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Es
la historia pequeñita De
una Virgen Nazarena Que
era pobre y muy bonita Que
era humilde y era buena. No,
no hay milagros, Hay
un cariño, Dios
es un niño Mecido
entre Pajas Y
ella es humilde Sin
sedas ni alhajas Como
mi madre, Que
reza y trabaja, Como
mi madre Que reza y trabaja.
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Jesucristo
cantó misa, Con
gran felicidad Lleva
la Hostia en la mano Y
el cáliz para consagrar. También
va el señor San Pedro También
va San Juan. Quien
esta oración dijera tres veces al acostar Y
tres veces al levantar. Simón
te tiene el Calvario Y Cristo nos perdonará
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Yo
vi un cortijito abierto Nunca
lo vi “de” cerrado Por
allí pasó la Virgen Vestida
de colorado. Aquel
vestido que lleva Nunca
lo vi “de” manchado Que
se lo manchó Cristo
con la llaga del costado Caminemos,
caminos Caminando
para el Calvario. Que
tan pronto lleguemos, Ya
lo habrán crucificado. Ya
le hincan las espinas Ya
le remachan los clavos Ya
vienen las tres Marías Con
los tres cáliz dorados A
recoger una poquita sangre Que
Jesucristo ha derramado Yo
recogeré otra poquita Para remediar mis pecados.
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A las benditas almas del Purgatorio Oigan
todos los cristianos Lo
que pasan las almas Que
están en el purgatorio Ardiendo
entre vivas llamas Allí
claman y suspiran Amargamente
diciendo: Como
me olvidan. Cuando
yo estaba en el mundo Te
causaba sentimiento Si
algún dolor me diera Y
no encontraba remedio Y
si ahora me vieras Entre
tanto fuego arder Que
diligencias no hicieras Por
no verme padecer. Favor
clemencia, favor cristiano Que
el purgatorio se enciende Y
las almas nos quemamos. Todos
los hijos Tenemos
obligación El
que pueda De
socorrer a nuestros Padres
y sacarlos de pena Mira
cristiano que el Señor Agradece
la limosna Que
ciento nos da por una Y en pleno la eterna gloria.
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Cuando
me levanto Abro
mi ventana Y
me santiguo Bendita
sea la luz del día Y
el Señor que me la envía. Bendita
sea tu pureza Que
en todo Dios se recrea En
tan graciosa belleza A
ti celestial Princesa Virgen
Sagrada María Yo
te ofrezco en este día Alma,
vida y corazón No
me dejes Madre mía Vivid
ni morid sin tu santa bendición. (Acto seguido se rezaran tres Avemarías) |
Oración, que se rezaba, para excusarse cuando no se podía ir a misa, de dicha oración se conocen dos versiones. A
misa tocan, El
ángel la toca, Jesús
la dice, La
virgen la adora, Dichosa
aquel alma Que
llega a tal hora Yo
no puedo ir, Que
estoy ocupada Que
vaya mi alma Que
está descansada.
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A
misa tocan, El
ángel la toca, Cristo
la dice, La
virgen la adora, Yo
no puedo ir, Que
estoy ocupada Que
vaya mi alma Que
está descansada. A
oír la palabra De Dios consagrada.
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Oración a la Virgen del Rosario En
el monte murió Cristo Dios
y hombre verdadero No
murió por sus pecados Sino
por los míos y ajenos. En
una cruz enclavado Con
duros clavos de hierro. Madre
mía del Rosario, Este
rosario te ofrezco No
tengo nada que daros Pues,
señora, todo es vuestro. Hasta
la tierra que piso No
la merezco. El alma tengo prestada.
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De
esta oración se conocen dos versiones: Jesús
está en el huerto Y
no cogiendo flores Esta
derramando sangre Por
nosotros pecadores. En
la gran Sierra Morena Hay
un labrador muy honrado Que
Juan del Pino, le llaman Y
le dice a su mujer Haz
el favor esposa mía Que
soy yo el que manda en casa Que
mandes a tus hijas A
lo hondo de la rambla. Echan
las niñas a andar Con
la alegría sobrada Se
pusieron a jugar Con
las chinas menguantes Y
oyen una voz que les dicen: Pastorcitas
muy honradas, Vuelven
la cara para atrás Y
es un hombre que les llama Con
una cruz en su hombro Y
una túnica morada, Y
una llaga en el costado Que
agua y sangre le manaba. Tomar
niñas estas velas Dad
un soplo y apagarlas Porque
tengo que terminar El
mundo cuando La
hora sea llegada. Y
esta es la oración, La
oración del peregrino Cuando
Jesucristo vino Y
se puso en el altar. Los
pies chorreando de sangre Y
las manos como un cristal. Quita,
quita Magdalena, Y
déjame de limpiar Que
estas son las cinco Llagas
que me quedan que pasar. A
los chicos darles teta A
los grandes darles pan, Y
a los viejos un rosario Para
que vayan a rezar.
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Jesucristo
está en el huerto Con
el corazón abierto Pidiendo
a Dios perdón. Quien
le rece esta oración La
oración del peregrino Cuando
Cristo vino. Y
se presentó en el altar Los
pies chorreando sangre Las
manos con un cristal. Quita,
quita Magdalena, No
me dejes de limpiar Que
estas son las cinco Llagas
que me quedan Que
pasar. Por
los vivos y los muertos Y
por toda su cristiandad. Quien
la sabe y no la dice Quien
la oye y no la aprende El
día del Juicio Final Ya verá lo que conviene.
Recopilado por David Palma Izquierdo
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