
Tras andar una legua desde Restábal, llegamos a la población de Pinos del Rey, que está situada en la falda de la montaña de Chinchilla o del Santo Cristo del Zapato, con vistas a casi todos los pueblos del valle. El clima es benigno, con vientos del Oeste en la estación fría, del Este en la calurosa y del Sur en una y otra, siendo los primeros a veces demasiado violentos. Es un pueblo muy alegre y rara vez se padecen pleuresías y afecciones cerebrales. Tiene cuatrocientas casas divididas en dos barrios, uno llamado de arriba y otro de abajo, separados entre si por una corta distancia. Posee casa capitular, cárcel y una fuente muy abundante en cada barrio. Tiene también una escuela de niños, que mantienen ellos mismos en su totalidad. Hay una iglesia parroquial dedicada a la Concepción en el barrio bajo y una ayuda de parroquia en el alto, siendo ambos templos muy buenos, y este último reedificado después de la guerra de la independencia por mediación del señor don Juan José Bonel Orbe, patriarca que ha sido de las Indias y hoy arzobispo de Toledo, natural de este pueblo. El curato es de segundo ascenso y está servido por el párroco y un teniente.
Confina el término por el Norte con los de Béznar y el Chite; al Este con Vélez Benaudalla e lsbor; al Sur con las villas de las Guajaras y al Oeste con el término de Restábal, extendiéndose por donde más, o sea por el Sur y por el Este media legua. Casi todo el terreno es pendiente y quebrado, si se exceptúa el que ocupa la población, que tiene poco declive; el roturado comprende dos clases, a saber, de vega o riego y de secano; el primero tiene unos dos mil marjales poblados de olivos y frutales y el segundo sobre quinientas fanegas plantadas de viñas; el inculto ocupa otras quinientas fanegas. Los montes del término forman una cordillera que corre al sureste, recibiendo varios nombres según los parajes por donde pasa, en algunos de los cuales se cría buen esparto, en otros pinos y generalmente en todos monte bajo.
En la cúspide del monte del Santo Cristo del Zapato hay una gran cruz que se divisa desde casi todo el valle. Además de las fuentes de los dos barrios, hay otras muchas en la jurisdicción de agua delicada y cristalina y algunas tan abundantes que sirven para el riego de la vega. El río del Valle de Lecrín pasa por la parte del Norte, llevando su curso de Este a Oeste, aunque sin tocar en esta jurisdicción.
En cuanto a los caminos, cruza por ella el antiguo de herradura de Motril a Granada, siendo locales todos los demás.
La correspondencia se recibe de la estafeta del Padul, de donde dista tres leguas, tres veces a la semana.
La producción de este pueblo, cuya vega es un jardín delicioso es muy rica y variada: el vino y el aceite son los que más abundan, pues del primero se cogen sobre veinte mil arrobas y del segundo unas ocho mil. Se coge también trigo, cebada, maíz, habas y demás legumbres, frutas de todas clases y muy delicadas. Es abundante la caza menor de pelo y volatería. Ganado hay poco, siendo preferido el cabrío.
La industria la constituyen la agrícola y la arriería, algunas fábricas de jabón, duro y blando, y de aguardiente. Seis molinos de aceite, uno de ellos con máquina hidráulica que manda cincuenta mil arrobas de fuerza, ocho molinos harineros y una cantera de piedra. La mitad del vecindario se ocupa de la arriería, contándose en la población quinientas o seiscientas bestias. exporta el sobrante de sus vinos y aceites e importa, no solo para el pueblo, sino para conducir a otros puntos, pescado fresco, arroz y bacalao de la playa de Motril, de donde dista seis leguas. Importa también miel de los ingenios de Motril y Almuñécar, así como trigo y otros frutos de fácil salida.
La población oficial es de 365 vecinos y 1657 almas. Otros datos le dan sin embargo 485 vecinos y 2.2003 habitantes casi todos propietarios en más o menos porción
Pinos del Rey
a 14 de junio de 1847
Aben Facia