El pueblo de Dúrcal se volcó ayer con la famosa cantante de rancheras
que visitó junto a su marido Junior la localidad para dar el pregón de
las fiestas populares -es tradición pregonarlas una semana antes de que
comiencen- e inaugurar la iluminación artística del Puente de Hierro,
más conocido como Puente de Lata por los durqueños.
Al grito de ¡«durqueña, durqueña, quédate a vivir con nosotros para
siempre»! y de ¡«Rocío, guapa te queremos»!, más de 500 personas se
dieron cita en la plaza de la Constitución para dar una cálida
bienvenida a la reina de las rancheras , quien tomó prestado el nombre
de Dúrcal para darse a conocer artísticamente, paseándolo por decenas de
países de Latinoamérica y Europa.
La artista fue recibida en el Ayuntamiento por la corporación municipal
en pleno con su alcalde, Manuel Megías, a la cabeza, quien le agradeció
su presencia en la localidad para pregonar las fiestas.
Todo esto se desarrolló a escasos metros de distancia de la calle Rocío
Dúrcal, en donde la cantante se emocionó al ver la placa que da nombre a
esta céntrica vía, lo que la hizo recordar aquel lejano 15 de agosto de
1968 cuando fue nombrada hija adoptiva por elegir el nombre de Dúrcal.
Lo más curioso de todo es que la por entonces jovencísima Rocío escogió
este nombre al azar, ya que fue con los ojos vendados y sobre un mapa de
España sobre el que posó el dedo resultando que el escogido era Dúrcal.
Flores
y tomates
Igual que entonces, la visita de la cantante revolucionó ayer el
pueblo, donde Rocío Dúrcal pudo sentir el cariño y el afecto que se le
profesa. En la visita estaban presentes concejales que lo fueron hace 34
años y que no quisieron perderse la oportunidad de saludar a la artista,
entre ellos Francisco Povedano, quien ha sido el alma mater del regreso
de la Dúrcal a Dúrcal.
Muchas mujeres quisieron obsequiar a la cantante, regalándole flores,
llevándole tomates recién recogidos de sus huertas o dulces típicos de
la localidad. La artista, que para hospedarse ha optado por un coqueto
alojamiento rural muy próximo al río, se conmovió al ver la expectación
levantada y sentir el cariño popular. Y es que literalmente los
durqueños y las durqueñas se la comieron a besos. Todos la querían
tocar, abrazar o que les diera un autógrafo. «Rocío, guapa», le decían
mientras ella explicaba que aunque la nacieron en Madrid se siente ya
más de Dúrcal y que le hacía mucha ilusión ver que por el sur de España
tiene un terruño donde se la quiere tanto.
Rocío Dúrcal aprovechó su estancia para visitar las conocidas bodegas
Señorío de Nevada en la vecina localidad de Cónchar.