La alquería de Cónchar

Sacado de Los Habices de las iglesias del Valle de Lecrín de Lorenzo Luís Padilla Mellado

Su nombre viene del topónimo árabe Qunŷa. 
( ‫ قنجة‬ )
 Que en el helenismo latino cŏnca/cŏncha, hacía mención a una concha marina, recipiente o escudilla en forma de concha para contener diversos productos, también podía referirse a una cierta medida de capacidad. El lugar responde a las condiciones topográficas al estar asentado en una pequeña meseta encajonada entre dos profundas hondonadas que se asemeja a una pequeña concha marina

Pascual Madoz nos describe este pueblo en su diccionario Geográfico- Estadístico-Histórico, como un lugar rodeado de cerros, de calles muy sinuosas e irregulares, casas muy viejas y de una construcción de muy mala calidad, sus tierras de labor asciende a 300 marjales de riego y unas 190 fanegas de secano. Los caminos de comunicación con los pueblos inmediatos son de herradura y malos. Produce trigo, cebada, maíz, aceite y vino; muy corto ganado de labor. Su industria principal después de la agrícola es el laboreo del esparto en pleita, sogas y buenos afelpados de colores, un molino harinero con dos piedras, impulsadas por agua y otro de aceite de una viga arábiga movida por bestia.

No se tienen los suficientes datos como para poder determinarse con alguna precisión el origen de muchos asentamientos que se han descubierto en su término municipal, pero se presupone su origen en época romana. Aunque si se puede asegurar que su historia se englobaría en la que pudo experimentar el resto de los lugares del Valle de Lecrín en su conjunto.

La economía del municipio ha estado ligada fundamentalmente a las actividades agrícolas, principalmente cultivos herbáceos, olivos, frutales y viñedo, complementadas con actividades ganaderas poco importantes.

Existe un personaje que aunque oriundo de El Chite, estuvo afincado en Cónchar, vivió en época nazarí, eligiendo la vida de asceta y misticismo, en un periodo en el que el reino granadino estaba envuelto en luchas internas entre los diferentes linajes por hacerse con el poder, y en un estado de guerra permanente para salvaguardar sus fronteras de los sucesivos ataques de las tropas castellanas.

Este personaje de nombre Abú Abd Allah Muhammad b. Ahmad b. Ya ́far b. Abd al-Haqq b. Muhammad b. Ya`far b. Muhammad b., pero más conocido como Ibn Ya`far al-Quny “el de Cónchar” por ser este lugar en el que ejerció su predicación.

Según Ibn al-Jatīb en su Ihata, Ibn Ya`far nació en al-Yit (El Chite) en el año 668 de la Hégira (1269-70) y, tras sus estudios con ilustres maestros en Granada, realizó el viaje de peregrinación a la Meca. Después, vivió un tiempo en Siria y otros lugares del oriente cercano, donde se ganó la vida cuidando huertos y se acercó a importantes ascetas y místicos de la época, como el célebre místico chādili Ibn ́Ata' Allah de Alejandría y Abū Bakr Ibn Muhammad al-Rundi. Ya`far al-Quny murió en la localidad de Cónchar como consecuencia de la devastadora epidemia de peste negra que asoló el reino nazarí, y otros territorios, en 1349, y fue enterrado en la misma localidad en el mes de noviembre del mismo año.

Este ilustre chádili, de una ferviente piedad y alto saber mereció la atención del sabio y asceta almeriense de época nazarí Abú al-Barakāt al-Balafqi (1266-1366 ó 1372), a quien Ibn al-Jatīb siguió para incluirlo en su tan referida crónica de Granada, escribió una obra titulada al-Anwār fi l-mujaabāt wa-l-asrār, es decir, “El libro de las luces”, que versa sobre las alocuciones y los misterios, en la que recopiló cartas propias de diversa extensión dirigidas a numerosos maestros sufíes, destacando entre todos ellos el antes citado, Abū Bakr al-Rundi, y compiló, al parecer, algunas de las doctrinas de los mismos y del fundador del chádilismo. Por desgracia, el que hasta ahora es probablemente el libro más antiguo de que se tenga noticia escrito por un autor del Valle de Lecrín.

En esta alquería encontramos una muestra de las torres de defensa llamadas atalayas, almenaras o torres de vigilancia que se hallan repartidas por el territorio como fiel reflejo en estas tierras de una época de peligro e inseguridad y que tenían por misión avisar de posibles ataques enemigos.

La llamada Atalaya de Cónchar está ubicada muy cerca de la carretera que desde Granada nos lleva a Cónchar. Está emplazada a una altura de 800 m. y tiene una gran similitud con otras enclavadas en diferentes puntos de la provincia. Se trata de una atalaya de época árabe, con figura cilíndrica y planta circular de unos 14’50 m. de diámetro y unos 7 m. de altura. Está construida en mampostería de piedras de tamaño mediano y pequeño, sin llegar a formar hiladas aparentes, unidas con argamasa.Se conserva todavía el enfoscado exterior de mortero de cal al oeste, al norte y noreste, pues era normal enfoscar las mamposterías, tanto exterior como interiormente.

Su planta es circular y sin entrada a nivel del suelo, hace suponer que como en la mayoría de esta clase de construcciones serían utilizadas escalas, escaleras u otro medio, para poder acceder a su interior y que una vez en ella se retirarían para impedir que el enemigo pudiera acceder a ella y así evitar que fueran sorprendidos los atalayeros encargados de la vigilancia. Formaba parte del sistema de vigilancia del Valle de Lecrín dominando una gran zona del valle del río Dúrcal, manteniendo contacto visual con la torre de Mahina, la del Marchal y el Peñón del Moro.

Sus dos tercios inferiores son macizos, tiene una puerta-ventana de acceso al interior situada en el sureste, a unos 5 m. de altura. Las jambas son de fábrica de ladrillo, accediendo por ella a una estancia superior. En la parte suroeste se puede intuir el arranque de la bóveda que cubriría la estancia, y que sería de mampostería. También posee dos troneras, una al suroeste, y otra al noroeste.

Para Rubio Prats y Reyes Castañeda esta atalaya tiene que datarse a principios de la conquista cristiana, cuando se instala en todo el reino y, especialmente en la costa un sistema de vigilancia para la defensa fronteriza y de caminos que llevaban desde el litoral mediterráneo a la capital del reino.

En la alquería de Cónchar existió una rābita que llamaban de Abdarrof, por estar localizada en el barrio del mismo nombre, y así nos lo describe en los Bienes Habices de la Iglesia «la casa de la dicha rābita en el varrio de Abdarrof, linderos con casa de Hagen e el horno»

La iglesia en un principio ocuparía el lugar de la mezquita o un solar donde existiría una antigua rābita, como la de Abdarrof. En 1501 Cónchar fue adscrito como anejo a la Parroquia de El Padul y posteriormente desde antes de 1587 en Cónchar habría pila bautismal, constituyéndose un curato con Cozvíjar de anejo, que también tenía pila. A la iglesia de este curato no quedó adscrito ninguno de los tres beneficios instituidos en la parroquia matriz.

Los moriscos, en la rebelión de 1568, saquearon la iglesia y condujeron al beneficiado, Juan Félix de Quirós, a la cárcel de Poqueíra, donde lo mataron junto con el beneficiado de allí y otros cristianos. En 1610 Ambrosio de Vico trazó una iglesia nueva de una nave sin capilla mayor diferenciada. Se hizo de ladrillo y mampostería, siendo albañil Antonio Bermúdez y carpintero Alonso López. Quedó terminada en 1614.

La portada, también de ladrillo, se ornamentó algo más que la de otras iglesias rurales. La armadura, de limas bordones con ocho tirantes pareados sobre canes de cartela, fue rehecha recientemente, siguiendo el estilo primitivo y conservándose de la anterior sólo los tirantes. El tabernáculo lo hizo en 1809 Francisco Villanueva, al que también deben los dos retablos laterales del mismo estilo neo clásico. El coro, sobre gruesas vigas de madera con zapatas, es posterior.

También junto a la mezquita había un horno que servía para suministrar de este alimento a toda la alquería y que estaba asignado como bien habiz a la rābita Abdarrof, como así nos lo describe el Libro Becerro de 1547-54 “ Lorenzo Almezeche, vecino de Dúrcal, paga veintiun ducados de censo cada año, que montan siete myll y ochocientos y setenta y cinco maravedís, por el Horno del dicho lugar de Cónchar”.

En relación con la cultura del agua, aquí nos encontramos uno de los tramos de una acequia de reminiscencia romana conocida como Acequia de los Arcos. La acequia toma las aguas del río Dúrcal dentro del término municipal de Cónchar. También los Arcos están en Cónchar, cerca de "los Peñones Negros" que marcan el límite del término de Cónchar, muy cerca del Castillo de Lojuela o de Murchas. En los alrededores de este castillo se han encontrado monedas romanas. Tiene unos arcos de procedencia romana, aunque parte de ellos se han caído recientemente y han sido sustituidos por bloques para que pueda seguir pasando el agua.


Plano de Cónchar del Marqués de la Ensenada. 1750