Es el único castillo de la "época Califal" en el Valle de Lecrín. Denominado castillo de Lojuela, hace mención a una población ya desaparecida, que se supone estaría en los entornos de la actual "Era de Lojuela" en el término de Murchas. Allí se han encontrado restos de algunas casas y de su cementerio árabe.
| Murchas en Arquitectura militar en el Valle de Lecrín |
La construcción de sus murallas se hace con tierra prensada y cal grasa, pero entre sus muros se pueden atestiguar bastantes restos de cerámica romana y tegulae que una vez rota la empleaban en la amalgama presada de los muros. Esto demuestra que cerca había habido restos de asentamientos romanos donde abastecerse. La parte inferior de la muralla es de mampostería
La población de Murchas tiene como limites al N. Dúrcal, al con ,el río Torrente, al Sur con la jurisdicción de Melegís y 0. con la de Cónchar, desde el centro a los confines hay 1/4 legua con corta diferencia.
La fortificación se encuentra bastante separada del pueblo, plena vega de su término y es uno de los mejores conservados toda la Comarca.
Consta de una torre fortificada de planta rectangular asentada sobre el borde de un barranco que domina un valle amplio, por donde transcurre el río Ízbor, emplazada en la parte más elevada del terreno.
La parte baja de la torre es de construcción de mampuesto con argamasa por la imposibilidad de utilizar la técnica de la tabiya o tapiería en estos emplazamientos, a partir de media altura la construcción es de tabiya, esta es de tierra ya que en su composición la mayor parte de los materiales son finos 2 mm. con algunas lascas de piedra de superiores dimensiones.
La parte exterior de la torre está revestida de una capa de enlucido dándole un aspecto totalmente plano, de un color terroso rojizo. Se observa perfectamente el paso de un encofre a otro midiendo aproximadamente 80 cms. cada uno.
Esta torre esta circundada por un lienzo de murallas que se apoyan directamente en ella, de forma escalonada adaptándose al relieve, conservando casi intacta la muralla norte con una medida de 44 mtrs. Su construcción es de tabiya de tierra a la que se ha cubierto en su parte superior con un "tejadillo" plano de un material no permeable ante el problema de la poca resistencia al agua de este tipo de construcción.
Otros restos de muralla conservados son 3 metros en ángulo con la anterior hacia el Norte.
Diseminados por el interior del recinto y adaptándose a - las sucesivas terrazas se observan restos de muros a bajo nivel que nos hacen pensar que se trataran de pequeñas construcciones cuyo destino fuera vivienda de la guarnición, refugio temporal de la población vecina, etc....
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Comentario de Del historiador local D. José Miguel Puerta. Sacado de la revista el Peñón (años 80) Al parecer, en cierta ocasión, le dijo Unamuno al gran historiador y etnólogo Julio Caro Baroja, cuando éste le comunicó sus deseos de dedicarse a la arqueología, que eso "era perder el tiempo", y este la dejó definitivamente. En sí misma, la arqueología, La búsqueda de objetos - del pasado y su estudio,' puede parecer una actividad demasiado técnica y vacía, pero es sin duda imprescindible. para conocer la historia y más aún la de los lugares, como el nuestro, en los que estos restos - son prácticamente los únicos documentos que nos quedan de épocas anteriores. Este es el
A unos 40 cm. de distancia perforan el muro unos agujeros, que antes debieron contener palos para absorber la humedad y evitar resquebrajamientos. Este estilo constructivo lo podemos comparar con las primeros murallas de Granada del S. X, aunque pueden ser muy bien una reminiscencia, en este lugar un tanto marginal de sistemas de construcción anteriores. En toda la superficie que abarca su muralla podemos encontrar cerámica de indudable textura musulmana, e incluso tipos de cerámica que se pueden considerar mucho mas antiguos,(tejas romanas). La forma de este fortín es extremadamente simple: un torreón central es rodeado por una muralla que rodea todo el perímetro excepto en la parte del barranco. En el interior quedan, junto a la muralla algunos indicios que permiten suponer que hubo allí algunos lugares habitables. Lo interesante es observar como, tanto la muralla exterior como el torreón se adaptan al terreno accidentado y lo aprovechan además como parte integrante de su estructura. La muralla baja por los bancales, hoy sembrados de almendros escalonada mente, desde la parte N. del fortín hasta la parte S., dejando toda la parte O. sin construcci6n ya que las rocas del barranco y su pendiente son la mejor defensa. Igual ocurre con el - torreón que se encarama sobre la pura roca, demostrando que allí hay un lugar militar y para hacerse con la visión del Valle bajo y del paso del río Dúrcal. La planta carece de una regularidad exhaustiva, afirmándose más aún su carácter funcional, estrictamente defensivo, estableciendo dos pequeños torreones en los lugares de mayor vigilancia. Todo esto, junto al hecho de hallarse a poco más de un Km. de Murchas y a la misma distancia de Melegís, cerca también de Cónchar, es decir rodeado de hábitat rurales, nos hace pensar en este fortín corno un lugar de refugio para las gentes del lugar a la vez que como un lugar de vigilancia inserto en el sistema defensivo del reino de Granada; actuaría en el cierre del camino de penetración hacia la Vega y la ciudad de Granada que es el Valle de Lecrín. Es por esto por lo que preferimos calificarle como fortín mas que como castillo, ya que este vocablo remite a una organización superior en la que existirían dependencias militares, nobiliarias etc. Se trata pues de una construcción local simple íntimamente unida al entorno paisajístico y en contacto con la vida agrícola de estas tierras durante el periodo musulmán. Cuando tengamos un estudio arqueológico de este fuerte podremos conocer un poco más la historia de las gentes que habitaron nuestras tierras. Mientras tanto sepamos de su existencia y hagamos lo posible por conservarlo. |