SEÑOR, NO SOY NADA

1.- Señor, no soy nada. ¿Por qué me has

llamado? Has pasado por mi puerta y

bien sabes que soy pobre y soy débil.

¿Por qué te has fijado en mí?

ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR, CON TU MIRADA, ME

HAS HABLADO AL CORAZÓN Y ME HAS QUERIDO.

ES IMPOSIBLE CONOCERTE Y NO AMARTE.

ES IMPOSIBLE AMARTE Y NO SEGUIRTE.

¡ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR!

2.- Señor, yo te sigo, y quiero darte

lo que pides, aunque hay veces que me

cuesta darlo todo. Tú lo sabes, yo soy

tuyo. Camina, Señor, junto a mí.

3.- Señor, hoy tu nombre es más que

palabras: es tu voz que hoy resuena

en mi interior, y me habla en el

silencio. ¿Qué quieres que haga por tí?