El
municipio de Cacín se sitúa al suroeste de la provincia de Granada sobre un
conjunto de colinas y lomas, conocidas como Tierras de Alhama, surcadas por el
río Cacín. Cuenta con una población de 835 habitantes repartidos entre el
núcleo de Cacín con 471 habitantes y otro núcleo poblacional adscrito, El
Turro, que concentra un total de 364 efectivos.
Abundantes
restos Neolíticos en las Cuevas del río Cacín son testimonio de su remoto
poblamiento. Fenicios, griegos y cartaginenses se asentaron en estas tierras.
Romanos, visigodos y musulmanes la dotaron de un carácter eminentemente
comercial y estratégico.
La villa
de Cacín se haya edificada junto al río de su nombre y parcialmente
reconstruida tras el terremoto de 1.884, presentando un paisaje urbano
ordenado, desarrollado a ambos lados de una vía principal de comunicación, que
atraviesa longitudinalmente la totalidad del municipio de norte a sur. Algunos
sectores del núcleo, que se encuentra rodeado por huertas de frutales,
hortalizas y choperas, presentan un claro trazado ortogonal.
Su
población vive de la agricultura basada en un secano olivarero y en pequeñas
parcelas de regadío y choperas ubicadas en las márgenes del río Cacín y sus
afluentes.
Municipio
perteneciente a la Alpujarra granadina, que se extiende por la cara sur de
Sierra Nevada, disfrutando de unas condiciones de orientación y soleamiento
idóneos. Son varios los núcleos que contiene el municipio, siendo el más
importante la actual cabecera municipal, Cádiar, con una población de 1.251
habitantes. El resto de la población municipal, hasta alcanzar los 1.754
habitantes, se reparte entre otros núcleos de menor entidad como son Narila,
Yátor y La Rambla del Banco.
Sus
características se configuran en tiempos de Al-Andalus cuando fue
residencia permanente del juez principal de la zona. Tuvo gran protagonismo
durante la rebelión morisca contra Felipe II, al ser la patria de Abén Xaguar, tío carnal de Abén Humeya y
promotor de su elección para dirigir el levantamiento.
Su morfología
urbana se corresponde con el modelo propio de los núcleos alpujarreños, muy
adaptados a las condiciones topográficas y, por consiguiente, con un viario
sinuoso y manzanas de disposición y tamaño irregular. Destaca como conjunto
arquitectónico el Barrio Bajo, en el que se percibe el más puro estilo
alpujarreño: casas escalonadas en la pendiente, solapadas unas sobre otras de
modo tal que los tejados de las casas de un nivel inferior son el acceso a las
casas de un nivel superior. Su arquitectura popular sigue la pauta general de
la existente en el resto de la Alpujarra, de esta manera sus casas, construidas
con piedra y pizarra, se encuentran cuidadosamente encaladas y, en muchos
casos, presentan techo plano cubierto de launa impermeable.
Los edificios de
mayor interés arquitectónico son la iglesia parroquial, del siglo XVI, y la
casa de verano de Abén-Humeya en Narila.
En la
configuración del paisaje alpujarreño esta estructura edificatoria aditiva y
escalonada se ve reforzada por la disposición abancalada de sus tierras de
cultivo, formando terrazas a lo largo de las laderas. Frutales de secano, olivo
y viñedo son los cultivos dominantes y base de su economía. El sector servicios
se encuentra en Cádiar algo más desarrollado por su condición de cabecera
comarcal.
Su
término municipal, de reducida extensión, se encuentra localizado en la
apertura que el río Monachil excava hacia la llanura aluvial de la Depresión de
Granada. Se extiende en sentido noroeste-sureste desde los terrenos de vega
hasta el frente de los pinares existentes en el Cono de la Zubia. La población
del núcleo de Cájar es de 2.768 habitantes, lo cual supone el total municipal.
La historia de
Cájar se engloba dentro de los avatares atravesados por la Vega de Granada pese
a localizarse en las márgenes de la misma. En época musulmana se encontraba
ocupado por una población campesina dedicada al cultivo de moreras para la
producción de seda. Tras la Reconquista, la repoblación posterior de las
tierras se efectuará mediante la venta directa a campesinos castellanos por
merced real como pago de servicios prestados a la Corona.
Al tratarse
originariamente de un asentamiento agrícola de escaso tamaño, el primitivo
núcleo carecía de estructura urbanística, pero ésta se ha ido consolidando, con
el tiempo, paralela a la vía de comunicación que la atraviesa. Cájar se sitúa
en un ámbito de alto grado de densidad residencial donde ha llegado a
fusionarse con otros núcleos urbanos de la zona a través de un conjunto de
promociones residenciales en las que las edificaciones se disponen en
cuadrículas regulares de forma ordenada. A las viviendas de rasgos tradicionales
del núcleo primitivo se suman, en el resto del núcleo, un conjunto de nuevas
tipologías arquitectónicas que van desde la vivienda plurifamiliar en bloque a
la unifamiliar exenta o adosada en las que se utilizan nuevos materiales
constructivos (zócalos, balaustradas,...). El edificio más representativo del
conjunto urbano es la iglesia parroquial que data del siglo XVIII.
Por sus
dimensiones superficiales, el término municipal se encuentra ocupado casi en su
totalidad por usos residenciales, por lo que apenas cuenta con espacios para
equipamientos y dotaciones. Así las demandas de la población se satisfacen en
La Zubia y Granada.
Su
término municipal se extiende entre el piedemonte de la depresión tectónica de
la Vega de Granada y el pleno dominio montañoso de la Sierra de Huétor, siendo
atravesado por el río Bermejo que va a desembocar en el cercano embalse de
Cubillas. La altitud media del municipio es de 764 metros y posee una población
de 624 habitantes concentrados en el núcleo de Calicasas.
La historia de
Calicasas no tiene sucesos relevantes englobándose ésta dentro de los avatares
atravesados por la Vega de Granada en sentido genérico, pese a encontrarse en
la orla montañosa que rodea la depresión.
La morfología
urbana de Calicasas responde a un desarrollo lineal dado que la estructura del
asentamiento se desarrolla paralela a las curvas de nivel, siguiendo
inicialmente las vías de comunicación y en concordancia con el río Bermejo;
ello es debido a que se encuentra situado en
el talud de encajamiento de la margen derecha del curso de agua
anteriormente citado. Presenta un viario estrecho y quebrado que enmarca
manzanas irregulares caracterizadas por los entrantes y salientes de las
edificaciones.
Como elemento de
interés del núcleo es de destacar la iglesia parroquial de estilo Neoclásico (siglo XIX).
La agricultura es
la principal fuente de riqueza, produciendo cereales, fruta, vino y aceite. En
su término municipal puede practicarse la caza menor.
Este
municipio se encuadra fisiográficamente dentro del área conocida como Montes
Orientales de la provincia de Granada, perteneciente al sector central de la
Cordillera Subbética. En su término municipal destaca la sierra de Lucena, lindando
con la provincia de Jaén. Estas sierras calizas del Subbético presentan un
relieve muy irregular y complejo en estructura y heterogeneidad litológica. En
cuanto a aprovechamientos agrícolas, mientras las lomas y colinas, compuestas
litológicamente por margas, se hayan cubiertas de olivar, las hondonadas donde
se acumulan las arcillas son ocupadas por los cereales. La vegetación natural
se limita a las cumbres calizas donde aparecen retazos de garriga. Cuenta con
una población de 1.440 habitantes concentrados en su práctica totalidad en la
cabecera municipal, única entidad de población del municipio.
Pertenece
a un territorio ocupado por el hombre desde los inicios de la Prehistoria
peninsular. Durante la Guerra de Granada experimentó un general despoblamiento,
siendo conquistada en 1.486, por don Fabrique de Toledo, general y capitán
mayor del rey Fernando, y fortalecida en 1.490 por el conde de Tendilla. La
villa fue cabeza del marquesado cuyo título dio Felipe IV a don Pedro de
Granada y Venegas, conde de Miravalles.
El
núcleo urbano se encuentra a sólo 7 kilómetros del límite con la provincia de
Jaén, extendiéndose sobre un llano, rodeado de cerros y teniendo como límites,
la carretera nacional 323, al oeste, y el río Moro, al este. Presenta una estructura
urbana ordenada, de calles amplias y
rectilíneas que se distribuyen en función de una plaza central en la que
confluyen las principales vías del municipio. El río Moro constituye su único
límite desde el punto de vista físico, sin embargo en algunos sectores las
edificaciones han saltado ya a la otra margen. En el conjunto urbano y su
entorno destacan como puntos de interés la iglesia parroquial y las riberas del
río Moro.
El
perfil agrario de Campotéjar se define por el cultivo del olivar en las laderas, las amplias extensiones de cereal y algunos
viñedos en los fondos de los valles o depresiones, y las huertas de legumbres y
hortalizas en la vega del río Moro. En el apartado de la ganadería se cría
ganado lanar y vacuno. Son destacables también las actividades extractivas
ligadas a las canteras de yeso que existen en el término municipal.
Su
término municipal se localiza en la vertiente noroccidental de la Sierra de
Baza, es cruzado por los ríos Gallego y Galopón y ocupa parte de una zona de
gran interés natural, que en la actualidad ha sido declarada Parque Natural.
Esta sierra caliza de altitudes comprendidas entre los 1.200 y 2.200 metros se
encuentra situada entre dos amplias planicies: la Hoya de Guadix y los llanos
del Marquesado y se haya cubierta por distintos tipos de bosque desde las
repoblaciones de pino carrasco hasta retazos de encinar, pasando por áreas de
matorral espinoso junto a quejigos y arces. El total de la población censada en
el municipio asciende a 5.303 habitantes repartidos entre la cabecera
municipal, con un total de 4.482 habitantes, y varios núcleos de población como
son Balax, El Francés, Los Gallardos, La Jauca, Maclite, Las Molineras, Los
Olmos, Los Pinos, Rejano y La Vega.
La historia de estas
tierras viene determinada por su carácter de zona fronteriza, durante el siglo
XV, entre los reinos cristiano y musulmán, con incesantes enfrentamientos y
escaramuzas. La rebelión morisca en el
siglo XVI también representa un hecho de indudables repercusiones para la
configuración de esta comarca.
El núcleo urbano
se emplaza en la margen derecha del río Baza, constituyendo el plano de la
ciudad un raro ejemplo de trazado ortogonal, con amplias calles trazadas a
cordel que dan lugar a manzanas que tienden a la regularidad. Los bordes del
núcleo, por contra, presentan un marcado desorden fruto de una topografía más
abrupta.
Entre sus
edificios más notables destacan la Iglesia de Santa María y San Pablo, la Ermita de San Sebastián, la Torre de los
Moros, el Ayuntamiento y el Pósito.
La vega formada
por los, ya citados, ríos Gallego y Galopón proporciona el recurso básico de la
economía del municipio: la agricultura de regadío gracias a la cual se obtienen
buenas cosechas de cereales, hortalizas y árboles frutales. Destaca también la
cría de ganado lanar y porcino; éste último ha dado lugar a una cierta
industria de productos derivados que constituye otra de las principales fuentes
de riqueza.
El
municipio de Cáñar se sitúa en la Alta Alpujarra, extendiéndose por las
estribaciones sur de la inmensa mole caliza de Sierra Nevada y presentando
parajes de gran belleza cubiertos de bosques de frondosas, entre los que
destacan los castañares. El núcleo urbano del mísmo nombre, donde se concentran
296 habitantes de los 314 con que cuenta el municipio, se localiza sobre la
ladera sur de la Sierra de Cáñar dominando toda la parte occidental de la
comarca alpujarreña, no en balde se le conoce como el “balcón de La Alpujarra”.
Fue
una antigua alquería beréber perteneciente a la taha orjiveña. Felipe II le
concedió el título de villa porque en su término se hizo prisionero al
cabecilla Fárax aben Fárax, destacado capitán de la insurrección
morisca.
Situado
en lo alto de una ladera que domina el valle del Guadalfeo, la imagen de su
núcleo urbano es la de un conjunto escalonado de casas blancas y abigarradas
que parecen derramarse sobre la ladera. Calles estrechas y sinuosas, manzanas
irregulares y casas de una o dos plantas realizadas con materiales autóctonos,
se distribuyen en un plano que no sigue ningún esquema prefijado sino que se
adapta orgánicamente al terreno y a las necesidades de sus habitantes.
Posee
una pequeña iglesia parroquial de hermoso retablo que data de finales del siglo
XVI, aunque ha sufrido numerosas restauraciones. Custodia en ella imágenes de
la escuela granadina de escultura y la imagen del Cristo de los Venenos. Sin
embargo, lo que mejor ofrece Cáñar al visitante es, sin duda, su entorno.
Su
economía se basa en una agricultura de subsistencia y autoconsumo donde
predominan los cultivos de tubérculos, cereales, leguminosas, frutas,
frambuesas, y sobre todo castañas, base de muchos platos de la gastronomía
alpujarreña.
El
municipio de Capileira se extiende sobre las estribaciones meridionales de
Sierra Nevada, formando parte de la comarca natural de La Alpujarra que
estructuralmente constituye un gran sinclinal que separa las sierras costeras
de Lújar y Contraviesa de la gran mole de Sierra Nevada. Su núcleo de población
es el segundo pueblo de la península en altitud (1.436 metros) y se sitúa en la
parte más alta del Barranco del Poqueira, contando con una población de 572
habitantes. La vertiente izquierda del barranco se encuentra ocupada por
cultivos de riego sobre bancales que ofrecen un singular y bello paisaje. Su
término municipal, situado dentro del Parque Natural de Sierra Nevada, ofrece
numerosos parajes de alta montaña como las lagunas de La Caldera y Río Seco, de
gran valor paisajístico y ecológico.
Aunque
su origen parece ser remoto, su época de mayor esplendor no llegó hasta los
tiempos en que la Alpujarra fue mora. Después, durante la rebelión morisca,
padeció también las consecuencias de esta cruzada religiosa y comenzó su
decadencia. Fué repoblada con gentes llegadas de Castilla y Galicia.
El
núcleo urbano se encuentra escalonado sobre el barranco de Poqueira. Su
estructura urbana presenta una clara adaptación a la orografía lo cual ha originado
calles estrechas y empinadas, con numerosos entrantes y salientes, que dibujan
manzanas irregulares y pequeñas plazas. Su morfología, de sabor morisco,
conserva todo el tipismo de los pueblos de alta montaña alpujarreña de manera
que la vivienda característica es de una o dos plantas, con tejados planos
cubiertos de launa y los típicos “tinaos”, pasarelas que conectan varias casas
al nivel de los pisos superiores. Fue
declarado Conjunto Histórico Artístico y obtuvo en 1.971 el primer premio provincial
de embellecimiento.
Entre
sus edificios más notables cabe destacar su iglesia parroquial de estilo
mudéjar, dedicada a Ntra. Sra. de la Cabeza y donada en 1.499 por los Reyes
Católicos, que conserva imágenes
policromadas de la escuela granadina; el Museo Etnológico de Pedro Antonio de
Alarcón, fundado en 1.972; la fuente Hondera; su típico lavadero, y las eras de
Aldeire, así como las tahonas y hornos rústicos que elaboran de forma
tradicional el pan y otros productos típicos.
Su
medio de vida ha sido hasta hace muy poco la agricultura y la ganadería, pero
la base actual de su economía es el turismo rural, estando dotado de una buena
infraestructura hotelera.
El Conjunto Histórico de Capileira está situado en
la mitad Suroriental de la provincia de
Granada, en la comarca de la Alpujarra granadina y en la ladera del Barranco de
Poqueira. La edificación se desarrolla entre los 1.370-1.475 m.
Los primeros asentamientos sobre el Barranco de Poqueira datan de época romana, ciñéndose a núcleos dispersos en zonas de manantiales. Tras la expulsión de los moriscos en el siglo XVI, la comarca fue repoblada con colonos cristianos que supieron aprovechar las características peculiares de la cultura preexistente
La trama urbana está adaptada a los desniveles topográficos existentes. Esto origina un desarrollo de calles paralelas a las curvas de nivel, conectadas entre sí por otras perpendiculares con inclinaciones más acusadas. La estructura es compacta, con manzanas pequeñas e irregulares. Las calles son estrechas, tortuosas, de amplitudes variables, en pendiente y la mayoría sólo para peatones y animales de carga. Hay una importante presencia de "adarves", y numerosos casos de calles que cruzan bajo edificios. El pueblo ha crecido en sentido ascendente, desde la parte inferior hacia la carretera donde se concentran los servicios, abandonándose el barrio bajo que se encuentra un poco degradado.
La tipología predominante es la de viviendas rurales
unifamiliares con las características propias de la arquitectura de esta
comarca, con algún huerto interior y con
edificación intensiva y baja densidad.
Los
monumentos más importantes dentro del Conjunto Histórico son la Casa de la
Cultura y la Iglesia Parroquial.
Lo inclinado del terreno sobre el que se asienta el pueblo dificulta la existencia de espacios públicos con entidad. Esto obliga a que las plazas que aparecen en la trama urbana sean de pequeña dimensión y forma irregular. Podemos destacar la Plaza de San Julián, la Plaza Vieja, la de la Iglesia, la del Panteón Viejo y la Plaza del Calvario.
El
municipio de Carataunas está bañado por el río Chico y situado en la parte
meridional de una de las estribaciones de Sierra Nevada, en el dominio de la
Alta Alpujarra. Sus tierras, cubiertas de frondosas, principalmente castaños, y
regadíos en algunos sectores, ofrecen parajes de gran belleza. Su término
municipal es el más pequeño de la comarca y posee un núcleo principal de
población al que se adscribe la cortijada de Las Cañadillas. Tiene una población
total de 203 habitantes.
Felipe
II le concedió el título de villa, pero ya era famosa en tiempos de los árabes,
allá por el siglo XIII. El topónimo actual parece proceder del vocablo árabe caratanuz,
que es sinónimo de tranquilidad.