Gripe Española, viruela y tifus en el Valle de Lecrín (1918/19)

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En la primavera del último año de la I Guerra Mundial (1918), se inició una pandemia de gripe, que sería denominada "Gripe española". Según los datos que se tienen, se originó en un acuartelamiento de EE.UU., aunque la procedencia primitiva pudo llegarle desde Asia a través de aves silvestres. El caso es que, fue pasando de cuartel en cuartel, y según se cree, las tropas, en esos momentos en total movimiento, fueron el eslabón de contagio perfecto. Terminó extendiéndose a nivel mundial, lo mismo que la guerra. Tras ella vinieron otra serie de enfermedades clásicas en situaciones de posguerra y que suelen afectar a sociedades que tienen el sistema sanitario en crisis (como son la viruela y el tifus)

En el Valle de Lecrín, en octubre de 1918 llegó la gripe junto con la viruela, La gripe se mantuvo hasta diciembre del 18, afectó a todas las poblaciones del valle, causando bastantes bajas. En la primavera del siguiente año (1919) volvió a aparecer la viruela, pero fue el tifus el que se instaló de una forma brutal en Dúrcal e hizo grandes estragos. Tuvo que habilitarse la Ermita de San Blas como hospital, para aislar a los infectados de esta última pandemia


La Gripe Española de 1918. Es considerada la pandemia más devastadora de la historia humana, La gripe española infectó a 500 millones de personas -un tercio de la población mundial de entonces- y mató a entre 50 y 100 millones. Se desconoce la tasa de mortalidad de la pandemia de 1918/1920, pero se estima que murieron del 10% al 20% de los infectados. Con alrededor de un tercio de la población mundial de aquel tiempo infectada, esta tasa de letalidad significa que entre un 3% y 6% de la población mundial murió.

Aunque la Primera Guerra Mundial no causó la gripe, la cercanía de los cuarteles y los movimientos masivos de tropas ayudaron a su expansión

Los detalles y circunstancias concretas que originaron el inicio de la pandemia son poco conocidos, pero sí hay coincidencia en afirmar que los primeros brotes ocurrieron en distintos acuartelamientos del ejército de los Estados Unidos en la primavera de 1918. La propagación de la epidemia fue tal que desde los primeros casos detectados, a principios de Marzo de 1918, y hasta finales de Abril del mismo año, 24 de los 36 principales campamentos estadounidenses sufrieron graves epidemias de una gripe diferente a la común. Posteriores investigaciones que se centraron en estos primeros brotes señalan a la base militar norteamericana de Camp Funston (Fort Riley) en Kansas, como el lugar donde se detectaron los primeros casos.

La epidemia llegó a Francia entre abril y mayo de 1918 al campamento número cuatro de Burdeos en la tercera brigada de Villers-sur-Coudun en el Departamento de Oise.

En América del Sur la pandemia de gripe apareció por primera vez durante el mes de octubre. Una segunda ola aparece en invierno de 1919, coincidiendo con la tercera ola de la pandemia global

Si la pandemia de “gripe española” no se originó en España sino en los Estados Unidos de América, ¿qué ocurrió para que se le pusiera este nombre? Los primeros países de Europa y más afectados por la enfermedad fueron los que participaron en la Gran Guerra, especialmente Francia y Gran Bretaña. Se reconoce que los gobiernos y la prensa de estos países implicados en la guerra silenciaron la epidemia para “no desmoralizar a las tropas”, de modo que las únicas noticias venían de la prensa española, país que no participó en la guerra y donde se informaba sin cortapisas. La “gripe española” debe su nombre, por tanto, a la censura informativa en tiempos de guerra, y no a su origen. El virus fue tres veces más mortal que la Primera Guerra Mundial y trascendió cualquier intento de censura.

Entre un 10% y un 20% de los contagiados morían en tan solo tres días, no había medicinas eficaces, ni grandes remedios, ni protocolos sanitarios, ni se cumplían las cuarentenas; sólo recursos de posguerra. La única forma de luchar contra el virus era evitando el contagio.

La proclamación en mayo de la existencia de una enfermedad por parte de las autoridades españolas, unida al recelo de las potencias europeas y mundiales por la neutralidad de España en la guerra, hicieron que esta denominación acuñada por la Royal Academy of Medicine de Gran Bretaña quedara irremediablemente asociada para siempre a nuestro país. (Spanish flu).

En España el control de la enfermedad fue un desastre: ocho millones de infectados y 300.000 muertes sobre la población de entonces. Las autoridades tardaron más de cinco meses en declarar la pandemia y los servicios de salud se vieron desbordados. Se canceló el curso escolar y el universitario, pero no las actividades culturales de cines, teatros, espectáculos taurinos y el culto eclesiástico.

La pandemia de 1918-1919 se desarrolló en el hemisferio norte, como norma general, en tres olas.

  1. La primera ola comenzó en marzo de 1918, una época inusual (a finales de la primavera) y tuvo relativamente poco impacto debido a la escasa mortalidad, aunque las cifras de morbilidad eran elevadas.
  2. La segunda, más letal, llegó a finales de agosto, y fue la que se extendió al resto del globo.
  3. En muchas zonas hubo una tercera ola más benigna y menos definida, a partir de enero de 1919

El primer momento se registró en entre mayo y junio, con algunos picos de mortalidad en 32 provincias, la mayoría en el eje Madrid-Granada, con la capital de España a la cabeza y sus 10 muertos por cada 10.000 habitantes. Ni Canarias ni Baleares experimentaron un exceso de mortalidad. Sin embargo, el problema para España llegó tras el verano, con hasta 167 muertes por cada 10.000 habitantes (ocurrió en Burgos). Afectó a todas las provincias excepto Canarias, y en menor medida Sevilla y Málaga. En Palencia se multiplicó un 210 % la mortalidad respiratoria.

El temido virus desapareció de manera natural cuando se quedó sin huéspedes que contagiar. La menor densidad de población y la mayor de inmunizados hizo imposible su expansión a partir del verano de 1920, a pesar de que los métodos preventivos y cuarentenas fueran, por lo general, un auténtico desastre.

La viruela, difteria y tifus exantemático son enfermedades clásicas de países donde acaba de haber una fuerte crisis, normalmente una guerra en donde el sistema sanitario, la higiene y la alimentación menguan. Estas enfermedades vuelven a aparecer tras la guerra civil española.


Tasas de mortalidad respiratorias ratio por 10.000 habitantes en 49 provincias de España. Los resultados se muestran para los tres períodos de pandemia (Mayo-julio 1918, agosto-diciembre 1918 y enero-abril 1919) y se ordenan de mayor a menor. El exceso de muertes están por encima del límite superior de la curva de mortalidad de referencia usando niveles respiratorias mensuales de mortalidad antes de la pandemia de gripe de 1918


En el Valle de Lecrín

1918

Octubre de 1918

A principios de octubre aparece el primer caso en Padul, pero para finales de ese mes se había generalizado por toda la comarca. La viruela acompaña también a la gripe.

Noviembre de 1918

Durante el mes de noviembre sigue la población afectada al máximo. Aumentan los casos de infectados y las defunciones

Diciembre de 1918

Aunque remite en algunas poblaciones en general el número de afectados y muertes sigue siendo muy alto

1919

Abril de 1919

Se termina la gripe. Ahora es la viruela quien impone su nuevo foco epidemiológico.

La viruela fue una enfermedad devastadora en la Europa del siglo XVIII, que se extendía en forma de epidemia matando y desfigurando a millones de personas. El nombre viruela proviene del latín variŭs (variado, variopinto), y se refiere a los abultamientos que aparecen en la cara y en el cuerpo de una persona infectada. Según la OMS, la viruela ha sido completamente erradicada. Una persona con viruela podía ser contagiosa cuando empezaba la fiebre (fase pródromo), pero alcanzaba su máxima capacidad para contagiar cuando empezaba a salir la erupción. Por lo general, en esta etapa la persona infectada estaba muy enferma y no podía desplazarse en su comunidad. La persona infectada era contagiosa hasta que se le caía la última costra de viruela. Comúnmente solicitaban a los pacientes que no debían de rascarse los granos o costras ocasionadas por la viruela porque quedaba marcado su cuerpo.

Mayo de 1919

El tifus tiene un foco de infección en Dúrcal, durará hasta final de año. Los médicos caen enfermos. Empieza a faltar el abastecimiento de alimentos que producen algunas protestas.

El tifus exantemático epidémico es una forma de tifus, llamada así porque la enfermedad a menudo causa epidemias después de guerras y desastres naturales. La enfermedad es transmitida por los piojos humanos (Pediculus humanus). Los piojos infectados, a través de la picadura de un enfermo migran hasta un nuevo huésped por contacto directo.

Agosto de 1919

Ante el miedo al contagio, la ermita de San Blas, algo separada del pueblo, se convierte en hospital.

Septiembre de 1919

Octubre de 1919

El tifus sigue siendo alarmante en Dúrcal

Noviembre de 1919

Diciembre de 1919


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