DAHL

LA DEMOCRACIA, UNA GUÍA PARA LOS CIUDADANOS.

A lo largo de la 2ª mitad del siglo XX, el mundo vio como las principales alternativas a la democracia, o bien desaparecieron, o se transformaron en residuos exóticos, o se retiraron de la palestra para encerrarse en sus últimos baluartes. Podemos pensar ante esto que la democracia había ganado al fin el apoyo del pueblo en todo el mundo; pues no, ya que los valores y movimientos antidemocráticos continuaron existiendo, frecuentemente asociados al nacionalismo fanático o al fundamentalismo religioso.

Hasta hace poco la historia de auténticos ejemplos de democracia es muy breve. La democracia fue más objeto de debate filosófico que un sistema político real que pudiera ser adoptado y practicado por la gente. E incluso en los extraños casos en los que realmente existió una “democracia” o una “república”, la mayoría de los adultos no estaban autorizados a participar en la vida política.

Y aunque la democracia en su sentido más general es antigua, el tipo de democracia del que Dahl habla en su libro es un producto del siglo XX.

Dahl se pregunta ¿Dónde se inicio exactamente y cómo fue evolucionando la democracia? Podríamos pensar que la democracia he ido avanzando en su camino desde su invención, pero eso es incierto:

1.      Lo cierto es que la democracia no ha ido avanzando desde su inicio hasta alcanzar su desarrollo actual. Pasó mucho tiempo sin avanzar, para luego tener un avance rápido.

2.      La democracia fue inventada más de una vez y en más de un lugar, cuando se dieron las condiciones necesarias.

Según Dahl la democracia proviene de algunas sociedades primitivas pero no será hasta 500 años aC., cuando se vuelvan a dar las condiciones favorables para que se desarrollase la democracia. En Grecia y Roma, en torno al año 500 a.C., se establecieron por primera vez sistemas de gobierno que permitieron la participación popular de un sustancial número de ciudadanos. Las bases de esa democracia se mantuvieron varios siglos. Si bien ese régimen desapareció por mucho tiempo, sus prácticas fueron recuperadas mil años después en ciudades del norte de Italia. Pero en todos estos casos estaban ausentes tres instituciones políticas básicas: Un parlamento nacional compuesto de representantes electos, y gobiernos locales elegidos por el pueblo. Un sistema que combinara la democracia al nivel local con un parlamento elegido por el pueblo se dio en Gran Bretaña, Escandinavia, Países Bajos, Suiza y otros lugares del Mediterráneo.

Pero aún faltaban muchos detalles para poder decir que nos encontramos ante la democracia moderna:

Fuertes desigualdades que oponían enormes obstáculos a la democracia.

Incluso allí donde existían asambleas y parlamentos, estos estaban lejos de reunir condiciones democráticas mínimas.

Los representantes del pueblo no representaban realmente a todo el pueblo puesto que la mayoría de las personas eran excluidos de la vida política.

Hasta el siglo XVIII y con posterioridad, las ideas y valores democráticos no fueron ampliamente compartidos y ni siquiera bien comprendidos.

Algo que debemos tener en cuenta cuando nos referimos a la democracia, es que se trata tanto de un “ideal” como de una “realidad”.

Dahl se ocupa fundamentalmente de la democracia del siglo XX. Describe la democracia ideal y establece cinco criterios de igualdad política que deben ser satisfechos por la misma:

Participación efectiva: Antes de que se adopte una política por la asociación, todos los miembros deben tener oportunidades iguales y efectivas para hacer que sean punto de vista sobre como haya de ser la política sean conocidos por los otros miembros.

Igualdad de voto: Todos los votos deben contar como iguales.

Comprensión ilustrada: Todo miembro debe tener oportunidades iguales y efectivas para instruirse sobre las políticas alternativas relevantes y sus consecuencias posibles.

Control de la agenda: Los miembros deben tener la oportunidad exclusiva de decidir cómo y, si así lo eligen, qué asuntos deben ser incorporados a la agenda. De esta forma, el proceso democrático exigido por los tres criterios precedentes no se cierra nunca. Las políticas de la asociación están siempre abiertas a cambios introducidos por sus miembros, si éstos así lo deciden.

Inclusión de los adultos: Los adultos residentes permanentes deben tener los plenos derechos de ciudadanía que están implícitos en los cuatro criterios anteriores. Todos estos criterios se han de cumplir para que los miembros de una comunidad sean iguales políticamente.

 

¿Por qué es deseable la democracia? La democracia ayuda a evitar el gobierno de autócratas crueles y depravados. La democracia garantiza a sus ciudadanos una cantidad de derechos fundamentales que los gobiernos no garantizan ni pueden garantizar. La democracia asegura a sus ciudadanos un mayor ámbito de libertad personal que cualquier alternativa factible a la misma; La democracia ayuda a las personas a proteger sus propios intereses fundamentales, proporciona una oportunidad máxima para que las personas ejerciten la libertad de autodeterminarse, es decir, que vivan bajo leyes de su propia elección; da una mayor responsabilidad en las decisiones; la democracia promueve el desarrollo humano más plenamente que cualquier alternativa factible, fomenta la igualdad política, favorece la paz, tiende a generar una mayor prosperidad.

Dahl explica también los componentes de la democracia real. Se centra en las instituciones necesarias en una democracia a gran escala, es decir, las instituciones políticas necesarias para un país democrático:

Cargos públicos electos.

Elecciones libres, imparciales y frecuentes.

Libertad de expresión

Fuentes alternativas de información

Autonomía de las asociaciones

Ciudadanía inclusiva

Estas instituciones no aparecen de golpe en un país, algunas tardan mucho en aparecer.

Más que cualquier otro rasgo el sufragio universal distingue a la democracia representativa moderna de todas las demás formas anteriores de democracia.

El momento de aparición y la secuencia en que las instituciones iban introduciéndose ha variado tremendamente.

Dado que las instituciones del gobierno democrático representativo moderno, tomadas en su conjunto, son históricamente únicas, es conveniente dotarlas de un nombre propio. Este tipo de gobierno democrático moderno se denomina a veces democracia poliarcal (poliarquía = “muchos” “gobiernos”)

Hay que tener en cuenta que estas instituciones necesarias para un país democrático pueden no ser precisas en unidades mucho más pequeñas que un país. La Poliarquía es una democracia representativa moderna con sufragio universal distinto de las formas democráticas anteriores al siglo XX.

Cuantos más ciudadanos contenga una unidad democrática, tanto menos podrá participar los ciudadanos directamente en las decisiones políticas y más tendrán que delegar su autoridad sobre otros.

Es evidente que un país debe tener un sistema representativo ya que aunque de este modo la participación ciudadana sea menor, que es una democracia de asamblea, la eficacia del sistema para solucionar los problemas efectivos de la comunidad será mucho mayor.

Pero el gobierno representativo pese a todas sus ventajas tiene también inconvenientes; los ciudadanos se ven obligados a delegar en autoridades discrecionales decisiones de enorme importancia. De este modo junto a las instituciones de la democracia poliárquica que ayudan a los ciudadanos a influir a la conducta y las decisiones de su gobierno se da un proceso no democrático: el regateo entre élites políticas y burocráticas.

Aunque en principio la negociación entre élites tiene lugar dentro de limites establecidos mediante instituciones y procesos democráticos, esos límites son muchas veces bastante amplios y la participación y el control popular no son siempre robustos, y las élites políticas y burocráticas poseen gran discrecionalidad. Aunque éstos deben tener también en cuenta la opinión popular, ya que estos ejercen cierto control a través de las elecciones.

Este control de la elite política y burocrática es menor en las organizaciones supranacionales.

¿Qué constitución y que sistema electoral son los mejores para una democracia? Existe una gran variedad de constituciones acordes a las características del país de origen. Pero sea del tipo que sea una constitución siempre debe satisfacer varios criterios para ayudar la democracia:

Debe proporcionar estabilidad a las instituciones políticas democráticas básicas.

Debe proteger los derechos fundamentales de las minorías y mayorías.

Una constitución puede mantener la neutralidad entre los ciudadanos del país.

La constitución debe diseñarse de tal manera que los ciudadanos puedan exigir la responsabilidad a los líderes políticos por sus decisiones, acciones y conductas.

Representación equitativa

La constitución puede contribuir a que los ciudadanos y loa líderes desarrollen un consenso informado sobre las leyes y la política.

Gobierno eficaz. Capacidad de un gobierno para actuar siguiendo lo que sus ciudadanos entienden que son los asuntos y problemas principales que le afectan y respecto de los que creen que es necesario la acción del gobierno.

Decisiones competentes. Acciones decididas y competentes para resolver los problemas urgentes en la agenda del país.

Transparencia y comprensibilidad. La acción del gobierno debe estar abierta al escrutinio público y ha de ser comprendido por los ciudadanos que se hace y como.

Flexibilidad. El sistema constitucional debe adaptarse a las nuevas circunstancias.

Legitimidad. Si se satisfacen los diez criterios anteriores ya se ha avanzado un buen trecho a la hora de proporcionar una constitución con la suficiente legitimidad y lealtad entre los ciudadanos y la élite política que asegure su supervivencia.

Los países democráticos tienen una extensa selección de constituciones, pero donde las condiciones de fondo son altamente desfavorables, es improbable que pueda ser preservada la democracia cualquiera que sea su diseño constitucional. Si las condiciones de fondo son altamente favorables, es posible la estabilidad con casi cualquier constitución que el país pueda adoptar. Si las condiciones de fondo son sumamente desfavorables, ninguna constitución podrá salvar a la democracia.

Sin embargo, en un país en el que las condiciones no son altamente favorables ni altamente desfavorables, de forma que la democracia es insegura pero de ninguna de las maneras imposible, la elección del diseño constitucional puede tener importancia.

Una constitución bien diseñada puede ayudar a que sobrevivan las instituciones democráticas, mientras que una mal diseñada puede contribuir a la quiebra de las instituciones democráticas.

Hay una serie de condiciones que son esenciales y otras que favorecen las instituciones democráticas. Las condiciones esenciales para la democracia son las siguientes:

Control del poder militar y de la policía por parte de cargos electos.

Valores democráticos y cultura política.

Inexistencia de un control exterior hostil a la democracia.

Las condiciones que favorecen la democracia son:

Economía de mercado y sociedad moderna.

Débil pluralismo subcultural.

Un país que disfrute de estas 5 condiciones desarrollará y preservará las instituciones democráticas. Sin embargo un país que carezca de ellas difícilmente desarrollará instituciones democráticas y al fin consigue obtenerlas no será capaz de mantenerlas. En el país que carezca de alguna o algunas de las cinco condiciones la democracia es arriesgada, quizá improbable, pero no necesariamente imposible.

Para Dahl la democracia y el capitalismo de mercado están unidos en una relación extraordinariamente complicada. La democracia poliárquica solo ha sobrevivido en países con predominio de una economía de mercado capitalista y nunca en un país con una economía que no fuera de mercado. Ciertos rasgos básicos del capitalismo de mercado lo hacen favorable para las instituciones democráticas. A la inversa, algunos de los rasgos básicos de una economía que no es de mercado lo hacen perjudicial a efectos democráticos. El capitalismo de mercado ha conducido al crecimiento económico, y el crecimiento económico es favorable a la democracia, ayuda a reducir los conflictos sociales y políticos y estimula una ciudadanía culta y educada apoyando la educación. El capitalismo de mercado crea un amplio estrato intermedio de propietarios que por lo general buscan educación, autonomía, libertad personal, derechos de propiedad, así como el Estado de Derecho y la participación en el gobierno.

Pero lo cierto es que aunque el capitalismo de mercado sea mucho más favorable para las instituciones democráticas que cualquier economía no de mercado que haya existido hasta ahora, tiene también algunas consecuencias profundamente desfavorables. En ningún país democrático existe una economía de mercado sin extensa regulación e intervención estatal dirigida a disminuir sus efectos perjudiciales. El capitalismo de mercado inevitablemente genera desigualdad, limita el potencial democrático al crear desigualdades en la distribución de recursos políticos, por lo tanto unos ciudadanos obtienen una influencia significativamente mayor que otros en las decisiones políticas y las acciones de gobierno. Esto conlleva que los ciudadanos no sean iguales políticamente, y así, la fundamentación moral de la democracia, la igualdad política entre ciudadanos, se ve seriamente vulnerada.

El capitalismo de mercado en gran medida favorece el desarrollo de la democracia hasta el nivel de la democracia poliárquica pero, dadas sus adversas circunstancias para igualdad política, es desfavorable para el desarrollo de la democracia más allá del nivel de la poliarquía.

Pero aún queda mucho por hacer. La democracia se encuentra con grandes desafíos a loa que debe responder. Los ciudadanos y líderes democráticos deben responder con éxito a los siguientes retos:

El orden económico: Los ciudadanos y líderes políticos deben hacer lo posible para aunar las ventajas del capitalismo de mercado a la vez que se reducen sus costes para la igualdad política.

Se debe intentar que las organizaciones internacionales sean también democráticas, de tal modo que las élites de estas organizaciones tengan que responder de sus decisiones ante los ciudadanos.

Diversidad cultural: Los países democráticos verán como la diversidad cultural va en aumento y deberán dar una respuesta adecuada y democrática a la misma

Educación cívica: Una de las necesidades imperativas de los países democráticos consiste en potenciar las capacidades de los ciudadanos para que puedan implicarse inteligentemente en la vida política.

Las democracias deben responder a estos desafíos y transformarse en democracias avanzadas, si no consiguen responder a los mismos la brecha entre ideales y realidades democráticas, que ya es grande, se abrirá aún más y se llegará a un deterioro y decadencia democrática.