Apuntes de Historia del Valle de Lecrín (II)

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El tranvía de Padul: 75 años

Manuel Titos Martínez

El 10 de febrero de 1.923, hace ahora 75 años, se inauguró el tranvía de Granada al Padul; es este un buen momento para, al hilo de dicha conmemoración, hacer una breve reflexión sobre lo que significó aquel sistema de transporte en la Granada de principios de siglo, cuando el estado de la red de carreteras era pésimo y cuado el proyecto de ferrocarril a Motril había naufragado antes de zarpar, al parecer para siempre.

Durante el 'primer cuarto de siglo, sin embargo, en la Vega de Granada se desarrolló un sistema de transporte extraordinariamente eficaz y rápido para la época, que llegó a tener una longitud de más de cien kilómetros: 18 tranvías urbanos y unos 80 periféricos, que se completaban con los del tranvía a Sierra Nevada.

Aquella red, construida entre 1.904 y 1.927, conectó los principales centros de la industria azucarera granadina a través de una serie de líneas estratégicas que revolucionaron las comunicaciones de la Vega: Granada Gabia Grande, Granada-Pinos Puente, Granada Santafé, Granada-La Zubia, Granada Dúrcal y Granada-Sierra Nevada.

Su construcción fue realizada por la empresa "Tranvías Eléctricos de Granada, S.A.", promovida por una familia Zaragozana, Escoriaza, a la que se incorporará más tarde capital granadino, directamente interesado en los negocios azucareros.

Pero a medida que la red de carreteras fue mejorando, la industria del azúcar comenzó a utilizar con preferencia la carretera, dado que el diferente ancho de vía de los tranvías, 0,75 metros, dificultad su conexión con el ferrocarril, quedando el tranvía como medio de transporte de viajeros. Más tarde, cuando también este transporte comenzó a preferir el automóvil, el tranvía inició su decadencia inexorable.

Pero dentro de la red, el tranvía de Padul y Dúrcal tuvo una singularidad en relación con el resto de la red, porque con el mismo se pretendió superar uno de los problemas históricos del transporte interprovincial, cual era la conexión de la capital con el Valle de Lecrín, la Alpujarra y la Costa, cuando el proyecto de ferrocarril ordinario parecía haber pasado ya a dormir un sueño eterno.

Y es que este tranvía fue completado con la construcción de un cable aéreo, desde Dúrcal hasta Motril, con un ramal a Órgiva, vinculado al transporte de mineral de hierro de la Sierra de Lujar, con lo que se pretendían resolver unos problemas endémicos de transporte entre la Costa y el interior que, aún hoy, se mantienen en gran parte vigentes.

El cable fue construido por la empresa "Dipor S.A.", y se mantuvo en funcionamiento hasta 1.948: desde entonces, esta línea sirvió también para el transporte de viajeros.

Sin embargo, las preferencias eran para el transporte por carretera y la novedad que al automóvil suponía en una España que había iniciado, tras largas décadas de estancamiento, un cierto crecimiento económico.

A comienzos de los años sesenta ya se clausuraron algunas líneas urbanas; en 1.971 se produjo la estabilización de la red y en 1.974 aquel hermoso y eficaz sistema de transporte llegó a su fin. El 19 de enero de 1.974 se realizó su último viaje el tranvía a la Sierra, sentenciado por la construcción del pantano de Canales. Pero eso era sólo un pretexto: el 16 de febrero del aquel mismo año el Ayuntamiento de Granada anunciaba el cierre de la red de tranvías para conseguir en Granada una mejora de la pavimentación y posibilitar una nueva ordenación viaria; lo de Canales, por consiguiente, era un pretexto para justificar una ejecución general, decidida con gran miopía, por otras causas que no tenía nada que ver con la construcción de la presa.

Ahora, cuando se han cumplido 75 años de la llegada del tranvía a Padul y han pasado lamentablemente 24 desde que desapareció aquel romántico, económico, ecológico y eficaz sistema de transporte, traemos a modo de recordatorio tres documentos de singular interés histórico, extraídos del más importante periódico que existió en Granada desde 1.881 a 1.936: El Defensor de Granada.

El primero, es la noticia del comienzo de la construcción del tranvía, que tiene lugar en el verano de 1.914; la segunda , la terminación de la perforación del Cerro del Mono y de la construcción del túnel que permitía salvar el mismo, a primeros de agosto de 1.922. La tercera, finalmente, la crónica de la inauguración del tranvía hasta el Padul, que tuvo lugar el 10 de febrero de 1.923, y que reprodujo El Defensor de Granada al día siguiente.

Tres documentos par la historia de la nostalgia, que pueden servir para reflexionar sobre el acierto y el desacierto de las acciones humanas.

Manuel Titos es director de la obra social de La General, y este artículo fue publicado por el Ayuntamiento de Padul al cumplirse el 75 aniversario del tranvía.


Iqlím al-ushar", el distrito de la caña de azúcar

El Valle de Lecrín, en contra de la creencia generalizada, no significa Valle de la Alegría, sino El Distrito de la Caña de Azúcar, en alusión a este cultivo, que al parecer se dio en la comarca hace algunos siglos

"El nombre es bonito y aún siendo falso en el origen, podemos tratar de imponerlo".

Contrariamente a la opinión extendida y a lo que hemos venido creyendo duran te muchos años, el Valle de Lecrín no significa "Valle de la Alegría). Esta acepción, según mantiene y documenta José Maroto, que nos escribe desde Madrid, es más bien una invención de la época de Pedro Antonio de Alarcón. Un invención bonita que tal vez desde el punto de vista turístico nos convendría mantener. Por su interés, reproducimos su carta.

"Lecrín significa distrito, y el nombre completo sería distrito de la caña de azúcar"

"En el número de febrero hacéis referencia un par de veces I Valle de Lecrín como valle de la alegría, que es la interpretación del nombre que yo aprendí de mi padre. Pero en la entrevista con J.M. Puerta publicada el pasado mes de febrero, éste afirma que Lecrín deriva de "Iqlim al ushar", sin expresar la traducción, sólo aclara que lo de "alegría" procede de una mala interpretación de P.A. de Alarcón.

Pues bien, en la fotocopia que os acompaño de un libro de Asín Palacios (Contribución a la Toponimia Árabe de España, Manuel Asín Palacios, II Edición, CSIC Inst. Arias Montano. Madrid-Grana-da 1.994), éste dice que Lecrín significa "distrito" y que el nombre completo sería "Distrito de la caña de azúcar".

Como Asín Palacios utiliza caracteres arábigos, Puerta "latiniza" el nombre y yo desconozco la escritura arábiga, no sé si ambos coinciden o no en la explicación del origen, es posible que los garabatos era arábigos de Asín equivalgan a la transliterización de Puerta.

"El nombre actual es bonito y aún siendo falso en el origen, podemos tratar de imponerlo como nuevo"

Pero lo que no está claro en ambos es que Lecrín no significa "alegría", pero el nombre es bonito y, aún siendo falso en el origen, podemos tratar de imponerlo como nombre nuevo, al fin y al cabo los nombres geográficos muchas veces han cambiado a lo largo de la historia.

Es curioso que en la misma página Asín Palacios explica el origen de la palabra Lecrín, figura Lentejí, cuya traducción sí que es alegría".


1.949. INAUGURACIÓN DEL MERCADO DE DÚRCAL. Un fotógrafo granadino llamado Sanz plasmó este momento para la Historia de Dúrcal. Era un 3 de febrero del 49 y las autoridades locales y provinciales procedían a inaugurar el mercado. El sacerdote que oficia las bendiciones es don Rafael Ponce de León (fundador del periódico El Valle de Lecrín); detrás, entre Ponce de León y el monaguillo, el recordado y nunca bien ponderado, alcalde de Dúrcal, don José Puerta Molina; junto a él, detrás del monaguillo, el entonces gobernador civil de Granda, don Servando Fernández Victorio; en la esquina superior derecha, don Fernando Roldán Sanz, esposo de doña Ángeles Rosales Alcaraz. En la esquina superior izquierda, don Celestino Echevarría Jiménez. Detrás de don José Puerta Molina, entre su cabeza y su hombro, don Nicolás del Castillo Puerta. El monaguillo es don José Conejero Puerta. Medio pueblo

El Nacoz de Nigüelas

Manuel Martín

Era por primeros de Enero de 1.559.

"A fin de año habrá un mundo nuevo", decían los moriscos públicamente con una expresión indefinible ...Y las autoridades, que se enteraban de esto, lo atribuían a que en aquella fecha expiraban los últimos plazos de la terrible Pragmática, por lo respectivo a la lengua, ropas y demás usos orientales.

El plan era que los jefes de los Monfíes de la Alpujarra (cuadrillas de salteadores que actuaron por gran parte de Andalucía tras la expulsión de los nazaríes de Granada por los Reyes Católicos) y del Valle, esto es, el Daud, el Parta¡ de Narila y el Nacoz de Nigüelas, con cuatro mil hombres escogidos entre los que ya campaban por su respeto en aquellas fragosidades, pasasen la Sierra Nevada durante la noche, entrasen en Granada por la Cuenca del Darro, ganasen así fácilmente el Albayzín sin ser vistos y sirvieran de núcleo a la rebelión de todos los moriscos de la Ciudad y de la Vega" (según cuenta Alarcón en su obra La Alpujarra).

No hay fe escrita, o al menos lo desconocemos, de que uno de los jefes de los monfíes, el wali (capitán, líder) Nacoz, fuese de Nigüelas; lo que sí es de literatura histórica que al nombre del personaje en cuestión se le añada bien de donde es oriundo bien de donde es nacido. Así de lo que se refleja en lo escrito y de lo que de lo escrito se refleja, podemos afirmar que hubo alguien de aquí que fue líder de los míticas monfíes.

Y quiénes eran los Monfíes: .bajo el esplendoroso manto de la victoria de los Reyes Católicos se ocultaba una carcoma activa y roedora ...malcontenta con el yugo ...Tarik y Muza habían dejado siete siglos antes a los godos y solariegos vecinos, iguales derechos y franquicias.

Pero si los árabes habían respetado religiosamente sus pactos con los españoles subyugados, no había sucedido lo mismo (rubor causa confesarlo) respecto a las estipulaciones concluidas entre los vencedores Reyes de Castilla y Aragón y el vencido Rey de Granada.

...Y poco después de la conquista (30 de marzo de 1.492) habían expedido un decreto de expulsión contra los judíos ... los moriscos miraron esta medida ...con un profundo recelo ...Las mezquitas fueron ocupadas por el vencedor, con abierta infracción de las Capitulaciones (las Capitulaciones de Santafé) y convertidas en iglesias (como es el caso de todas las del Valle de Lecrín).

Por consecuencia de ello el Albayzín se sublevó .... los principales de los sublevados fueron duramente castigados a sangre, y los moriscos... aparentaron una sumisión que no sentían ...en cuanto a los de las Alpujarras...se alzaron de una manera imponente ...y se declararon en abierta rebelión.

Aquella sublevación fue sofocada ... con más trabajo y más tiempo ... no quedó en España un morisco ... que no se hubiese bautizado y que públicamente no profesase la religión católica ... se habían visto obligados a escoger entre el bautismo y las hogueras de la Inquisición.

Eran pues cristianos a la fuerza... y en el fondo de sus corazones aborrecían a muerte al odioso conquistador... había un número considerable de gente suelta que prefería la lucha con el vencedor y sus peligros a someterse vergonzosamente al yugo. Estos moriscos ...no entraban en las poblaciones, sino para saquearlas: vivían en la montaña, se albergaban en las cuevas de las rocas, ya bajo una tienda de cuero, activos siempre, siempre dispuestos al combate y feroces y terribles hasta el punto de causar terror a los mismos moriscos de quienes habían sido hermanos.

Estos eran los monfíes.

Para intentar ser justos, convencidos de la universalidad de la persona, y creyendo profundamente en ello, es lícito reconocer que todas las aspiraciones auténticas entendiendo las que parten del Ser), son dignas.

Reconocer que el que lucha por convicción justificada y pone en ello su vida es como mínimo digno de mención. Tal es el Nacoz de Nigüelas.

En palabras de Ricote, un morisco que regresó a escondidas tras la expulsión, pese a los riesgos que con ello corría, le dijo a Sancho Panza en El Quijote: `Doquiera que estamos, lloramos por España, que por fin nacimos en ella y es nuestra patria natural".

Para entender lo que ocurrió hay que remontarse a las ya nombradas Capitulaciones (mediante ellas entregó Boabdil a sus súbditos) y en ellas D. Fernando de Aragón y doña Isabel I de Castilla "afianzaban a los islamitas completa seguridad de bienes y de haciendas, obligándose por sí, y a nombre de sus descendientes, a respetar por siempre jamás los ritos de los musulmanes, sin quitar las mezquitas y torres de Almuédanos...", estableciendo además que "la justicia continuaría administrada entre moros por jueces de su propia religión y con arreglo a sus propias leyes", que "todos los efectos civiles relativos a herencias, casamientos, dotes, etc, permanecerían atemperados a sus usos y costumbres..., que los Alfaquís seguirían difundiendo la instrucción en escuelas públicas y percibiendo las limosnas, dotaciones y rentas asignadas para ello..." (Capitulaciones de Santafé, por las que el rey Boabdil entrega Granada a los Reyes Católicos)...

NOTA: "El Nacoz de Nigüelas" es un artículo del libro "Nigüelas, Atalaya de la Alegría", escrito por el nigüeleño Manuel Martín y que acaba de ser publicado por el Ayuntamiento de Nigüelas y la Diputación.


Leyendas del Valle de Lecrín: Malapedrámepeguen (Padul)

Leonardo Villena

Había un labrador lagunero que siempre iba subido en una borriquilla. La aparejaba por las mañanas, le cargaba el serán y labraba sus campos. Los cavaba, sembraba, escardaba, regaba y criaba excelentes verduras y hortalizas que su esposa vendía, en la casa, a vecinos y parientes; y con el producto de las ventas cubría las necesidades más imperiosas.

Tenía por costumbre, en todo lo que decía o había de hacer, apostillar la frase con la expresión "malapedrámepeguen". Y la gente, siempre propensa a motejar, olvidó su nombre y lo llamó habitualmente por la muletilla; pero el labrador era un hombre sano que no hacía caso a nadie. Si estaba en la posada y apuraba la copa de aguardiente o el jarro de vino, su expresión habitual encendía sonrisas irónicas en los rostros.

¡Malapedrámepeguen, posadero, que ya me he bebido el vino! ¡Échame otro jarro, y que malapedrárnepeguen!

Cuando debía esforzarse en el campo, analizaba la faena, ponderaba el trabajo que le exigía y acompañaba los cálculos con la frase acostumbrada:

- ¡Malapedrámepeguen, que tengo que segar...!

Y acometía sus obligaciones con esas ganas.

Su buena y paciente mujer, cansada de oírle, le recriminaba la expresión:

- ¡Que no digas más mala pedrá me peguen!

- ¿Y porqué no he de decirlo? ¿Acaso le hago daño a alguien?

- Sí, a mí me lo haces! -Gimoteaba, huraña y llorosa.¡Como que ya me dicen en el pueblo La Malapedrámepeguen!

Él, que lo ignoraba todo, utilizaba la expresión como si no le importara el decir popular y la repetía con insistencia y en voz alta, de manera que lo pudieran oír las personas de las inmediaciones...

La Vega de Padul era un vergel, sobre todo en el verano. Se distribuían caprichosamente las alamedas, frutales, rastrojeras y maizales en bellísima alternancia, los caminos de herradura, que serpenteaban sinuosos, festoneaban los cauces de madres y brazales de riego.

El fresco vaho de los terrenos regados reconfortaba a los caminantes. Las sombras aledañas de los manantiales, donde afloraban cristalinas aguas potables, eran lugares bucólicos, idóneos para el reposo de los trabajadores. El murmullo del viento en los maizales serenaba los ánimos e invitaba a una tranquilizadora siesta. Amenizaban el sueño los arrullos de palomas y tórtolas en nogueras y membrilleras y los febriles cantos de las codornices en celo.

Malapedrámepeguen madrugaba en verano, como tantos trabajadores. Concluía la peonada para el mediodía. Eludía el fuego del cénit canicular tendido en las praderas umbrosas, junto al agua, y regresaba a su casa con la frescura de la tarde, después de otro tiempo de trabajo.

Tenía que sembrar un rodal de papas tardías, en un pedazo de tierra recién regado, y debía cavarlo. De madrugaba, cuando aún brillaban los luceros, evitando los molestos roces del azadón en las piernas, repetía por el camino:

¡Malapedrámepeguen, que hoy me toca cavar!

Otro campesino complaciente, oculto en un crecido maíz, le oyó la cantinela. Le lanzó un voluminoso ripio con tal tino que le dio en la coronilla. Le rompió la boina y le abrió en el cuero cabelludo una brecha que manó abundante s a n g r e . Malapedrámepeguen perdió el conocimiento y se desplomó al suelo. Unos minutos después, recuperado del impacto y asustado por la sangre que le manchaba el rostro, regresó corriendo a demandar auxilios médicos. Temiendo tropezarse con otro gracioso del mismo estilo, apercibido y escarmentado por el patuscazo, gritaba, a voces, por el camino.

- ¡Ya me la han dado! ¡Ya me la han dado!

MALAPEDRÁMEPEGUEN pertenece al libro "Cuentos y leyendas del Valle de Lecrín", del que es autor el paduleño Leonardo Villena, y que ha sido editado el pasado año por Proyecto Sur de Ediciones


EL ABUELO. La imagen que hoy asomamos a nuestra portada corresponde al nacimiento del emblemático puente de hierro de Dúrcal o puente lata, como cariñosamente le llamamos. Esta fastuosa obra maestra de la ingeniería (200 metros de longitud y 53 de altura), fue inaugurada en 1.922, (acaba de cumplir 76 años) por lo que la fotografía pudo haber sido hecha en 1.920 o 1.921. El puente lata -dicen que diseñado por el propio Eiffel- venía ya de prestar servicio sobre el río Gor, en la línea ferroviaria Guadlx-Baza. En nuestra comarca fue testigo y artífice de una de las épocas más gloriosas interesantes de la historia y la economía granadina. Fue durante años incansable reloj para los agricultores, con el inexorable paso cada hora y media del tranvía Granada-Dúrcal. Por él pasaron también millones de toneladas de mercancías entre la Vega de Granada y el puerto de Motril, a través del cable aéreo más largo de Europa. Ahora, jubilado, espera paciente su próxima restauración con la satisfacción del deber cumplido. Reproducción Cecilio PADIAL

Nigüelas siempre ha destacada por su afición a la música. En esta imagen podemos ver a la banda nigüeleña que ganó en 1.932 el primer premia del concurso de bandas de música celebrado en Granada. Interpretaron "La Danza Gitana", "Rosa la del Azafrán" y "Oh Artista". La fotografía pertenece al libro de Manuel Martín Atalaya de la Alegría

Joyas mudéjares

Detalle de la cabecera de la iglesia parroquial de Saleres.

Las iglesias del Valle de Lecrín, construidas tras la Toma de Granada, constituyen un conjunto mudéjar de enorme interés artístico que no ha tenido hasta ahora la consideración que merece

El artículo que a continuación publicamos es un fragmento de un libro de los profesores de la Universidad de Granada Ignacio Henares Cuéllar y Rafael López Guzmán que lleva pro título "Arquitectura mudéjar granadina", editado por La General. En él se hace un estudio de este tipo de arquitectura en nuestra provincia, en la que las iglesias de nuestra comarca conforman un conjunto de especial interés que debería ser tenido más en consideración. El estilo del artículo es a veces excesivamente técnico para el común de los lectores, pero lo lo publicamos en su integridad, dado su interés, por el gran número de datos que aporta.

La distinta participación de los pueblos del Valle de Lecrín en el levantamiento de la Alpujarra de 1.568 hace que aquí existan diferentes tipologías de parroquiales según las modificaciones sufridas. De igual forma, la participación de unos mismos alarifes le otorgarán características similares a diversas construcciones.

Posiblemente la más antigua sea la de Béznar conformada con tres naves separadas por pilares góticos sobre arcos apuntados. Las naves laterales se cubren con alfarjes de un sólo orden de vigas que siguen la inclinación del tejado. La nave principal presenta un arco apuntado individualizando la capilla mayor; el conjunto mantiene una sola armadura de par y nudillo con seis tirantes pareados y apeinazados con lazo de ocho sobre canes de tracería gótica con tres lóbulos, el papo de los tirantes y pares tiene encintado la taracea. L armadura se continúa sobre la capilla mayor ochavándose para seguir el esquema de los paramentos límite. La iglesia se construía ya en 1.925. En 1.526-1.527 trabajaba como carpintero Juan Fernández y Juan de Toledo aún era albañil de la misma en 1.530. (Según consta en el inédito Inventario Histórico-Artístico).

Relacionadas, sin duda, estarían las iglesias de Marchena, Acequias y Cozvíjar. Juan Fernández, que ya había trabajado en la de Béznar, va a intervenir en la realización de la armadura de estas parroquias.

Acequias: una sola nave

La de Acequias tiene una sola nave cubierta por una armadura de limas moamares con siete tirantes pareados y apeinazados con lazo de ocho y cuadros simples sobre canes de acanto. El almizate tiene lazo de ocho en el centro y en los cabos se combina con aspillas, coincidiendo este apeinazamiento con una réplica en los arranques de los pares. Los elementos estructurales están perfilados. Como indicábamos, Juan Fernández realizaría la carpintería entre 1.548 y 1.551, siendo albañil Pablo Fernández. A fines de siglo la parroquia completará su ornamentación con un retablo de Hernando de Horihuela con lienzos de Raxis bajo la subvención del arzobispo don Pedro de Castro, cuya heráldica figura en los bancos del mismo.

Cozvíjar

El mismo esquema espacial presenta la parroquial de Cozvíjar con una armadura de limas moamares perfilada con cinco tirantes pareados de lazo de ocho y cuadrales sobre carnes de cartela. El almizate se apeinaza en los cabos con lazo de ocho. Las condiciones de esta fábrica se hicieron en torno a 1.540, corriendo la carpintería a cargo del citado Juan Fernández y la albañilería de Pablo Fernández.

Dúrcal: muy modificada

También en 1.546 trabajaba Juan Fernández en Dúrcal, aunque las transformaciones acaecidas en esta iglesia impiden su correcta lectura. Presenta en la actualidad crucero y tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares. De la primera construcción sólo conserva la armadura de la nave central, de limas simples con diez tirantes pareados con lazo de ocho sobre canes de diseño manierista invertido. La armadura pierde el faldón hacia la capilla mayor lo que presupone la existencia de un arco que separaría el altar mayor.

Saleres

En Saleres, Melegís, Padul y Mondújar trabajó el carpintero Francisco Fernández. La primera presenta una nave cubierta por una armadura de limas moamares perfilada con seis tirantes pareados y apeinazados con lazo de ocho apeando, al igual que los cuadrales, sobre canes de cartela con decoración de sogueado en el centro. El almizate se apeinaza en los cabos con lazo de ocho. Hay que destacar el faldón sobre la capilla mayor que para potenciar este espacio extiende el lazo en cabos y centro, al igual que las primeras calles de los faldones laterales, justo hasta el primer tirante. En la sacristía, correspondiente al bajo de la torre, encontramos un alfarje de jácenas y jaldetas agramiladas. La carpintería, como dijimos, la realizó Francisco Fernández en 1.561, trabajando en la albañilería Bartolomé de Villegas y como cantero Pedro Berruezo que hizo la portada de 1.560.

Melegís

Una armadura, del mismo tipo que la anterior, corresponde a la única nave de Melegís sin ningún tipo de decoración, apeando sus nueve tirantes pareados y los cuadrales sobre canes de cartela. Francisco Fernández actuó entre 1.566 y 1.567, aunque en 1.599 fue renovada la carpintería por Antonio López Qamudio que había sido quemada en el levantamiento morisco. Bartolomé Villegas tuvo a su cargo la construcción entre 1.562 y 1.567, realizando en 1.563 la portada el cantero Pedro Gómez de Fuenfría.

Interior de la iglesia parroquial de Mondújar Iglesia parroquial de Béznar, con sus tres naves separadas por soportes góticos

Padul, como la de Alhendín Padul presenta en la actua-nuao una fabrica muy renovada con tres naves separadas por arquería sobre pilares de cantería cubriéndose laterales con bóvedas baídas con nervaduras. La nave principal, que sí respondería al primer diseño, se cubre con una armadura de limas bordones que pierde el faldón de la cabecera para contactar con un arco que separa la capilla mayor. Tiene ocho tirantes pareados apeinazados con lazo de ocho, igual que los cuadrales, apeando, ambos, sobre canes de acanto. El almizate mantiene lazo de ocho en los cabos y centro. La capilla mayor exhibe una importante armadura cuadrada de limas simples con cuadrales dobles apeinazados con lazo de ocho sobre canes de acanto. Los elementos estructurales están perfilados y el almizate totalmente cubierto con lazo de ocho y piña de mocárabes en el centro.

La obra era dirigida por Juan Ajofrín, junto con su hijo, en 1.541. En 1.543-1.545 se pagaba a Jerónimo García, albañil, por la torre que, según las condiciones, debería de ser como la Alhendín. Las portadas fueron realizadas por el cantero Gaspar de Muriel en 1.559. Sirviendo como nexo, Francisco Fernández trabajó en la carpintería y Luis Morales en la albañilería.

Iglesia de Nigüelas. Detalle del almizate sobre la capilla mayor. Torre de la iglesia parroquial de Melegís

Mondújar: el enterramiento de la dinastía nazarí

La parroquial de Mondújar, lugar de enterramiento definitivo de la dinastía nazarí, estruc tura una sola nave donde se puede apreciar, en la armadura, la ampliación realizada en el siglo XVII alargando la nave que se cierra sobre el coro con limas simples, apeinazamiento de aspillas y estrellas de ocho en el cabo del almizate y tirantes pareados sobre canes con perfil de Y. En cambio, la cabecera continúa la anterior cubierta ochavándose sobre pechias con artesones y presentando apeinazamiento en todo el almizate y arranques y partes medias de los faldones. Por su parte, los tirantes de esta zona apean sobre canes de cartela. El paramento exterior se conforma con ladrillo y cajones de mampostería con decoración de esgrafiado. La portada lateral es de gran sencillez con tondo y aletas muy cercanas a Siloe; la situada a los pies, así como la torre, pertenecen a las transformaciones realizadas en el seiscientos. En 1.577 trabajaba como carpintero el referido Juan Fernández y como albañil Juan Alonso Jiménez.

Silos carpinteros Juan y Francisco Fernández suponían la vinculación entre las arqui tecturas anteriores, será Alonso López Qamudio quien nos relacione Cónchar y Nigúelas, aunque también intervino en Melegís, poniendo de manifiesto cuáles eran las realizaciones de transición al siglo XVII.

Cónchar: diseño de Ambrosio Vico

Cónchar elabora una sola nave con armadura muy rehecha, de limas bordones con ocho tirantes pareados sobre canes de cartela. El proyecto lo hizo Ambrosio de Vico en 1.610 habiéndose de construir la iglesia en el mismo solar que la antigua de la que sólo se conservaba la torre. La obra se acabó en 1.614 habiendo sido albañil Antonio Bermúdez y el mencionado Alonso López ~amudio, vecino de Otura, carpintero.

Nigüelas: un diseño elaborado

Más elaborado el diseño de Nigüelas expone una sola nave donde se individualiza la capilla mayor mediante un arco toral de medio punto sobre pilastras dóricas con capiteles de cantería. Este espacio principal se cubre con una armadura ochavada de limas moamares sobre pechinas con tableros con lazo. El conjunto de la armadura está apeinazado y el almizate presenta una gran piña de mocárabes en el centro. La armadura de la nave es, también, de limas nobles con seis tirantes pareados con lazo y cuadrales simples sobre canes de acanto. Pierde, como en otros casos, el faldón hacia la cabecera. El centro del almizate se apeinaza con lazo de ocho y los cabos combinan el lazo con aspillas. En este caso Alonso López Qamudio tasó las obras realizadas por Juan López de Paniagua entre 1.580-1.582. No obstante, el grueso de las obras lo había realizado entre 1.561-1.562 el albañil Jerónimo García y el carpintero Martín Moreno.

Una última reflexión sobre los elementos cerámicos de estas parroquias que fueron elaborados en Granada en los talleres de los Robles, lo que nos habla del empleo de diseños muy parecidos a los del resto de la provincia. En 1.562 María de Robles enviaba tejas vidriadas, alizares y olambrillas a Nigüelas; y en 1.559 las tejas de Padul. Igualmente, en 1.561 Isabel Robles aportaba los azulejos para la torre de Saleres que repiten los esquemas de Santa Ana y San Andrés de la capital, dibujos, eso sí, de influencia seviallana. Ignacio Henares Cuéllar y Rafael López Guzmán Profesores de la Universidad de Granada

Interior de la iglesia parroquial de Acequias.

Maestría de alto nivel

Nos encontramos la maestría, los maestros renombrados, en el Valle de Lecrín. Pese a su dependencia del arzobispado de Granada y la presencia intermitente del maestro de la diócesis, las diferencias constructivas son evidentes. La diferencia poblacional se marca en el núcleo ritual, Saleres apenas apenas configura una plante de cajón donde elementos decorativos marcan la importancia de la capilla mayor; frente a ésta, Nigüelas elabora un cuidado diseño de cantería correspondido en la traza de techumbres con nombres como Juan Fernández, Antonio López Qamudio o Martín Moreno que dominan la proyectiva de la zona y, frente a ellos, la relación con la capital en lo referente, por ejemplo, a cerámica: raras son las albanegas que en el cuerpo de campanas no lucen las producciones de los Robles o los Tenorios. Además, en esta zona, se conserva uno de los proyectos más primitivos que escalonan la evolución del mudéjar en el Reino de Granada. Nos referimos a la parroquial de Béznar con tres naves separadas por soportes góticos y cabecera poligonal definida mediante el achaflanamiento de sus muros. Este espacio, hoy día marginado, casi ausente, en la historia del arte provincial constituye uno de los mejores ejemplos, por su calidad y conservación, de lo que debió ser el primer proyecto de dotación de parroquiales mudéjares que derivarían antes del espíritu conciliador del arzobispo de Talavera que de la intolerancia de Cisneros.

Ignacio Henares y Rafael López


El Valle de Lecrín en 1.776 (I)

Iniciamos aquí la publicación de un documento que consideramos de especial interés para el Valle de Lecrín. Se trata de una radiografía de nuestra comarca realizada por Tomás López, un geógrafo madrileño que en 1.776 elaboró un Diccionario Geográfico de España. Se valió para ello de cuestionarios que envió a los párrocos de todas las poblaciones, lo que le permitió obtener numerosos e interesantes datos que plasmó en su obra, que recientemente ha sido reeditada por la editorial granadina Don Quijote. Ello nos permite hoy hacernos una idea más aproximada de cómo era nuestra comarca hace doscientos años. Por ello hemos querido reflejar en estas páginas la parte que describe al Valle de Lecrín.

LECRÍN

El Valle de Lecrín, esto es, de alegría, (El topónimo °Lecrín", de origen árabe, se traduciría por región, y hace alusión a divisiones territoriales de carácter administrativo -Asín Palacios, 28-. Según Yaqut - citado por Asín Palacios, 116se habría eliminado la segunda parte del topónimo, que en origen sería la región de la caña de azúcar . La etimología del texto es una interpretación errónea del cura de algunas formas en que aparece este nombre en diversos documentos, como Valdelecrín o Valle de Alecrín), denominación que justamente le conviene por su amenísima situación, está al mediodía de la ciudad de Granada y distante de ella tres leguas. Su primer pueblo, los de su comprensión, son dos villas, que son Padul y Villamena de Cozvíjar; y diez y siete lugares, que son Dúrcal, Nigüelas, Acequias, Mondújar, Talará, Chite, Béznar, Tablate, Lanjarón, Isbol, Pinos del Rey, Restaba], Saleros, Albuñuelas, Melegís, Murchas y Cónchar.

Las dos villas tienen jurisdicción ordinaria y los diecisiete lugares están sujetos a la jurisdicción ordinaria del alcalde mayor de Granada. Y los alcaldes que tienen son pedáneos y anuales, los cuales votan los vecinos y de los que tienen más votos propone el actual concejo dos para cada alcaldía y de éstos elige la ciudad de Granada uno y le libra el correspondiente título.

Iguales formalidades se observan para el nombramiento de regidores anuales de estos lugares que hace la citada ciudad; por lo que ningún pueblo de este valle es cabeza de este partido y el vicario de él vive en cualquiera pueblo de su comprensión, donde por otro título tiene su residencia. Este partido es abundantísimo de aguas, muy saludables y de bello gusto para beberlas, las que fecundan su feraz terreno, que casi todo lo que en él se cultiva, es de regadío.

" El fruto más abundante en el Valle de Lecrín es el aceite, produce mucho y de excelente gusto y sin disputa el más singular de todas las Andalucías"

Es un país sanísimo, no se padecen en él enfermedades endémicas y puede compararse su salubridad con la del país más sano de nuestra Península, previniendo en honor de la verdad, que de la indicada salubridad se ha de exceptuar la villa de Padul, que a causa de estar tan inmediata a su laguna ha sido reputada por enferma, y con efecto lo era, pero ha dejado de serlo desde que pocos años hace con el objeto de cultivar su terreno han desecado la mayor parte de su laguna, a cuya desecación ha contribuido muy mucho lo poco lluvioso de estos últimos años.

Es muy verosímil que, habiendo años lluviosos y desidia en limpiar las madres (acequias) que evacuan la laguna, vuelva el desecado terreno a encharcarse, y el de Padul a sufrir las enfermedades que en otros tiempos.

Los frutos que este valle produce son: trigo, maíz, alguna cebada y habas, algunos garbanzos y los pueblos que tienen contigüidad a Sierra Nevada y labor en ella, recogen centeno. También produce muchas uvas, higos, albaricoques, duraznos, melocotones y demás frutas que se conocen en todos estos países. Aunque produce muchas uvas en los demás pueblos, las más son a las que no es costumbre hacer mosto, y si sólo se destinan para comer, por lo que aunque todos los pueblos tienen algún vino, en los más es muy poco y en otros aunque es más, no es lo suficiente para su consumo, a excepción de Pinos, que abunda en vinos.

También en estos pueblos se cría seda, bien que aunque en otros tiempos era en el valle la seda un fruto de mucha consideración, en el día no lo es porque van quedando pocos morales, porque los aires y el transcurso de los tiempos los destruyen, y de consiguiente se han aminorado muy mucho en este partido; este precioso fruto, a reserva de Lanjarón, que recoge mucha seda y conserva aún muchos morales.

En el valle, el fruto más abundante es el aceite, produce mucho y de excelente gusto y sin disputa el más singular de todas las Andalucías. Este aceite se consume en todas las Alpujarras, Motril, Almuñécar y pueblos de sus costas, el partido del Temple y la ciudad de Granada, y también se conduce mucho al mar para embarcarlo, y aún a Madrid mismo. No obstante la gran distancia, se ha llevado a veces por cosa singular en su especie; lo cierto es que en Granada las personas de gusto, aún las que tienen olivares en su vega, para comerlo se proveen de aceite de esta villa.


El Valle de Lecrín en 1.776 (II)

CÓNCHAR. El lugar de Cónchar dista cuatro leguas de Granada. Su jurisdicción de Poniente a Levante tres cuartos de legua y de Mediodía a Norte media legua. Está situado a la derecha del río que sale de la Laguna de Padul; ya unido con el de Dúrcal, y distante de él un cuarto de legua, confina por mediodía con Albuñuelas y con Saleres y dista de ambos una legua. Por el Norte con Villamena de Cozvíjar y con Dúrcal y de uno y otro dista media legua. Y por Poniente con tierra de Villamena de Cozvíjar. Tiene una iglesia parroquial. Venera como patrono a San Pedro Apóstol y tiene ciento y cuarenta vecinos. Casi todas las personas de ambos sexos están en él ocupadas en labrar esparto, que conducen de los montes de Pinos, Isbol y Albuñuelas. Lo hacen tomiza, soga, cubiertas y afelpados. Esta obra la conducen los mismos vecinos, mucha de ella, a Granada y de otros pueblos van arrieros a él, y la mayor salida que tiene son los afelpados, que todos los años conducen muchísimos a Motril y Salobreña, donde los embarcan para Cádiz y otros parajes. Todo el esparto que trabajan es dinero tan pronto que en cuenta de sogas, tomizas y demás esparto manufacturado, en la tienda de abastos dan víveres por él y siempre hay dentro del pueblo quien con dinero suyo o ajeno emplee en cuanto esparto hecho afelpados y demás manufacturas le vendan. Esta fábrica es la que casi sostiene este pueblo al que aseguran le produce más de dieciocho mil pesos en un año.

SALERES El lugar de Saleres dista cinco leguas de la ciudad de Granada. Su jurisdicción de Poniente a Levante, un cuarto de legua, de Mediodía a Norte se extiende dos leguas y media. Confina por Poniente con Albuñuelas, del que dista cuarto y medio de legua. Por el Norte con Cónchar, del que dista una legua. Por el Mediodía con el lugar de Guájar Alta del que dista siete cuartos de legua.

Está situado un tiro de piedra del río que llaman Saleres y a la izquierda de él. Este río nace en la sierra de Albuñuelas, pasa cerca de este pueblo y se junta enfrente de Restaba¡ con el río que viene de la Laguna de Padul. Tiene una iglesia parroquia¡ que, aneja a la de Restábal, venera como a su patrono Santiago el Mayor y tiene ciento y siete vecinos.

"Los afelpados de esparto de Cónchar los embarcan para Cádiz y otros parajes"

RESTÁBAL. Dista cinco leguas y cuarto de Granada. Su jurisdicción se extiende de Poniente a Levante, dos cuartos y medio de legua, digo un cuarto de legua, y de Mediodía al Norte cinco cuartos de legua. Confina por Levante con Melegís, del que dista medio cuarto de legua. Por Poniente con Saleres y de él dista medio cuarto de legua. Por el Mediodía con Pinos del Rey, del que dista tres cuartos de legua. Y por el Norte con tierras de Melegís. Tiene una iglesia parroquial con la advocación de Santa María, venera como patrono a San Cristóbal, y tiene ciento veinte y tres vecinos. Tiene extramuros, y a distancia de un tiro de bala de fusil una ermita de San Cristóbal. Por medio del lugar pasa el camino Real que va de Granada para Motril. Y a la salida para esta última ciudad está la ermita. Está la población situada a la derecha del río que pasa por Saleres y distante de él un tiro de bala de fusil.

PINOS DEL REY. El lugar de Pinos del Rey, conocido generalmente por Pinos del Valle, se llamó en la antigüedad Pinos de Biex (es difícil la comprobación de esta etimología), voz que significa valle, y que de ella lo han denominado Pinos del Rey, bien que en el día es conocido generalmente en la

Península por Pinos del Valle. Este lugar dista de Granada seis leguas y su jurisdicción se extiende de Poniente a Levante media legua. Confina por Poniente con Restaba¡, del que dista tres cuartos de legua por Levante con Isbol del que dista tres cuartos de legua, de Norte a Mediodía cinco cuartos de legua. Y por el Mediodía también con Guájar Alta, del que dista diez cuartos de legua. Tiene una iglesia parroquial con la advocación de Nuestra Señora María Santísima; venera como su patrono a San Roque. Está dividido en dos barrios casi iguales, en el bajo está la parroquia y en el alto, en medio de él, tiene una ermita de San Sebastián, donde se dicen dos misas todos los días de fiesta para que la oigan todos los vecinos de aquel barrio y los transeúntes que se quedan en sus dos posadas, porque pasa por medio de él el camino real que va de Granada a Motril, y es pueblo de jornada de una y otra ciudad.

"Pinos del Biex abunda mucho en vinos, que se llevan a los Montes, el Temple y a Motril para embarcarlo

Es lugar que abunda mucho en vinos, y muchos excelentes, tan buenos como el Magalite de Motril; de los vinos de Pinos se surte todo este Valle. Le conducen también a los pueblos del Temple y a los de los Montes de Granada y también a Salobreña y Motril para embarcarlo, de modo que, no obstante recogerse muchas miles arrobas, no queda ninguno de un año para otro. Tiene trescientos y cuarenta y cinco vecinos.

Tomás López. Geógrafo madrileño autor del Diccionario Geográfico de España (1.776).


El Valle de Lecrín en 1.776 (IV)

Tomás López

MELEGÍS. El lugar de Melegís dista cinco leguas de Granada. Su jurisdicción se extiende de Levante a Poniente cuarto y medio de legua, de Mediodía a Norte media legua. Confina con Restaba¡ por Poniente y de él dista medio cuarto de legua. Y por el Mediodía con Pinos del Valle del que dista media legua, por Levante con el Chite del que dista un cuarto de legua. Por el Norte con Murchas, del que dista un cuarto de legua. Está situado en el río Torrente, como dos tiros de bala de fusil por Poniente, y por el Mediodía, a la izquierda también del mismo río, medio cuarto de legua, donde se une con el que resulta de los tres que vienen ya unidos, a saber, el Dúrcal, el de Saleres y el de la Laguna de Padul y así unidos pasan por entre Béznar y Pinos del Valle, por entre Tablate e Isbol, y siguen hasta que a dos cuartos de legua de Lanjarón se les une su río, y todos cuatro unidos a medio cuarto de legua de distancia se unen con el de órgiva, y todos hechos uno se llaman el río Guadalfeo, pero generalmente es conocido por el río de Velecillos, sigue a buscar el Mediterráneo, donde entra entre Motril y Salobreña.

"Tiene Melegis un baño de agua templada muy concurrido y excelente para curar toda serie de fluxiones, y especialmente las reumáticas"

Melegís tiene un baño de agua templada muy concurrido y excelente para curar toda serie de fluxiones y especialmente las reumáticas y para cuidar herpes y otros accidentes procedentes de humores acres y mordaces. Tiene una iglesia parroquial, venera como patrono a San Juan y tiene ciento y diez vecinos.

MURCHAS. El lugar de Murchas dista cinco leguas de Granada. Su jurisdicción ocupa de Poniente a Levante cuarto y medio de legua, y lo mismo de Mediodía a Norte. Confina por Poniente con Cónchar, del que dista media legua; por el Mediodía con Melegís, del que dista un cuarto de legua, por Levante con el Chite, del que dista un cuarto de legua, y por el Norte con Nigüelas, del que dista media legua. Está situado un tiro de bala de fusil a la derecha del río Torrente. Tiene una iglesia parroquial aneja a la de Melegís, patrono Muestro Salvador, y su vecindario es de setenta y cuatro vecinos.

"El arroyo de las fuentes de Dúrcal nace en el mismo camino de las Alpujarras"

Aunque en la anterior descripción se da nombre de ríos, a los que corren por este valle, esta denominación se les ha dado siguiendo la que vulgarmente se les da, pero propiamente son unos arroyos, y sus aguas, aún cuando van todos unidos, las pasan a vado las bestias cargadas.

Aunque estos ríos pasan tan inmediato a algunas poblaciones de este valle, no están éstas a peligro de que las inunden porque estos ríos tienen su cauce con profundidad más o menos respecto de las poblaciones. Esta profundidad no es artificial y sí natural, atendiendo a los muchos barrancos, montes y cuestas que tiene el terreno de este valle.

LOS RÍOS. En este partido hay cuatro ríos, que se llaman el río de Dúrcal, el Torrente, y el río de Lanjarón. Estos tres ríos descienden de Sierra Nevada, donde tienen sus nacimientos. El cuarto río, que es el de Las Albuñuelas, tiene su nacimiento en su tierra. Todos caminan por barrancos profundos. Al río de Dúrcal se le junta un río pequeño que nace de la laguna del Padul, que éste entra por un barranco por el que desciende al río Dúrcal, que camina hasta que en él entra el río de Albuñuelas. Y el del Torrente por entre los lugares de Melegís y Restaba¡, desde donde pierde el nombre y toma el de río Grande; y sigue con este nombre por el fondo del Valle, a las faldas de la sierra de Pinos, hasta que entra en el río de órjiva, que va a la falda de Sierra de Lújar, que este sitio se llama junta de los ríos. El arroyo de las fuentes de Dúrcal nace en sus fuentes en el mismo camino (de Granada a Alpujarras) y donde hace codo el camino llega a juntarse otro arroyuelo que baja por un barranco por otras fuentes, en el que unas y otras fuentes se llaman fuentes de Dúrcal.

"Hay sólo dos villas, a saber, la villa de Padul y Villamena de Cozvíjar. Las demás poblaciones son lugares pedáneos"

La laguna de Padul es un charco grande de aguas que ocupa el sitio desde el camino de Alpujarras, cerca de Padul, y llega hasta el camino de Motril, aunque no junta con ambos caminos, pues queda algo desviada de ellos.

En este partido hay sólo dos villas, es a saber, la villa del Padul y Villamena de Cozvíjar. Y todas las demás poblaciones son lugares pedáneos.



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El Valle de Lecrín en 1.776 ( y V): ilustración de caminos

Todo este partido del Valle de Lecrín, que así se nombra, lo atraviesa el camino Real que pasa para las Alpujarras. Éste sale de Granada por la puente del Genil que llaman, pasa por su alameda y camina hasta el Occidente, hasta que llega al lugar de Armilla, media legua de dicha ciudad, y luego toma vuelta hacia el mediodía y camina a dicho partido, pasa por la villa de Alhendín, legua y media de dicha ciudad, y pasada dicha villa, al cuarto de legua, hay una venta que se llama la Venta el Alhendín. Sigue el camino al valle, y para llegar al sitio del Suspiro del Moro, demostrado en el número 2, hace una cuestecita corta y desde dicho sitio se aparta el camino de Alpujarra hasta el número 47, desde donde da al principio dicho partido. Pasa por la villa del Padul, demostrada en el número 5,hasta el número 9, donde hay un álamo antiguo, que se llama el álamo de Dúrcal, es sitio de mucho nombra también. Y desde dicho álamo empieza a descender dicho camino en cuesta larga en la forma que figura al número 46, hasta que llega al plan del río, cuya canal pasa por una puente antigua, que se figura al número 10; camina un poco, pero cosa muy corta al igual del río. Y luego entra dicho camino por la boca de un barranco, por donde desciende el arroyo de las fuentes de Dúrcal, figuradas en el número 11. Camina siempre ascendiendo entre llano hasta el nacimiento de dichas fuentes, y siempre por el fondo de dicho barranco. Se deja las fuentes en el camino, y sigue por el mismo fondo y en la misma forma, hasta salir de dicho barranco, y en saliendo entra en el lugar de Dúrcal, figurado en el número 12, por donde pasa hasta el número 20, que en este sitio hay una venta que se llama la venta del Torrente, y sigue hasta el número 21, desde donde desciende derecha la cuesta del Torrente, que así se llama, que desciende hasta el canal del río, que pasa sin puentes; y este canal sirve de camino hasta que se desvía en una cuestecita corta en la forma figurada. Y luego pasa por el lugar de Talará, figurado en el número 17, y en la forma figurada haciendo vuelta, cuando ya ha pasado de Talará, hace codo por entre dos cerros o lomas, y pasa por el lugar de Béznar, figurado en el número 25, y sigue hasta el número 27, en donde se haya figurado una puente que a ella se baja por una cuestecita corta, y se llama la puente de Tablate, sitio de mucho nombre, por donde pasa el camino.

Y en una cuestecita, en la forma figurada, asciende y pasa por el lugar de Tablate, figurado en el número 28, y sigue hasta donde da vuelta, que allí hay una cuestecita corta. Y sigue hasta el lugar de Lanjarón, figurado en el número 29, por donde pasa hasta el número 31, donde hay una venta que se llama la venta de Lanjarón. Y pasada como al cuarto de legua, poco más o menos, termina este partido y sigue el estado de Órjiva.

El camino de Motril, que empieza a figurarse desde el número 4, es también camino Real muy pasajero y atraviesa todo el valle en la forma que se figura. Desde el número 4, hasta el número 6 se transita, y en dicho número 6 hay una venta que se llama la venta del Padul. Y sigue hasta el número 43, en donde desciende en cuesta larga hasta el río de Las Albuñuelas, que pasa sin puente. Y pasando asciende una cuestecita corta hasta el lugar de Restábal, figurando en el número 39.

Y sigue en la forma que se demuestra hasta el lugar de Pinos, figurado en el número 35, pasa por el barranco de Zazar, figurado en el número 38 hasta el 36, donde hay una venta que se llama la venta de la Cebada. Y pasado el río, sin puente, asciende una cuestecita muy corta para subir a la villa de Vélez Benaudalla, o por otro nombre Velecillos. Y desde allí sigue a Motril.

El camino de Almuñécar, figurado en el número 3, también es camino Real pasajero. Se nota que en el camino Real de Alpujarras antes de llegar al sitio del Suspiro, se dice que hay una cuestecita corta, y pasada la cuesta del Torrente que es larga, se dice que se desvía el camino en una cuestecita corta y pasa Tablate a donde el camino hace vuelta, se dice que hay una cuestecita corta. Estas tres cuestecitas son cuestas de ascenso y de descenso. Otros caminos hay en este partido para pasar de unos lugares a otros que por no ser de nombre no los figuro.

TOMÁS LÓPEZ


Castigo de Las Albuñuelas

MATEO CARRASCO DUARTE

Los habitantes de Las Albuñuelas eran, según Mendoza, la gente más pulida y ciudadana que los otros de la sierra, tenidos los hombres por valientes y que pudieron resistir las armas del Rey Católico D. Fernando, hasta concertarse con ventaja.

Las Albuñuelas no se alzaron en un principio, por consejo de Bartolomé de Santa María, alguacil del pueblo, y que era hombre estimado y respetado por los moriscos, quien logró apaciguarlos con suaves razones y con el miedo al castigo que habrían de sufrir si lo hacían. Sin embargo, sus buenos oficios no surtieron efecto en los lugares cercanos, decidieron alzarse. Como los cristianos corrían grave peligro, Santa María urgió al beneficiado Ojeda, que estaba en Las Albuñuelas, que recogiese el mayor número de cristianos y los trajese al Padul. Para ello les envió cincuenta hombres que le sirvieran de escolta y seguridad.

Al cabo de dos días, los de Las Albuñuelas se alzaron y, enarbolando, en señal de libertad, una bandera que conservaban guardada, como reliquia de tiempos de la Reconquista, acompañada de otras siete banderas que tenían hechas secretamente para el momento, hechas de tafetán y lienzo labrado,  se acogieron a ella todos los mozos escandalosos, y, en un primer acto, destruyeron y robaron la iglesia y destruyeron todas las cosas sagradas. Pero aquel primer acto de rebeldía no les aseguraba nada porque, temiendo la inmediata acción de las tropas cristianas, tanto los hombres como las mujeres y niños, huyeron a la sierra. Intervino de nuevo el alguacil Santa María, quien logró que se incorporaran a sus casas y que procuraran pedir disculpas, alegando que habían sido engañados y forzados por los monfíes

Volvieron los moriscos a sus casas. Llamó Santa María a Ojeda, que estaba en el Padul, para que viniera a Las Albuñuelas y dijese una misa. Fue este mismo alguacil el que hizo un concierto con los moriscos de Las Albuñuelas, por el que éstos se comprometieron al llevar al Padul veinte cargas de pan cada semana, para que comiesen los soldados. Pero los moriscos nunca se mantuvieron en libertad.

"La lucha fue espantosa, con muchas acciones heroicas y gran número de muertos"

Los moriscos hacían mucho daño en Granada, como en algunos pueblos como Alhama y Loja. Robaban, mataban, cogían cautivos. La situación era tal que, según Mármol, no había cosa segura en aquella tierra, tenían establecidos como un servicio de espionaje, de asechanza y de aviso; se ponían en lugares estratégicos, en lugares del Valle, por Acequias, asaltaban las escoltas, se avisaban de la marcha y movimientos de los soldados que iban hacia Órgiva y Tablate. Los de Las Albuñuelas, aunque eran moriscos de paces, parece que tenían mucho que ver en estas acciones. Y acogían y protegían a otros mariscos. En esto están también Mendoza, que dice: "Más porque muchos moriscos de paces, especialmente de Las Albuñuelas, se hallaron con el Macox, y porque los vecinos de aquel lugar acogían y daban vitualla a los moros, y con ellos tenían continua plática, pareció que debían ser castigados y el lugar destruido, así por ejemplo de otros, como por entretener, con algún cebo justificado, la gente que estaba ociosa y descontenta".

Hurtado de Mendoza habla de dos expediciones, ambas al mando de D. Antonio de Luna. Hay sin embargo en el relato de Mendoza un detalle, y es que D. Juan de Austria mandó que se hiciera un castigo, quemando y

destruyendo a Restaba¡, Pinillos, Belejij, Cónchar y el Valle hasta las Albuñuelas. Mandó D. Juan de Austria a D. Antonio de Luna, con la gente que estaba en las Alcarias de la Vega, gente de pie y de a caballo, y con las cien lanzas de Tello de Aguilar. Llegó D. Antonio al Padul, el primer día del mes de junio, y allí se enteró que se había dado un bando, prohibiendo que ningún vecino recogiese moros forasteros y que los que allí había que salieses fuera del lugar. Creyó D. Antonio que los moriscos debían estar avisados y que la expedición debía demorarse, por lo menos hasta que D. Juan lo supiese. Tal vez esperaba que la orden se anulase, pero D. Juan ordenó que se cumpliera. Partió D. Antonio para Las Albuñuelas, sorprendiendo a muchos moriscos. Los que pudieron huyeron, otros quedaron en sus casas, como que estaban tranquilos después de haberse cumplido el bando, otros salieron a la calle, a dar su descargo. La lucha fue espantosa, tanto en las calles como en el campo, con muchas acciones heroicas y con gran número de muertos. Aquietada al lucha, los capitanes y soldados quisieron saquear las casas llenas de riquezas que habían traído de otros pueblos, aprovechando que estaban de paces.

Pero D. Antonio no lo consintió. Finalmente, habiendo tenido noticia de que más de seis mil moros, que venían de los Guájares, se dirigían hacia ellos, volvió a Padul, con más de mil quinientas almas cautivas y gran cantidad de bagajes y ganados de todas clases. D. Juan mandó que toda la gente presa se repartiera entre los soldados, a quienes también dio las moras como esclavas.

El Padul es ahora un impresionante espectáculo, un asiento de indescriptible confusión, un lastimoso cuadro de desgracias, un cúmulo de lágrimas y de dolorosas situaciones (...).

Este artículo pertenece al capítulo que sobre la Rebelión de los Moriscos recoge en su libro El Padul el profesor Mateo Carrasco Duarte.


Los hornos de mi pueblo (Restábal) a través del tiempo

Esta es la breve historia de muchos hornos del Valle de Lecrín, que impregnaban el ambiente de un especial olor a pan....

Con el correr de los tiempos todo cambia, hasta las personas somos susceptibles de las influencias de todo tipo para que se dé un cambio más o menos profundo en los acontecimientos y las personas.

Los cambios socioeconómicos nos van marcando exigencias y costumbres, ¡Lástima que a veces no nos planteemos el analizar y valorar lo positivo y lo negativo que todo ello conlleva!

Y al grano, breve historia de los hornos de mi pueblo, de aquellos que impregnaban el ambiente de un especial olor a pan, de aquel pan amasado a mano por las mujeres de antaño, porque las de hogaño, aunque también manipulan el pan, están auxiliadas por las máquinas del progreso.

En la casa de los homeros/as, se hacía la masa del pan en las artesas y, en la de los particulares, en los lebrillos de las "matanzas", pasando después la masa a una espuerta de pleita cubierta por una especie de manta encima de la cual se colocaba el 'tentío", tela de lienzo fuerte, donde se depositaba la masa que era cubierta con todo este ropaje. La espuerta se colocaba cerca del fuego de la chimenea sobre una hora, para más tarde ir con ella al horno a hacer el pan, las tortas de chicharrones en época de las matanzas, tortas de flama que a veces se troceaban en forma triangular rociándolas con azúcar que le daban un aspecto acaramelado y que eran una gran golosina para la chiquillería.

Por Navidad, "La Pascua", que eran las fiestas de invierno del pueblo, cada vecino acudía al homo a hacer sus dulces: mantecados, roscos de manteca y aceite, perrunas, etc.

El pan y los bollos de aceite los guardaban en las horzas para su mejor conservación. Procuraban preparar para un par de semanas. ¡Cómo trabajaban aquellas mujeres y hombres!, ellos se encargaban especialmente del suministro de leña, ellas de los utensilios para la confección y cocción del pan de la clientela y acondicionamiento de la plataforma del homo para que estuviese a la temperatura adecuada.

Los hombres subían a la sierra con sus borricos y les echaban unas cargas descomunales de leña. Cuando estas cargas eran de bolinas o aulagas, el borrico apenas si se veía, estas matorrales servían para avivar el fuego del homo con la leña gruesa y verde del monte que a veces encontraban.

En época de la matanza del cerdo que hacía cada familia vecinal, pedían al hornero una aulaga para limpiar la chimenea de hollín y evitar que éste cayese sobre la cebolla que había de cocerse en una caldera de cobre, con una gran fogata, para hacer la morcilla con sangre del "marrano" y el 'testamento", conjunto de especias para sazonar la morcilla.

La confección del pan era a base de levadura, masa fermentada del día anterior, sal, agua templada y la harina correspondiente.

Si el homo era privado como el de los cortijos, la levadura la obtenían las mujeres reservando masa del día anterior o haciendo una pequeña masa que dejaban fermentar y sirviese de levadura para la gran masa.

Si el homo era público la hornera repartía la levadura que ella preparaba entre la clientela que acudía a su horno a hacer y cocer el pan.

Entre los años 30 al 39 fueron cerrados los hornos existentes, que abastecían de pan al pueblo de Dúrcal. Venían los panaderos con carros tirados por mulos, vendían el pan por las calles y, a veces, lo revendían en las tiendas. Hubo una temporada en que el alguacil del Ayuntamiento se encargaba de salir al paso de los panaderos y pesar algunas piezas de pan para evitar el pillaje.

Entre los hornos se pueden considerar los ubicados en los cortijos y los del pueblo. Todos eran particulares pero en los cortijos sólo cocían pan los caseros del mismo y los del pueblo estaban al servicio de las vecinas mediante al pago de una cuota por pieza de pan o lata-bandeja de dulces.

Los hornos de los cortijos

Poca historia conocida queda de ellos. Había una nota común, quizás la básica para su existencia: las gentes que vivían allí bajaban poco al pueblo y las familias eran numerosas, por no decir numerosísimas, comparadas con la natalidad familiar actual. Muchos de los jornaleros que diariamente iban al trabajo también solían comer de aquel pan.

El horno del Cortijo de la Venta

Funcionó a finales del pasado siglo, sus dueños eran de la familia Espada de Orbe. Parece que hubo varios caseros, recordando a Antoñico el de Saleres, Federico y Paca, Juanico Venta y Ascensión, Frasquito y Frasquita el de la Venta, como se les conocía en el pueblo.

Junto al cortijo pasaba el camino a Granada que enlazaba con la Laguna de Padul y por tanto era paso obligado de los pescaderos que llevaban su mercancía a la ciudad.

Como dato curioso se comenta que dichos pescaderos eran invitados por el casero con una copa de aguardiente que se les servía a través de un ventanal circular de hierro que había en la puerta del cortijo. Parece que aún se conserva esta forma de invitación. Tal vez se debiera a las altas horas de la madrugada en que pasaban los pescaderos.

Algunos caseros tenían una yunta de vacas para romper las zonas de matorrales y transformarlas en zonas de labor productiva.

El horno del Cortijo del Maestro

Se dice que funcionaba algo después que el anterior, siendo de los mismos dueños. Como caseros se recuerdan a Antoñico Pilar Anica y la familia de los Federicos.

Estas Navidades de 1.998 hemos tenido la satisfacción de la visita de un hermano de Anica, Aureliano, residente en Australia, acompañado de uno de sus hijos que apenas si conocía esta tierra ¡había que verlos emocionados entre las gentes del pueblo acompañando a San Cristóbal en la procesión de las fiestas Navideñas!

El horno del Cortijo de Ramos

Tan sólo se comenta que debió de funcionar a principios de siglo

El del cortijo de Jolonque

Su propietaria era la seña Mariana, de Pinos del Valle, se recuerdan los caseros de Serafín y Rosa. Tanto este cortijo como el de El Maestro, han pasado a manos de la invasión extranjera.

HORNOS UBICADOS EN LA LOCALIDAD DE RESTÁBAL

Eran de propiedad privada pero al servicio público. Las gentes del pueblo acudían a ellos para hacer y cocer su pan y dulces. La Hornera recibía una comisión por pieza de pan o bandejalata de dulces. Las familias hac!an una "amasada" para que les durase sobre un par de semanas, conservando el pan en una orza de loza especial.

Horno de la Ermita

Parece que comenzó su funcionamiento a principios de siglo. Los propietarios que se recuerdan son Juan Mingorance y Malena, pasando más tarde la propiedad a sus hijos Rosario y Antonio pero éste, cuando regresó de la guerra su cuñado Pepe Tapia Maroto vio que era mejor que lo explotase la familia de su hermana y cedió sus derechos.

Se dice que no había hombre como Pepe que bajase aquellas grandes cargas de leña de la sierra.

Rosario tenía una potente voz a prueba de bomba, llamaba a las mujeres de tumo para la con fección y cocción de su pan a voz en cuello, incluso a las que venían del cercano pueblo de Melegís, hoy perteneciente al mismo municipio. Desde la plazoleta de su puerta llamaba: "Maríaaa...", "Rosariooo..." y de inmediato se encaminaban hacia el homo.

Por los años veinte se cerró el horno para reabrir sobre el cuarenta con ocasión del racionamiento de la posguerra.

Aún se conserva la estructura, medio hundida, con los utensilios para la limpieza del horno y cochura del pan: "el barreor', "la jorra" y la pala.

El horno de Paca y Frasquito

Ubicado en el Barrio Alto, en el 'Camino del Visillo", se abrió por el 1.940.

El horno de Miguel González y Trini

Este horno funcionó hace aproximadamente unos cincuenta años, en el Barrio Carnicería. Era igualmente público como los anteriores.

El Horno de Alonso Palma y Anica

Es el único en activo actualmente y de leña. Está ubicado en el Barrio Bajo Carretera. Regido por sus hijas Anita y Celeste que abastecen de pan al pueblo y reparten por otros de la comarca, en colaboración con su hermano Matías.

De cuando en cuando hacen tortas de flama recordando a las de antaño y unas de manteca muy finitas con azúcar que están para chuparse los dedos.

También hacen magdalenas y bollitos de chocolate. Por Navidad confeccionan mantecados, perrunas y hojaldres rellenos de cabello de ángel y, para el Día de la Cruz, tres de mayo, los ricos "hornazos", que recuerdan el correr de los tiempos y los trabajos e ilusiones de la chiquillería de épocas lejanas. Ese día se hacía el .'pucherico" en el campo y para la merendica se llevaba el homazo con una jícara de chocolate.

Los tiempos cambian y las ilusiones también, ya no se guisa en el campo, a lo más se hacen "rosetas", las sartenes se llevan en los coches, quedan pocos borricos de carga, pero la "merendicá' no la perdona la chiquillería, e incluso ni los mayores. Eso está muy bien.

Las cestas se han cambiado por las mochilas repletas de chucherías, golosinas, los hornazos se compran en el homo. Los hornos también han cambiado, se han mecanizado en la medida que han podido los propietarios, pero es bueno conocer la historia de ellos para agradecer el trabajo rudo y de sol a sol de nuestros antepasados.

¡Qué hombres y mujeres de aquellos tiempos! incansables en su trabajo ¡con aquel olor a pan y romero que quemaban para caldear el horno y perfumaban el ambiente pueblerino.

Filomena Maroto Muñoz Restábal-El Valle


75 aniversario del tranvía de Dúrcal

En el verano de 1.9241a línea del tranvía de Granada llegó hasta Dúrcal. Año y medio antes fue inaugurada la línea hasta Padul

El tranvía en la estación de Dúrcal. Un paisaje hoy en día bastante cambiado

Los conflictos del final del siglo pasado en nuestras colonias y su posterior independencia supusieron, paradójicamente, para Granada, un boom económico, ya que la escasez de azúcar cubana incrementó nuestra producción e industria. La remolacha de la Vega y la caña de la Costa enriquecieron a una nueva burguesía que se acomodó en la Gran Vía granadina. para cuya construcción demolió una parte importante del casco antiguo. La propia familia de García Lorca vería incrementado su patrimonio considerablemente gracias a esta actividad.

Tal bonanza económica despertó la vieja aspiración del ferrocarril a la Costa. Primero había que unir los principales centros remolacheros de la Vega. Tranvías Eléctricos de Granada, S.A.", promovida por la familia zaragozana Escoriaza. sería la autora de este milagro. Entre 1.904 y 1.907, con más de 100 kilómetros de vía, quedaron enlazados a la capital las poblaciones de Gabia Grande, Pinos Puente, Santa Fe, La Zubia, Dúrcal y Sierra Nevada. Éste por iniciativa del duque de San Pedro de Galatino.

La primera noticia sobre nuestro tranvía a Dúrcal la recoge "El Defensor de Granada', (periódico provincial más importante, desaparecido en 1.936): publica la visita efectuada a Padul por el vicepresidente de la Diputación, sr. Montes Garzón, su hermano, dos ingenieros industriales y el procurador, paduleño, de la Audiencia D. Joaquín Corral.

El tranvía a su paso por la estación de Padul.

Dice exactamente: "El principal objeto de la visita... ha sido para confirmar la buena nueva de que el tranvía soñado por el Padul y pueblos limítrofes es ya hoy un hecho y para hacer un ligero estudio, anunciando que los trabajos de replanteo y señalamiento definitivo del lugar por donde pasará la línea, comenzará del lunes al martes..."

'Lo que aún no se sabe es el lugar donde terminará el trabajo, si en las afueras de este pueblo o si seguirá a Dúrcal". "Padul, donde se producen, entre otros frutos, que hay que llevar a Granada, unas diez o doce mil toneladas de remolacha" (28 de julio de 1.914).

El mismo periódico, con fecha 1 de agosto de 1.922, recoge la noticia del banquete que la empresa de tranvías ofreció en el restaurante de D. Juan Guerrero de Padul, a los empleados que habían dirigido la perforación del Cerro del Mono, túnel importantísimo y de muy difícil ejecución que permitía salvar la pendiente del Suspiro.

Copio, por pintoresco, el brindis que hizo don Miguel Sánchez ¡ver, capataz de la línea a don Alfredo Velasco Sotillos, ingeniero militar y director de la compañía Tranvías Eléctricos de Granada, S.A.

- "Rindámonos ante el grupo que en alas del progreso prepara nuestra regeneración y que fundiendo el oro con el sudor del obrero inyecta nuevas energías en aquellos extenuados por la indigencia, consecuencia fatal de la inercia... hagamos fervientes votos para que la Providencia nos depare unos días más felices en que podamos celebrar, en sólido y fraternal abrazo, jefes y capataces, la conclusión final de las obras en el puerto de Motril, y halla en la playa, al compás de las olas, pidamos a Dios su bendición y prosperidad" (este capataz era motrileño). El túnel midió 192 metros de largo.

El diez de febrero de 1.923 quedaba inaugurado el tranvía a Padul, como publica el mismo periódico al día siguiente. Los tranvías son los números 28 y 29. Conduce el primero don Antonio Arcos y el cobrador es Manuel Pérez Enríquez.

En el segundo conduce Antonio Almendros y cobra Manuel Pérez. Con las principales autoridades religiosas, civiles y militares, viajan el director de la compañía, D. Alfredo Velasco, el subdirector, D. Guillermo Ortega, el ingeniero electricista, D. Federico Fernández, el maestro de talleres, D. Antonio González, el jefe del Movimiento, D. Rafael Pastor y el encargado de vías y obras, señor Barrachina.

En el lunch que se ofrece a las autoridades en las Escuelas Pérez de Aróstegui, el director de la compañía promete no descansar hasta conseguir que el tranvía llegue hasta Motril. Como nota curiosa, las autoridades regresan a Granada en automóvil por la rapidez con que tenían que asistir a una reunión del Ayuntamiento para tratar de la estatua del Padre Manjón.

La línea quedó establecida de la siguiente manera: línea de Alhendín, Otura y Padul, de hora y media en hora y media, desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche. Además un coche a la salida de los teatros y cuando no haya función, a las doce.

Sorprende que en tan sólo año y medio después, verano de 1.924, llegara el tranvía a Dúrcal. No olvidemos que había que construir ocho kilómetros de vía y un puente enorme que salvase el ancho y profundo barranco del río Dúrcal. Contribuyó a esta rapidez el que el puente de hierro sobre el barranco de Gor no garantizara las exigencias que imponía el ferrocarril de vía ancha; así que se desmontó y se acopló a nuestro cauce.

Queda por unir Dúrcal-Motril. Entre tanto, y para salvar esta carencia, el director general de Tranvías, sr. Velasco, crea Dipor S.A., un servicio regular de transporte entre Granada y Barcelona; hasta Dúrcal, en ferrocarril, a Motril en automóvil y en barco el resto.

En mayo de'1.923, Autedia inaugura un servicio de autobús de Padul a Motril en combinación con Tranvías. En diciembre del mismo año que llega el tranvía a Dúrcal, 1.924, la sociedad tranviaria lanza la propuesta de un cable aéreo de Dúrcal a Motril. El 17 de abril de 1.927, el ministro de Fomento -Conde de Guadalorce- inaugura el cable a Motril con el ramal a Órgiva y estaciones en Tablate, Rules, Gorgoracha y Azucarera Nuestra Señora del Pilar; con más de 33 kilómetros, fue el más largo de Europa. Su puesta en funcionamiento no supuso un cambio importante para las actividades económicas de la zona.

El efímero éxito que le proporcionó el transporte de los plomos de la Sierra de Lujar se truncó con la crisis mundial de 1.929 y la propia dinámica de los mercados mineros. El elevado costo de su funcionamiento obliga a suprimir este ramal en 1.936. Una avería en 1.948 paraliza este transporte, al necesitar un material extranjero que nunca se adquirió.

La lentitud de los tranvías, su inadecuación a las vías de los trenes y la popularidad del automóvil, provocaron su desaparición definitiva en 1.974, que se clausuran el de Dúrcal y Sierra Nevada.

Antonio Serrano


Algunos apuntes históricos sobre las Lagunas de Padul

Vista general de La Laguna, una inmensa llanura que en otro tiempo fue un lago.

Hasta mediados del siglo XVIII, el área de Las Lagunas constituyó un medio lagunar del que el conde de Villamena de Cozvíjar poseía su mayor parte, fue él quien, tras conseguir autorización del Cabildo, llevó a efecto la desecación de una gran parte del área sumergida, habiendo sido muchos otros los intentos anteriores de desecación del área. Esta actuación quedó recogida en el Libro Cabildos del Excelentísimo Ayuntamiento de Granada del año 1.779 (folio 100), en el cual se halla el estudio para la desecación (tras informe de peritos y medios de la zona), de un total de unos 16.000-18.000 marjales según el cabildo, aunque el Catastro del Marqués de la Ensenada (1.752) sólo recoge 355 marjales como zona inundada.

"Los márgenes y la Laguna eran aprovechadas por los vecinos para recolectar anea y cañizo, muy abundantes en el área húmeda"

La desecación se llevó a efecto mediante la construcción de canales, denominados "madres", que unidos dan lugar a lo que se conoce como "río de las Lagunas", o del Padul, que desembocan al río Dúrcal y posteriormente el río Guadalfeo.

Tras el repartimiento de 1.571 (según Oriol 1.571), se dice que 'los márgenes y la laguna eran aprovechadas totalmente por los vecinos para recolectar anea y cañizo, muy abundantes en el área húmeda", y que posiblemente ocupaba una superficie de más de 187 hectáreas y en sus alrededores otras 500 hectáreas se dedicaban a cultivos de regadío, todo ello propiedad privada del Conde de Villamena de Cozvíjar.

Los cultivos agrícolas de la Vega del Padul eran en el siglo XVIII fundamentalmente de trigo, cebada, cáñamo, lino y de frutales con algunas viñas y olivares.

"A partir de la desecación se introduce el maíz, cultivo novedoso de América"

A partir de la desecación parcial, pasa a manos de colonos pequeños, parcelas de media hectárea con cultivos similares a los anteriores, aunque desaparece el cáñamo y se introduce el maíz (cultivo novedoso de América) y las habas.

En la actualidad, los cultivos anteriormente citados se alternan con hortalizas y otras herbáceas, continuamente se aprovechan la anea y los cañaverales para la fabricación de sillas y cestería, que mantiene una cierta actividad manufacturera y que gradualmente va perdiéndose. La gran riqueza faunística de la zona ha propiciado históricamente una gran actividad cinegética (los primeros pobladores venidos de África), que ha venido reduciéndose en la actualidad en cumplimiento de la normativa legal vigente.

" La turba se comenzó a aprovechar en 1.943, aunque ya en 1.903 y 1.909 había estudios que destacaban sus excelencias"

El aprovechamiento del recurso "turba" se inició en 1.943, aunque ya había algunos estudios (Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural, tomo ti¡, página 417 de 1.903 del profesor Calderón; en el tomo IX de 1.909 otro artículo sobre el Turba¡ de El Padul, de Díez Tartosa J.L. destaca las excelencias de ésta turba).

En cuanto al estudio geológico, se debe destacar el excelente estudio que realiza el profesor Fontboté, continuando las líneas investigadoras de la Escuela del Ilustre geólogo Paul Fallot (1.889-1.960) sobre las Cordilleras Béticas.

Mariano José Martínez Grimán


La otra vida del Puente de Dúrcal

Construido en Bélgica, estuvo instalado durante 21 años en Gor, antes de ser trasladado a Dúrcal, donde se inauguró en 1.924

El Puente de Dúrcal en plenas obras de montaje sobre el río Dúrcal. Sería inaugurado el 18 de julio de 1.924. Reproducción CECILIO DÚRCAL

Estas líneas que escribo a continuación son producto de una investigación que llevé a cabo recientemente y con su publicación en El Valle de Lecrín pretendo de que los durqueños y los lecrinenses en general puedan conocer las increíbles circunstancias que se dieron en el Puente de Dúrcal durante los veintiún años de vida activa que tuvo en el arroyo de Gor, en la línea férrea de Murcia a Granada

El Puente de Dúrcal se construyó en los Talleres Lecoog, en Bélgica. Su longitud era de 270 metros, estaba construido con acero cromado y su costo fue de ¡seis millones de reales!

"Los viajeros bajaban del tren antes de entrar en el puente y hacían a pie los 463 metros prohibidos, a veces de noche y con lluvia o nieve"

En 1.891 se estaba montando sobre el citado arroyo de Gor, pero ante la negativa de los ingenieros de Fomento para dar el permiso para circular, alegando que los pilares de apoyo no tenían la debida consistencia, el tren no pudo pasar hasta el día 15 de marzo de 1.907 y esto, con la limitación que le imponía una real orden de febrero del mismo año por la cual prohibía el paso de viajeros montados en el tren. Estos tenían que bajar antes de entrar sobre el puente y pasar a pie los 463 metros prohibidos, para volver a tomar sus respectivos asientos una vez pasado el puente; tan sólo el maquinista y el fogonero pasaban con el tren. De hacer cumplir la norma dictada se encargaba la pareja de la Guardia Civil de custodia en los trenes. En diciembre de 1.912 se terminó de pasar por el puente, ya que la compañía construyó otro mucho más pequeño, a unos quinientos metros, cerca de Gor.

En diferentes artículos publicados en la prensa de la época se le pide a la compañía que adapte sus horarios a fin de no tener que pasar de noche, a veces con lluvia y nieve, tan considerable y peligroso andén, en medio de la impenetrable oscuridad. Vendido a la empresa Tranvías Eléctricos de Granada, el puente fue desmontado del Arroyo y vuelto a montar, ya un tanto más corto, en su actual emplazamiento por la compañía alemana Dourmounde Unión, siendo inaugurado el 18 de julio de 1.924 por el subsecretario de Fomento, general Vives.

El día 3 de julio de 1.924, cuando se hacían las pruebas de resistencia, uno de los tres coches motores empleados arrolló a uno de los empleados, causándole la muerte inmediata. Manuel J. Anguita Castillo Granada

El alemán que cayó del puente y salió ileso

Corre por Dúrcal la tradición oral de un hecho singular; el caso de un alemán que se cayó del Puente y no le pasó nada. Ahora que el Puente parece estar de actualidad por su lavado de cara; y también pensando que las palabras se las lleva el viento, un servidor quiere dejar constancia por escrito de una anécdota refiriendo las relaciones que tuve con la misma.

El abajo firmante, hoy jubilado, trabajó durante muchos años como ingeniero técnico de Obras Públicas en la Confederación Hidrográfica del Sur y en la dirección de obras que el Estado hacía en Motril. Allí conocí, trabajando juntos, a Miguel Sánchez Ivar, motrileño y de cuya seriedad actualmente quizás haya algún paisano suyo que dé fe.

Pues bien, Miguel era el encargado de la obra civil (obra de hormigón) cuando se trasladó el puente de Gor a Dúrcal, mientras la obra metálica la hacía una empresa alemana. Estaba cierto día Miguel, desde la Cuesta de la Valdesa, por debajo del puente, enseñando la obra a un pareja de la Guardia Civil y señalando a un muchacho alemán que se movía por la plataforma de la estructura, cuando he aquí que vieron cómo el joven perdía el equilibro y caía al lecho del río.

"Pero Miguel-dije yo a mi amigo- ¿no dio en alguna rama?" "No, señor-replicó con seriedad casi ofendida Miguel- ¡lo vi yo caer". Y siguió contándome que siendo entonces joven, corrió hasta el bulto inmóvil del alemán, lo cogió en brazos y lo llevó a una especie de enfermería que tenían a pie de obra. Allí tendió al inconsciente obrero y avisó a don Evaristo Pérez Carrillo. Era el médico de Dúrcal, quien también me confirmó en todo la historia de Miguel.

Don Evaristo no quiso mover lo que era o estaba a punto de ser un cadáver, y así cogió unas tijeras e intentó cortar una manga de la cazadora que tenía puesta el muchacho; vieron que éste se incorporaba y sin apenas conocimiento él mismo ayudaba a quitarse la tal cazadora. Don Evaristo lo reconoció: sólo tenía roto un hueso de una pierna, pero estaba vivo. Lo trasladaron al hospital y su fuerte naturaleza hizo que algunas semanas después estuviera de nuevo trabajando en la obra.

Cuando le daban bromas sobre lo acaecido, él, en su chapurreo decía "mocha suerte, mocha suerte". Cuando yo, tanto a mi amigo Miguel como a don Evaristo les exponía mi extrañeza ante el final feliz de una caída desde una altura de 53 metros (altura que un servidor midió en su día junto con José Enrique Puerta Jorge, siendo éste alcalde de Dúrcal), me dijeron que la única explicación era la siguiente: el alemán tenía una fuerte cazadora de cuero cerrada por delante con una cremallera; se supone que al caer se infló sirviendo en parte como paracaídas.

También de las manifestaciones del protagonista dedujeron que perdió el conocimiento de la impresión al empezar a caer, o sea que llegó a tierra como un borracho, como muñeco de trapo. Su fuerte naturaleza y el Destino hicieron lo demás. Aún así, el caso es por demás extraordinario y pienso que de tan singular hecho bien merece, creo, la pena que quede constancia por escrito.

Diego Moreno Fernández


Lanjarón: paisajes del agua

El Balneario de Lanjarón celebra su 225 aniversario con una exposición retrospectiva sobre la

explotación de sus aguas y la incidencia que han tenido a lo largo de la historia en la vida de la localidad

El Valle de Lecrín

Durante los meses de julio y agosto el Balneario de Lanjarón ha acogido una excepcional muestra sobre las aguas, su explotación y la incidencia que han tenido en el desarrollo social y económico de Lanjarón. La muestra, con la que el Balneario celebra su 225 aniversario, está compuesta por más de 150 fotografías, una enorme maqueta sobre el municipio y una cuidada documentación histórica, que va desde el apeo de la población en

1.572 hasta la primera botella que se conserva de Aguas de Lanjarón, y que data de 1.900.

La exposición repasa la incidencia que ha tenido la explotación de las aguas, tanto con la comercialización como a través de los agüistas que acudían al balneario, en el desarrollo social y económico de Lanjarón. Entre los personajes ilustres que acudieron al Balneario a tomar sus prestigiosas aguas, se cuentan el doctor Marañón, Manuel de Falla, los duques de Montpensier o la misma Eugenia de Montijo antes

de ser emperatriz, así como Federico García Lorca.

Según el director de iniciativas del Balneario, Ignacio Garicano, «se ha tratado de recoger gráficamente la historia de las aguas de Lanjarón, indefectiblemente unidas a un territorio, una gente, un municipio, unos agüistas y una actividad industrial y de servicios".

La explotación de las aguas comenzó a primeros de siglo en Granada, con la tienda que abrieron los Carrillo de Albornoz, entonces propietarios del Balneario.

Fuente de la Plaza de Lanjarón. Foto realizada por Andrés Fabert en 1.910.
Molinito de Bueno. La foto es de Andrés Fabert. (1.910). Vista de la Fuente Capuchina. Fototipia Thomas (1.915).

Balneario de Lanjarón. Fachada oriental. Fototipia Thomas, 1.915.

Sala de manantiales del Balneario. La foto fue realizada por Juan Tito en 1.951.
Caravana publicitaria (1.960).

La Esperanza cumple 100 años

La sociedad benéfica durqueña cumplirá su primer centenario de existencia por todo lo alto, con una semana continuada de actividades culturales, deportivas y recreativas

Componentes de la actual junta directiva de la Sociedad Benéfica La Esperanza.

Delia Molina

A finales del siglo XIX, en el último trimestre de 1.899, fue creada la Sociedad Benéfica La Esperanza, con ánimo de ayudar a levantar la riqueza y el progreso, y elevar el nivel social de los vecinos de Dúrcal.

La sociedad se constituyó con la presencia de quince socios fundadores, a los cuales se les expidió el título de socio previa convocatoria de la Junta Directiva Provisional, la cual convocó Junta General mediante citas "puestas en los parajes públicos de los edictos anunciando la celebración de la Junta"

" El Monte a veces ha servido para compensar la falta de trabajo. Llegando abril, muchos durqueños subían y permanecían allí trabajando hasta octubre"

Esta primera Junta Directiva tuvo una gran actividad, pues intervino en todos los actos que fueron necesarios para poner en marcha la Sociedad y comenzó a regular la explotación del monte en beneficio de los socios.

A través del tiempo, la Sociedad Benéfica "La Esperanza" ha tenido situaciones muy diversas, pasando por momentos de pérdida incluso de los bienes que posee. Han sido ocasiones muy concretas, cuando la Sociedad ha estado a punto de extinguirse, sin embargo, el entusiasmo de sus socios y la actividad de los participantes han hecho posible que el pueblo de Dúrcal no perdiese esta entidad.

Agricultura y ganadería

El Monte, en algunas ocasiones, ha servido para compensar la falta de trabajo gracias a la explotación de sus tierras para la obtención de productos como la patata, el trigo, las plantas aromáticas o la realización de otras actividades como la caza o la ganadería; cuando llegado el mes de abril muchos durqueños subían al monte donde permanecían trabajando hasta el mes de octubre o noviembre cuando llegaban los fríos o las primeras nieves.

"Juan Caballero y su esposa María Molina donaron los terrenos que hoy constituyen el patrimonio de la Sociedad"

Muchas personas recuerdan los sistemas de explotación y conservación de la patata, abriendo hoyos en el suelo que cubiertos de paja servían de excelentes frigoríficos. En el mes de abril se sacaban y se vendían.

Sierra propia

A través de cien años de historia, el Monte ha dado muestras de haber cumplido los fines que se propusieron Juan Caballero Fernández y su esposa María Molina Pérez, donantes de los terrenos que hoy constituyen las propiedades de la sociedad, y del presidente de la primera directiva, Manuel Puerta Melguizo (médico del pueblo en aquella época) redundando en beneficio de Dúrcal y sus habitantes.

"Dúrcal es uno de los pocos pueblos de Andalucía que posee una sierra propia. En los años cuarenta se decía que esa sierra era de los niños, lo decían las mujeres para que no nos la quitaran, porque lo que era de los niños no se podía vender', cuenta Antonio Castillo Fajardo, socio 64 de la Sociedad, número que "heredó" al morir su padre, también socio del Monte de toda la vida.

Tres mil socios

Actualmente la Sociedad Benéfica "La Esperanza" cuenta con cerca de tres mil socios que pagan una cuota de quinientas pesetas, lejos de las quince pesetas que pagaban allá por los años cincuenta o las dos pesetas que se pagaban par tener derecho a cazar quince días en agosto de 1.900.

Con motivo del centenario de la Sociedad, está prevista la celebración de múltiples actividades en la semana del 25 al 31 de octubre en la que tendrán cabida desde una misa a una paella gigante para unas 3.000 personas en una carpa que se habilitará en el parque de la Estación, hasta cabalgata con mayorettes, tambores y cabezudos, exposiciones de pintura y fotografía, pasando por la organización de bailes, teatro, competiciones deportivas y juegos para todas las edades, con un presupuesto cercano a los tres

Exposición de fotos antiguas Además, Foto Cecilio participa en las actividades del Centenario organizando una exposición de fotografía con el titulo "Nuestro pueblo y nuestra gente", en la que está reuniendo fotografías con más de veinte años de antigüedad.


El Valle de Lecrín, historia viva

EL periódico El Valle de Lecrín acaba de cumplir cinco años en su actual cuarta época. Varios de sus actuales colaboradores son los mismos que hace veinte años lo sacaron en su tercera época. El objetivo, siempre el mismo: difundir la cultura y defender los intereses de la comarca

Delia Molina

Fue Rafael Ponce de León, párroco de Dúrcal, quien allá por 1.913 fundó "El Valle de Lecrín" (Publicación de propaganda religiosa, social y agraria) que, como sindicato católico que era, contaba con "la bendición de varios prelados españoles" y que tenía como objetivo contrarrestar la fuerza d