NOTICIAS SOBRE LA ALQUERÍA DE LEUXA, ALEUXA O LOJUELA. UN DESPOBLADO MEDIEVAL DEL VALLE DE LECRÍN

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Manuel Espinar Moreno (Universidad de Granada)

INTRODUCCIÓN

La alquería de Lojuela, Aleuxa o Leuxa, como es denominada en el Libro de Habices de 1502, es otra de las poblaciones de la comarca del Valle de Lecrín1. Quedó despoblada tras la expulsión de los moriscos y se convierte en un anejo de la población de Murchas. No tenemos apenas noticias de la etapa medieval si exceptuamos los restos del castillo, la acequia de los Arcos y la toponimia del lugar. Gracias a los Libros de Habices y al Apeo realizado por el licenciado Jusepe Machuca y el escribano Antonio Pérez podemos acercarnos a cómo era esta alquería y tratar de describirla en líneas generales. El 8 de junio de 1572 estaban en Murchas el licenciado Machuca y el escribano para tomar posesión de los bienes moriscos en nombre de la corona. Nos relata el escribano que hicieron comparecer ante ellos a Pedro de Molina, vecino de Murchas, y a Domingo Haçaabecre, vecino de Lojuela, cristianos viejos, que eran los conocedores de los bienes que había en este lugar. Se les tomó juramento de que expondrían la verdad sobre lo que se les preguntara y tras prestarlo procedieron a responder y aportar noticias que fueron escritas por el escribano. Además también intervino Gonzalo de Torres como conocedor de otros bienes.

Respecto al lugar nos dicen que estaba compuesto en tiempos de moriscos por un total de 22 viviendas, todas de moriscos, y en aquellos momentos se utilizaban solo 10 casas pues las otras estaban en buen estado pero no habitadas. Tras la sublevación de los moriscos las viviendas fueron utilizadas por los pobladores que tenían arrendado el lugar. Por tanto la alquería era una población pequeña que tuvo en total 22 casas buenas exceptuando una de ellas que estaba caída y mal reparada. Continúan diciendo que no había iglesia. En la relación de Habices de 1502 se cita la mezquita que fue convertida en iglesia por los cristianos y una rábita que pasó a ser ermita. En un período de tiempo de medio siglo se había ido perdiendo la población y los centros religiosos fueron abandonados y los habitantes iban hasta Murchas a los oficios religiosos. Nos dice el escribano “no ay iglesia en el porque a sido y es anexo de Mulchas”. El 9 de junio de 1572 al tomar posesión de los bienes moriscos el juez Machuca estuvo dentro de una rábita vieja que estaba en el dicho lugar pero no había iglesia donde hacer el auto como se explicaba en la instrucción de los señores del Consejo de Población. El lugar estaba muy cerca de Murchas y distaba de la ciudad de Granada cinco leguas. Todos los vecinos de la alquería eran moriscos y no había ningún cristiano viejo. Tras la salida de la población morisca la alquería fue arrendada durante tres años a 10 vecinos que eran los que ocupaban la población. Por tanto todas las casas pertenecían al rey por la rebelión de los moriscos contra la corona.

El 9 de junio de 1572 ante el escribano el juez licenciado Jusepe Machuca tomó posesión del lugar en nombre del rey argumentando que actuaba así por la real provisión que le encargaba de la visita, averiguación y toma de propiedad de los bienes moriscos por la rebelión de estos contra la corona castellana. Por ello en primer lugar expresa que toma posesión de las 22 casas del lugar y de todas las que se demostrara que habían sido de moriscos, en señal de los poderes que tiene expresa lo siguiente ante varios testigos: “e en señal de posesion entro en algunas dellas, e se paseo por ellas, e hecho fuera a los que dentro estaban, e los torno a meter dentro, e fizo otros autos de posesion, la qual dixo que tomaba e tomo como mas convenga al derecho de su Majestad, e tomo quyeta e pacíficamente e syn contradicción de persona alguna, tomaba e tomo la dicha posesión2. Los testigos fueron el regidor Pedro de Baena y los vecinos Bartolomé de Aranda y Antón López.

En cuanto a las industrias locales se nos citan un molino de aceite o almazara, un molino de pan, un horno y una almadraba. La almazara o molino de aceite pertenece al rey en el momento del apeo de los bienes pero antes perteneció a un morisco. Esta almazara o molino estaba mal reparado pues le faltaban algunos pertrechos y piezas que eran necesarias para su buen funcionamiento. Nos dicen los conocedores que el concejo y los vecinos estaban obligados a poner la almazara en funcionamiento para que estuviera corriente y molinete para obtener aceite. Una vez reparado este molino aceitero puede proporcionar unos 20 ducados de renta al año. El juez tomó posesión de la almazara haciendo lo siguiente: “e en señal della se paseo por el dicho molino de açeyre, e çerro y abrio las puertas, y hizo los otros autos de posesion, la qual dixo que tomaba e tomo como mas conbenga al derecho de su Majestad, e de como quyeta e paçificamente, e syn contradicción de persona alguna, tomo la dicha posesión”. Actúan de testigos los mismos que en la posesión de las viviendas.

El molino de pan estaba en el Río Grande que viene desde el lugar de Conchar, tenía dos piedras y estaba reparado y en funcionamiento. Nos dicen que en aquellos momentos molía poco pues no había cereales que moler, proporcionaba una renta de 17 ducados al año, en esta renta entraban además algunos árboles, una viña y tierras que estaban cerca y alrededor del dicho molino. Todo era del rey porque había pertenecido a unos moriscos del lugar. Tomó posesión de este molino en nombre del rey junto al molino de aceite.

El horno de pan de esta alquería pertenecía a la iglesia como heredera de la mezquita, era de habices y lo tenía en 1502 el alfaquí. Estuvo arrendado a los moriscos a censo perpetuo. En el momento del apeo estaba en manos de los arrendadores del lugar y proporciona una renta de 20 reales porque se cocía poco pan por la escasa población que ocupaba el lugar.

La almadraba estaba junto al molino en un barranco de este lugar pero en el momento del apeo estaba prácticamente abandonada pues no se trabajaba en ella teja, ni ladrillo, ni otros materiales de construcción. La existencia de la almadraba es interesante porque suponía que los habitantes de otras alquerías utilizaran estos materiales para las viviendas y edificios que construían o reparaban.

Se nos cita un edificio y construcción de mucha importancia para el lugar como era el castillo o fortaleza, nos dicen los apeadores y conocedores del lugar y de los bienes moriscos que este centro defensivo estaba edificado en un penacho alto sobre el río. Es calificado como castillejo fuerte que en aquellos momentos estaba perdido, caído y mal reparado. La elección del lugar para colocar el castillo sobre una enorme peña lo hace inaccesible porque se puede entrar desde la alquería pero no desde el cauce del río, al pie de esta fortaleza pasa la acequia de los Arcos.

En cuanto a las tierras e inmuebles dedicados a la industria local nos van detallando poco a poco las cantidades y rentas que aportaban y el valor de cada uno de los bienes. En total la agricultura estaba compuesta por tierras de riego, árboles, viñas, secanos y alguna pequeña huerta. Las industrias locales eran un horno de pan, un molino y una almadraba donde fabricaban tejas y ladrillos para la construcción. De todo ello daremos una relación más detallada a continuación.

Las tierras controladas por los cristianos viejos que estaban en este lugar de Lojuela se habían apeado cuando se hizo el deslinde de los bienes de Restábal y Melegís. En estos libros de Apeo quedaron por escrito aquellas posesiones, ahora utilizaremos aquella información para cumplimentar la visión de esta alquería de Leuxa y poder ofrecer una visión de cómo fue en la etapa nazarí.

El término de Lojuela estaba delimitado por el de otras poblaciones del Valle. Por un lado alindaba con el de Dúrcal y Conchar, tenía por este lado una distancia de media legua. Continúan los términos de Restábal y Melegís donde alcanza una distancia desde la población de un cuarto de legua. Por la parte de Murchas sólo unos cien pasos, poco más o menos, pues el término de Murchas llegaba prácticamente a las casas de Lojuela. Por eso no fue extraño que fuera convertida la alquería en un anejo de esta población del Valle de Lecrín.

EL AGUA Y LAS TIERRAS DE LOJUELA

Las noticias sobre el agua y otros bienes fue proporcionada por los conocedores Pedro de Molina, Domingo Haaçabecre o Façaabene y Gonzalo de Torres que conocían los términos por haberlo andado constantemente y otros pormenores sobre las aguas, tierras e industrias de la población. Declararon que lo hacían sin fraude, ni engaño, ni cautela alguna y que era cierta y verdadera su declaración.

El agua utilizada para el servicio de la alquería y riego de las tierras llega desde el río Torrente, nos dicen los conocedores de los bienes que de esta corriente fluvial se saca una acequia de la que beben los vecinos y la utilizan en sus quehaceres diarios. Además se almacena agua en un aljibe que se llena con esta acequia. También hay en este lugar algunas fuentes que se utilizan para beber. Todo ello nos ilustra sobre las posibilidades de tener garantizado el uso del agua para la población durante el año.

La acequia arranca del río en el término de Murchas a una distancia de la población de Lojuela de medio cuarto de legua. Es propiedad de este lugar y por ello los vecinos tienen que repararla, conservarla y limpiarla para tener garantizada el agua de los hombres, animales y tierras. Cuando se refieren a la forma de regar las tierras nos dicen que era costumbre antigua que durante un día y una noche regaran cuatro de los vecinos de la población, cada uno de ellos durante medio día o media noche, es decir 6 horas cada uno, guardando un orden en el reparto, según expresión de los conocedores recogida por el escribano “rueda entre todos, e acabase la rueda de diez a diez días”. Es decir habría en la alquería en tiempos musulmanes cuarenta propietarios con agua durante seis horas cada uno. Así se hacía hasta que se volvía a empezar por los primeros. Además en tiempo de los moriscos los de Murchas daban a los de Lojuela el jueves de cada semana con su noche de la acequia de Murchas para regar algunas tierras. Pero aquellas costumbres no se conservaban en el momento del Apeo de los bienes moriscos. Añaden los conocedores de las aguas que en tiempos moriscos cada uno tenía su agua propia conforme a la cantidad de tierras que tenía. En total se podrían regar 50 marjales durante 24 horas, es decir cada marjal tenía dos horas y 20 minutos si tenemos en cuenta el tiempo y la cantidad de tierras, exceptuando el agua que se almacena en el aljibe y la que utilizan los vecinos para beber.

Respecto a las tierras sabemos que las de regadío sumaban en total 500 marjales3, la mitad era tierra calma, es decir sin árboles, y la otra mitad tenía olivos, morales y otros árboles por lo que son prácticamente como huertas. Cada marjal tenía tres reales de renta al año sacando las costas. Nos dicen los apeadores que estos quinientos marjales eran de regadío de buena calidad aunque en ellas se encontraban algunos barrancos que hacían que no fueran de la misma calidad que las otras y peores para el cultivo. En cuanto a las tierras plantadas de árboles con huertas y árboles frutales de todo género entre los que destacan los olivos. Los árboles frutales no estaban en buenas condiciones por falta de agua y trabajo además de los efectos de la guerra pero iban volviendo a su producción con el trabajo que se estaba haciendo, el testimonio de los apeadores es el siguiente: “los arboles frutales no estan muy bien benefiçiados por falta de los riegos a causa de la guerra, pero ban bolbiendo sobre sy con el benefiçio que se le ba haciendo”. Nos dicen los apeadores que no había huertas en el lugar pero que al lado de las casas había naranjos y limones de buena calidad, muchos en los patios de las viviendas.

Nos dicen que los olivos plantados en las tierras de riego sumaban en total 1.300 pies calificados como buenos, cada uno de los árboles un año bueno con otro malo producía una fanega de aceituna, todos ellos pertenecen a la corona por la rebelión de los moriscos. De esta producción de unas mil fanegas de aceituna se sacaban 300 arrobas de aceite libres del diezmo y de los costos de la producción como era la maquila. Los morales no sabemos el número que alcanzaban pero sí se nos dice que suponen la producción de 15 onzas de cría de seda poco más o menos. Por tanto el papel de las hojas de moral cumplía un papel importante para la obtención de seda en esta alquería.

El juez Machuca tomó posesión de las tierras de riego y árboles que habían sido de moriscos, nos dice el escribano que para ello hizo lo siguiente “dixo que tomaba e tomo la posesion real, corporal bel casy de los quinientos marjales de tierra de riego, tierra calma e arbolado de frutales, e olibos e morales, e otros arboles que pareçe aver en el dicho termino, en boz e que de los que mas ubiere que heran de los dichos moriscos, e en señal de posesion se paseo por muchas de las dichas tierras e huertas, e corto ramas de los arboles, olibos, e morales, e hizo otros autos de posesión, la qual dixo que tomaba e tomo como mas convenga al derecho de su Majestad, e de cómo qyeta e pacíficamente, e syn contradicción de persona alguna, tomo la dicha posesión”.

Las tierras de viña tienen una extensión de 100 marjales de riego, algunas de ellas son de mala calidad pues son calificadas como ruines y estaban maltratadas, otras estaban en tierras de barrancos. Nos dicen que cada marjal produce un real exceptuando las costas para el rey que las tenía arrendadas por tres años a un grupo de cristianos. También se tomó posesión de las tierras de viñedo en los siguientes términos: “tomo la /fol. 15v/ posesion real, corporal bel casy de los çien marjales de viñas que ay en el dicho termino en boz, e que de los que mas pareciere que heran de los dichos moriscos, e en señal de posesion se paseo por algunas de las viñas, e corto ramas, e hizo otros autos de posesion, la qual dixo que tomaba e tomo como mas conbenga al derecho de su Magestad, e de cómo quyeta e pacíficamente, e syn contradicción de persona alguna, tomo la dicha posesión”. Las tierras de secano suman en total 200 fanegas4 de sembradura pero en general son malas pues es ruin y tierra flaca en las que se obtiene poco rendimiento. El aprovechamiento de estos secanos estaba relacionado con la abundancia de lluvias y trabajos de preparación de las tierras por los labradores. La posesión de estos bienes por parte del juez se hizo igual que los anteriores bienes de moriscos “e en señal de posesion se paseo por algunas dellas e hizo otros autos de posesión”.

Además de la posesión particular de cada uno de los bienes se hizo la posesión general de todos los bienes de moriscos del lugar estando en una rábita vieja que había sido iglesia en tiempos pasados. Nos dice el escribano: “el dicho señor juez dixo que por quanto e en nonbre de su Majestad tiene tomada e aprehendida la posesión, quyeta e paçíficamente de todas las tierras, huertas, viñas e olibares, morales, olibos, casas y molinos, e otras posesiones que ay en el dicho lugar, e su termino, que de suso ban declaradas, que para mayor abundamiento conbiene que de mas de la dicha posesion particular, se tome e aprehenda generalmente de todas las dichas posesiones, e de otras qualesquier que en qualquier tienpo paresçieren aver sido de los dichos moriscos, e syn que sea visto ynobar ni atentar cosa alguna en los dichos autos de posesión, antes añadiendo fuerça a fuerça, e aprobando e ratifycando aquellos, tomaba e tomo en nonbre de su Magestad como esta dicho la posesion general de todas las dichas posesiones que ay en el dicho lugar e en su termino, ansy de las que estan declaradas particularmente como de otras qualesquiera, e arboles frutales, e de otro qualquier genero que en qualquier manera pareçiere aver sido de los dichos moriscos, e pertenesçerles o poderles pertenesçer en qualquier manera o por qualquier causa, aunque esten en poder de otros, e montes, prados e pastos, syn quedar cosa alguna”. Los testigos son los mismos que en las posesiones particulares. Todo fue anotado por el escribano Antonio Pérez. Desconocemos si había en este lugar alguna tierra de monte, prados o pastos pues los conocedores no las citan aunque al final él toma la posesión general del lugar y se alude a este tipo de bienes por el escribano.

LOS BIENES HABICES DE LA ALQUERÍA

Los bienes habices de esta alquería se apearon en varias ocasiones, la primera relación que conocemos es del año 1502, es una relación de habices en general lo que nos recuerda cómo estaban estos bienes en la etapa musulmana y mudéjar, tras la conversión la corona se hizo cargo de ellos. Al poco tiempo cedieron una parte a las iglesias y otra quedó en poder de la corona. A partir de 1505 la iglesia del lugar tiene unos bienes determinados que se pueden estudiar en varias fechas, una de ellas es en 1547 como se ve en el Libro Becerro de los Habices que se conserva, otra relación se recoge en 1572, igual que los habices del rey, en el Libro de Apeo de Lojuela5. De ellos sacamos las noticias siguientes.

HABICES DE LOJUELA EN 1502

Los bienes habices de Lojuela en 1502 los conocemos gracias a la descripción realizada por Hernando Açogayar, vecino del lugar. Estos bienes de época musulmana fueron apeados y deslindados tras la conversión de los mudéjares para conocer exactamente el número y calidad de los mismos. Al poco tiempo de realizar este deslinde los monarcas cedieron parte de los bienes a las iglesias y otros quedaron en poder de la corona, los primeros se llaman habices de las iglesias, los segundos habices del rey.

HABICES DEL ALFAQUÍ DE LA MEZQUITA DE LOJUELA EN 1502

Los alfaquíes tienen en ocasiones bienes habices para su sustento y mantenimiento junto al resto de los miembros de su familia. En la alquería de Lojuela se constata el nombre de uno de los alfaquíes llamado Jafar. Entre los bienes se detallan una casa, un horno y varias fincas y árboles que pasamos a describir a continuación.


Entre los bienes controlados por el alfaquí de Leuxa o Lojuela, situados en el casco urbano de la alquería, encontramos, en primer lugar, la existencia de una casa que estaría ocupada por el alfaquí que servía la rábita o mezquita. El apeador de los bienes habices nos informa que junto a la vivienda aparece una huerta. No nos da más detalles sobre medidas ni distribución del inmueble. Sólo sabemos que tiene como linderos por uno de los lados el edificio de la rábita y por otro las viviendas de Mahamed Aldilhac. La huerta aunque no sería muy grande cumple un papel fundamental para la vida de los moradores de la casa pues en ella desarrollan parte de sus tareas y sirve de espacio cultivado y habitual en muchas ocasiones. Además se detalla la existencia de un horno también controlado por el alfaquí8. De ninguna de estas propiedades conocemos más detalles que los proporcionados en esta temprana fecha por los apeadores de los bienes.

En cuanto a las tierras de riego se detallan dos fincas en el Pago de Razadiar. La primera de ellas, de dos marjales de extensión, tiene como linderos el camino y las propiedades de Aben Raçin. En esta parcela se encuentra plantado un moral de los habices del alfaquí de este lugar. La segunda de ellas tiene tres marjales de superficie alindando con las de Madara y las de Aben Farax.

En el Pago de Falfalandar se contabilizan nueve marjales distribuidos en tres hazas. Una de ellas alcanza cinco marjales, tiene un albaricoque, y alinda con el barranco y tierras de Ynbran. Otra, de tres marjales, alinda con el mismo barranco y con el edificio de la rábita. La última de ellas, de un marjal, alinda con las parcelas del Guaçi y las de Arraquinic.

Otra de las fincas la encontramos ubicada en el Pago del Caria, de dos marjales, alindando con una de las posesiones de habices de la alquería de Melegís y tierras del Malaguí. En el pago del Gena hay otros cuatro marjales con un aceituno que tiene como linderos una de las propiedades de los habices de los caminos de esta alquería y las heredades de Alhaja. Otra haza nos describen en el Pago del Genin, de un marjal de extensión, con tres morales, alindando con la acequia y las tierras de Hauf.

La última de las fincas de los habices del alfaquí es una viña de medio marjal, ubicada en el pago del Geneyma, tiene plantados en ella un albaricoque y unos grandados. Los linderos que tiene son por uno de sus lados las tierras de Almolon y por otra las de Aben Alac.

En cuanto a los árboles ya hemos citado un moral en la finca del Pago de Razadiar y otros tres en la haza del Pago del Genin. Los albaricoques los encontramos en las tierras del Pago de Falfalandar y del Geneyma. Los granados en este último Pago junto al albaricoque. Una higuera se encuentra plantada en una de las fincas de Abdulaziz en el Pago de Raçaf. Los aceitunos los documentamos en varios lugares, el primero de ellos en el Pago del Gena en finca de los habices de este alfaquí, otro en el Pago del Colia en tierras de Ynbran, otro en el término de Murchas en tierras de Baytar, otros dos en tierra de los habices alindando con una de las propiedades de Hamiza, en otro plantado en Mondújar tiene la mitar pues el resto es de un vecino de aquella población, y el último de ellos se encuentra plantado debajo de las casas en una de las fincas del Guazil.

BIENES HABICES DE LA RÁBITA ALCARÍA EN 1502

La rábita de esta población fue consagrada por los cristianos y convertida en ermita aunque no sabemos bajo que advocación. Este hecho nos permite ver como tras la conversión de los mudéjares los centros religiosos musulmanes fueron utilizados por los cristianos, unas veces para el culto y otras como parte de una vivienda, una tienda, una habitación, etc. En la relación de habices de las alquerías se nos va detallando los pormenores por los que pasaron muchos de estos inmuebles.

Haza Pago del Caria 4 marjales Abuzeyd y Alhafa Hazas Pago del Cudia 4 marjales Varios Haza Pago del Ardic 3 marjales acequia y Alçaguer Hazas Pago del Ardia 7 marjales Varios Haza Pago del Gima 2 marjales acequia y habices Hazas Pago de Raçaf 4 marjales acequia y Abenfarax

Entre los bienes asignados a la conservación del edificio y a los gastos del culto encontramos en primer lugar una casa levantada junto a un camino y la vivienda de Abdilhac, posiblemente fuera utilizada por el alfaquí que servía este inmueble religioso o se arrendara para obtener ingresos. El resto de los bienes son tierras.

La primera de ellas está situada en el Pago del Geusa, de dos marjales, alindando con las de Abenfarax y las de Alhafa. Otra de tres marjales con un aceituno se ubica en el Pago de Raz Aldiar, tiene como linderos por un lado un barranco y por otro las posesiones de Ynbran. En el Pago de Carcaquib hay otra, de medio marjal, con un moral, alindando con otro barranco y las fincas del Gaaçi. Otra de las tierras tiene dos marjales de extensión alindando con un camino y posesiones de habices de la iglesia mayor de la alquería, es decir la mezquita principal del lugar. En el pago del Cana se describen tres bancales que suman en total tres marjales de superficie, alindan con una de las fincas de los habices de la alquería de Conchar y un barranco. En el Pago del Caria encontramos otros cuatro marjales que alindan con las heredades de Abuzeyd y las de Alhafa. Otros dos marjales junto a las fincas de Achiti y las de Al Gazxeli se encuentran situados en el Pago del Cuadra. En este mismo Pago hay otra de la misma superficie que está junto a un camino y las propiedades de Aladia.

El apeador continúa ofreciendo nuevos datos de bienes de la rábita, así otra finca de tres marjales en el Pago del Ardic alindan con una acequia y tierras de Alçaguer. Otra de cinco marjales en el Pago de Ardia alinda con las de Albergi y Alexcar Otra de dos marjales alinda con las de Alhafa y Almuedan. La del Pago del Gima alcanza una superficie de dos marjales, está situada junto a una acequia y una de las tierras de los habices de la alquería de Murchas. La última de ellas está en el Pago de Raçaf, de cuatro marjales, alindando con la acequia y las posesiones de Abenfarax.

Los habices de esta rábita tienen en total 34´5 marjales y una casa. Estos bienes se arrendaban a distintas personas con lo que se obtiene unas rentas importantes para la conservación del edificio y los gastos del culto de la rábita9.

HABICES DE LA MEZQUITA O GIMA EN 1502

La mezquita del lugar se convierte en iglesia tras la conversión de los mudéjares, esta nueva iglesia aparece como un anejo de la iglesia principal de Restabal como se recoge en la Bula de Erección del Arzobispado de Granada en 1505, el texto latino dice: “Et in taha de Valdelecrin in ecclesia parochiali Sancta Mariae loci de Arrastanal cum suis annexis de Melexis, Amulchas, Alauxa, Barmelaz, Naio, Saleris et Cautil, locorum Granatensis dioecesis, quatuor benefitia simplitia seruitoria et quatuor sacristías”. Traducido este pasaje queda así: “Y en la taha del Valle de Lecrín, en la iglesia parroquial de Santa María del lugar de Restábal, con sus anejos de Melegís, Mulchas, Lojuela, Barmelaz, Najo, Saleres y Cautil, lugares de la diócesis granatense, cuatro beneficios simples servideros y cuatro sacristías”. La iglesia principal era Arrastanal o Arrastaual, es decir, Restábal, la aneja Alauxa10. En total eran siete anejos y un templo principal servidos por cuatro beneficiados y cuatro sacristanes. La mezquita o iglesia tenía para su conservación y gastos del culto los bienes siguientes.

Para la conservación y gastos de culto de la mezquita encontramos habices en varios lugares de la alquería. En primer lugar se nos describe una haza en el Pago de Raçaf, de dos marjales de extensión, alindando con las posesiones de Almolon y las de Alhafa. En este mismo Pago hay otra de la misma superficie que alinda con las de el Moeden y las de Abdulaziz. Continúa otra haza de cuatro marjales en el Pago del Conaytara que tiene como linderos una acequia y las fincas de Abenfarax. A esto se suman otros tres marjales en este mismo Pago que son calificados como un fadin o campo situados junto a un camino por uno de los lados de la finca y por el otro pasa una acequia. Por último respecto a las tierras de riego pertenece a estos bienes un marjal en el término de Melegís en el Pago del Fondon que alindan con las de Alcorcomen y una acequia. En total son 12 marjales de tierras de regadío para la conservación del edificio y los gastos del culto. A ello se añade la mitad de una viña, de tres marjales, que comparte con Antón Aduleyel, es decir pertenece a estos habices un marjal y medio, los linderos que presenta en el momento del deslinde son las tierras de Alfondac y las del alfaquí Jafar.

Entre los árboles de la mezquita se describen varios como un moral, aceitunos, pimpollos de aceituno e higueras. El moral se encuentra plantado en término de Melegís en una finca de Zeuca. Las higueras están una en tierra del Raça y la otra en propiedades de Ynbran. Los aceitunos los encontramos uno en el Pago del Joneynet en tierras de Benaxir, otro en posesiones de Benfarax en el lugar denominado el Coneytar, otro en tierra de Benfarrach, otro en las del Guaçi, otro en las del Çaguer y el último en las de Benyezit. En cuanto a los pimpollos los encontramos plantados en tierras de Lazeraque, del Molón y en el término de Murchas en fincas de Abuloli.

En total eran 15 marjales de tierra y varios árboles entre los que destacan los aceitunos u olivos lo que nos indica la importancia del aceite para la lámpara de la mezquita. Este hecho se ha puesto de manifiesto en otras alquerías del Valle y en otras tierras del reino de Granada en la etapa musulmana y morisca.

OTROS HABICES DE LA ALQUERÍA EN 1502

Además de los bienes de la mezquita y su alfaquí y de la rábita encontramos otros bienes que pertenecen a los pobres, cautivos y a una iglesia o mezquita de otro lugar, era algo usual que algún creyente dejara parte de sus bienes a un centro religioso distinto al que vivía como se pone de manifiesto en varios trabajos realizados hasta el momento en las tierras alpujarreñas, en la Vega de Granada y en el Valle de Lecrín.

HABICES DE LA IGLESIA DE HAURA

Esta iglesia o mezquita tiene en el término de Lojuela o Leuxa una finca de regadió y un aceituno. Las rentas que produce son utilizadas por el centro religioso propietario de los bienes. En cuanto a la finca se ubica en el Pago de Raçal, de cinco marjales de superficie, tiene como linderos un camino y las tierras de Çagayd. El aceituno estaba en el Pago del Andar plantado en tierras de Abdilhac. No tenemos datos sobre el arriendo de estos bienes por parte de la iglesia de Haura.

HABICES DE LOS CAUTIVOS

En esta alquería existían algunos bienes habices destinados a la redención de cautivos, este es otro de los fines de tales bienes pues supone una acción caritativa con los creyentes que habían caído prisioneros de los enemigos por efectos de la guerra o habían sido apresados en incursiones. Los bienes de cautivos son los siguientes:

En primer lugar conocemos una haza de tres marjales y medio ubicada en el Pago del Genin que alinda con el camino y una de las hazas de la mezquita mayor de la alquería ya descrita. En este mismo Pago hay otra de dos marjales junto al camino y las fincas del Guaçi. Mayor extensión tiene la del Pago de Arabra con cinco marjales alindando con un camino y fincas del Orgibi. Otra de la misma superficie encontramos en el Pago de Hablaxaca junto a una acequia y fincas del Bergi. En total eran 15 marjales de tierras de riego las que formaban el patrimonio destinado a los cautivos de este lugar en la etapa musulmana y más tarde cristiana. En último lugar se nos describe un aceituno que estaba plantado en una de las tierras de Çagual Naça.

HABICES DE LOS POBRES

Entre los habices algunos estaban destinados a socorrer a los pobres y necesitados para vestido, comida y otras necesidades13. En Lojuela constatamos una finca de dos marjales en el Pago de Foroyl alindando con las parcelas de Abuxedi y una de las propiedades de los habices de la alquería de Murchas. Además se nos describe un aceituno plantado en tierras del Guaçi.

HABICES DE LOJUELA EN 1547

En el Libro de Apeo de Melegís de 1572 entre los bienes de cristianos viejos se citan algunas posesiones de la iglesia de Lojuela, es decir habices de este centro religioso. María de Hervás, viuda de Francisco Vallés, cristiano viejo, vecino de Melegís presentó unas escrituras con el título de algunos bienes para que el juez Machuca le respetara aquellas posesiones y no tomara posesión de ellas en nombre del rey. Entre los bienes se cita un pedazo de mezquita, viejo, que se llama el Maxma, con un pedazo de macaber por abrir que tiene un álamo grande. Es curioso el dato pues el centro religioso estaba ya en 1547 en mal estado como nos informa el escribano. El álamo estaba cortado para los hornos del lugar. La tierra de macaber tenía un marjal y medio, poco más o menos, alindando con el Camino Real, una alberca de lino y una haza y olivar de García López14. Además tenía un sitio de rábita que fue centro religioso de un lugar llamado Arayael, despoblado en aquellos momentos, que estaba en el camino que iba de Lojuela a Melegís. El escribano nos dice: “Yten, un macaber, en el Pago de Arayçel, de dos marjales, poco mas o menos, questa puesto de olivos, que linde con una rabita, e con el camino que ba de Melexix a Lojuela, e con haça de Garçia el Chite, veçino de Nigueles, e con haça de Pedro el Calay, veçino de Melexix, la qual ella y el dicho su marido tienen a çenso de la Yglesia, en cierto presçio de que mostro escriptura /fol. 13v/ de çenso en forma, que paso ante Alonso Ruyz, escribano, su fecha en el lugar de Saleres a tres días del mes de Mayo, de mil e quinientos e quarenta e siete años”.

Estos datos son de un valor incalculable pues nos citan un despoblado antiguo y dos centros religiosos situados en el término de Lojuela de los que no teníamos noticia hasta estos documentos. Continúa otra haza de tres marjales con siete pies de olivos en el pago de Alhandaca, alinda con una haza de habices del rey, tierras de los herederos de Almedan, el camino, haza de Bernabé de Baeza y un moral de Diego Alxeres. Tanto la mezquita como el macaber, la rábita y la haza estaban en cultivo y nos dice María de Hervás que los tenía por un censo que otorgó el contador de las iglesias del arzobispado a su marido Francisco Vallés con otros bienes que tenían sus hijos. Estos bienes los declararán sus hijos y yernos al haberlos recibido en dote para su matrimonio. La escritura presentada por esta señora se había realizado ante el escribano Alonso Ruiz en el lugar de Saleres el 31 de octubre de 1547. Se cita una viña de siete peonadas, poco más o menos, de riego, en Lojuela alindando por una parte con otra viña de Francisco Vallés, las viñas de Anton Ynbran y hazas de los herederos de Aben Yazidiq.

El primero de ellos es Gregorio de Urquiza, yerno de María de Hervás, recibió por su matrimonio varios bienes de esta mujer y su esposo, asi destacan los dos pedazos de viñas en Lojuela, tiene tres marjales, poco más o menos, el primero de ellos está alindando con otra viña de Francisco Vallés y un barranco. La otra viña alinda con viñedos de Ceçilia y una haza de Lorenzo el Dys. Paga por ellos dos reales de censo perpetuo a la iglesia. Nos dice el escribano que los había comprado Francisco Vallés de Lorenzo de Torres y Melchor de Torres según escritura realizada ante el escribano público de Granada Martín Ruiz el 9 de septiembre de 1552.

Entre los habices de Alonso de Paz, vecino de Melegís se describe un pedazo de macaber de un marjal en término de Lojuela con cuatro higueras que lo había recibido en dote y casamiento de su suegra María de Hervás, este censo estaba a nombre de su suegra. En la escritura de Francisco Vallés y María de Hervás se dice que era un macaber por abrir de tres cuartos de marjal alindando con las posesiones de los herederos de Luís el Chite y el camino, pagaba por él un real a la iglesia.

HABICES DE LA IGLESIA DE LOJUELA EN 1572

A partir de 1505 las iglesias se convierten en propietarias de parte de los bienes de habices por donación de los monarcas.

Los habices de la iglesia de Lojuela que recoge el Libro de Apeo de los bienes moriscos en 1572 fueron declarados por Pedro de Molina el 6 de junio. A pesar de la relación proporcionada algunos de estos habices estaban arrendados a otros cristianos viejos de Melegís y Restábal como veremos a continuación. Los que se encontraban a censo arrendados a moriscos del lugar son los siguientes:


La primera posesión declarada es una viña, de medio marjal, ubicada en el Pago de Hera Çaçadial, con un olivo plantado en la cabecera. A su lado encontramos un pedazo de tierra calma y un albaricoque. Continúan otros cuatro pedazos de tierra calma, de dos marjales, y otro bancal junto a lo anterior. Todo aquello tiene como linderos por uno de sus lados con un olivar de Zacarías Tajar y por la parte de arriba con una huerta de Alonso Naçar. Todas estas fincas estaban arrendadas a censo perpetuo a Salvador Huergaz. No sabemos el censo que pagaba a la iglesia de Lojuela.

Otra haza calma estaba en el Pago de Guaralantal, de tres marjales de superficie cultivada, los linderos que presenta son por un lado una de las posesiones que pertenecía a Zacarías Alaxcar y por otro lado había una era de trillar mieses. Esta finca de los habices de la iglesia estaba arrendada a censo perpetuo al morisco Lorenzo Alascar aunque no nos dice nada sobre el precio pagado porque no lo conocía. Un poco más arriba, se describe otra haza de tierra calma, de dos marjales de extensión, con un moral en la cabezada, alinda por un lado con una huerta que perteneció a Alonso Naçar y por otro con otra huerta de Agustín Abenzid. Estaba acensuada a Alonso el Guadixi.

A continuación se describe una haza plantada de olivos, de tres marjales de superficie, poco más o menos, que estaba en el Pago de Alhandac. Situada junto al camino que va desde Lojuela a Melegís. Por un lado presenta como linderos una de las fincas que perteneció a Miguel Açequi y por otro encontramos el barranco denominado Barranco de Alhandaca. Estaba dada a censo al morisco Martín el Molatamich. No sabemos nada sobre el precio que pagaba al templo del lugar.

En el Pago de Aralcudia se describe otra haza de marjal y medio, de tierra calma, situada junto al camino que va de Lojuela a Restábal. Los linderos que presenta son por un lado con las tierras de Alonso Naçar y por la otra con un cerro denominado de Alcudia. Estaba esta finca de la iglesia arrendada a Martín el Molatan o Molatamich. En este mismo Pago de Alcudia o Aralcudia se detalla la existencia de otra haza de tierra calma, de un marjal, también situada junto al camino de Restábal, alindando por una de sus partes con propiedades de Alonso Naçar y por otro lado con una viña de Ynbran. Estaba arrendada al mismo morisco, aunque no sabemos lo que pagaba a la iglesia por estas fincas de los habices. Un poco más adelante se describen seis marjales de tierra calma distribuidos en dos pedazos, situados en el llamado Pago de Alcudia en el término de Lojuela. El primero de ellos nos dice el conocedor de los habices que tiene tres marjales, situado junto al camino que va desde Lojuela a Salar15 y Restábal, presenta como linderos por un lado una haza calma de Alonso Nazar y por la otra parte con otra haza de Luís Alascar. El segúndo pedazo, de dos marjales, estaba junto al anterior. No nos dice nada sobre el otro marjal. Todo ello estaba dado a censo perpetuo al morisco Alonso Alede, vecino de Melegís. No sabe en qué precio estaban arrendadas estas fincas por parte de la iglesia.

Otras dos viñas y un jorfel se encontraban en el Pago de Ynala, de tres marjales, poco más o menos, alindan con viñas de Juan el Negro y por la parte de arriba con una haza calma de Martín el Molatan, estas tierras de viñedo estaban arrendadas a Miguel Açequi pero no sabemos nada sobre el precio que pagaba por ellas.

Entre estos habices encontramos dos macaberes o lugares de enterramiento de los creyentes. El primero de ellos tiene una superficie pequeña, un marjal, poco más o menos, es decir unos 527 metros cuadrados. Tenía como linderos por una parte el horno del lugar y por otro lado una casa que perteneció a Juan el Negro. Estaba dado a censo a Martín el Molatan. El segundo macaber estaba plantado de viñedo, era de dos marjales de superficie, en el Pago de Niala, alindando por una de sus partes con una viña que perteneció a Agustín Xebarrad y por otra con una haza de tierra calma de Miguel Almolaran o Almolatan. Esta viña macaber estaba arrendada a censo perpetuo al morisco Alonso de Torres aunque no nos dice nada sobre el precio.

En el Pago de Arrazif encontramos cuatro marjales plantados de olivos en una de las hazas que alindan por uno de sus lados con posesiones de Alonso Alascar y por otro con heredades de Zacarías Modor. Estaba arrendada al morisco llamado Cárdenas. Este mismo morisco tiene acensuado otro pedazo de tierra, de tres marjales de extensión, con algunos olivos que suman en total veinte plantas, poco más o menos. Estaba en el Pago de Andeya. Alinda por un lado con una haza de Gonzalo Barrad y por otro con tierras de Baltasar Chumaycan. No sabemos nada sobre el censo que pagaba por estas tierras.

El horno de la alquería estaba arrendado a Miguel Açequi, nos dice el escribano “un horno de pan coçer en el dicho lugar de Loxuela”, alinda por uno de sus lados con una casa que perteneció a Lorenzo Absi y por otro con una haza calma de Luís Mez. Tampoco sabe el conocedor el precio que pagana por este horno el censatario a la iglesia.

Estos son los habices que describe Pedro de Molina aunque nos dice que otros bienes estaban en manos de cristianos viejos de Restábal y Melegís que hay que añadir a los descritos en el lugar de Lojuela. Al finalizar su declaración expresa que había realizado aquel trabajo bajo juramento ante el juez Machuca y que respondía a la verdad “e declaro ser çierta e verdadera, e que no se acuerda, ni tiene notiçia de que en el dicho lugar, e su termino, los habizes de la yglesya e del rey tengan otras posesiones mas de las que de suso ban declaradas, e declaro que la dicha yglesya la no thenia, ni tiene otras algunas, ni por arrendamiento, ni en otra manera, porque todos los habizes que thenia como esta dicho los thenia dados a çenso perpetuo a moriscos, y el dicho señor juez visto que no ay en esta tierra, ni en el dicho lugar otro conocedor, e persona que sepa de lo suso dicho, syno el dicho Pedro de Molina, lo mando asientar, e asy el lo firmo por no saber”.

Al realizar el apeo de Restábal encontramos que el clérigo Pedro de Aragón tiene un moral en término de Lojuela dentro de una haza del Pago de Ayraycal plantado en una haza de Antón Ruiz, junto a una haza de la iglesia y otra de Alonso Hernández. El moral lo había adquirido de Diego Ruiz, vecino de Murchas, por escritura ante Juan Montesinos de Solis a 22 de mayo de 1557.

HABICES DEL REY EN 1572

Otros bienes habices quedaron bajo la administración de la corona y por ello se les denomina habices del rey, en otros textos se les equipara a los habices de la hagüela. La declaración de estos bienes la realizó Pedro de Molina el mismo día que los habices de la iglesia. Aunque no son muy numerosos los que aparecen reseñados en el Libro de Apeo de Lojuela quedan recogidos en el siguiente cuadro. Todos ellos son tierras que se arriendan a los vecinos del lugar.

En primer lugar encontramos una haza de tierra calma, de tres marjales de superficie, ubicada cerca del Barranco de Lojuela, que alinda por uno de sus lados con la iglesia vieja, es decir con el edificio abandonado de la mezquita del lugar, por otro con el camino que va desde Lojuela a las poblaciones de Melegís y Restábal y por otra parte nos dice que se encontraba un olivar de Agustín Abeazid. No dice nada sobre el arriendo ni el precio que proporciona.

La segunda de las propiedades es otra haza calma, de dos marjales, en el Pago de Alcudia. Tiene como linderos por la parte de arriba con haza y olivar de Martín Almolara y por la parte de abajo con una tierra de Remon que había sido de Agustín Albeçid. En este mismo Pago de Alcudia o Cudia encontramos otra haza, de cuatro marjales, con un olivo, alinda la parcela por un lado con posesiones de García el Guardi y por otro con las de Alonso Alascar.

En el Pago de Motola se documenta otra tierra calma de dos marjales de superficie, alindando con parcelas de Baltasar Chumaycan y por la parte de arriba con las heredades de Zacarías Motroz.

En total estos habices de la corona suman en 1572 la cantidad de 11 marjales de tierra dentro de la alquería de Lojuela, muchos menos que los habices de la iglesia que alcanzan en total 31 marjales y un horno.

Castillo de Lojuela, llamado también de Murchas.