"Nuestros esclavos en el S. XVI"

Datos sacados "De la esclavitud a la libertad: Las voces de moriscas y moriscos en la Granada del Siglo XVI de Aurelia Martín Casares

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Como sabemos, a partir de 1568 y debido a la rebelión de las Alpujarras, la mayoría de las personas esclavizadas en la Granada Moderna son moriscos y moriscas rebelados, originarios del propio Reino de Granada. Es decir, personas que en el mismo espacio geográfico habían sido libres unos meses antes, y que se han convertido en esclavas. Esta guerra modifica en cierto modo el patrón de esclavitud existente en la península dando lugar a numerosos abusos, sobre todo por parte de la gente de guerra (soldados, capitanes, etc.) que ven en la esclavitud una manera de hacer fortuna.

Por otro lado, el uso del masculino genérico ("moriscos, esclavos") en la gran mayoría de los trabajos de investigación realizados hasta hoy, enmascara un hecho que se hace patente para cualquier estudioso/a que se acerque a los Archivos: la gran mayoría de las personas esclavizadas en la guerra de las Alpujarras fueron mujeres. Pero este fenómeno no es particular a la Granada Moderna, sino que se repite en numerosos contextos. Por ello, es imprescindible tener en cuenta los últimos avances metodológicos y conceptuales que se están llevando a cabo desde perspectivas feministas englobadas institucionalmente en los Estudios de la Mujer.

La rebelión de las Alpujarras (1568-71) modifica el patrón de la esclavitud y las liberaciones de moriscos y moriscas, teniendo en cuenta que la guerra ofrece un maravilloso botín humano a los soldados y capitanes cristianos que participan en ella y sin olvidar que los intereses de estas "gentes de guerra" eran sobre todo económicos por lo que no dudan en hacer dinero con la mercancía humana.

Los abusos producidos en la guerra se hacen patentes a través de una Pragmática Real de 1572, que refiriéndose a los moriscos "tomados en lugares de paz o hurtados", versa así: "Y mandamos que los que con malicia, sabiendo y auiendo venido a su noticia que no se podían vender, los herraron, vendieron y dispusieron dellos como si fuesen esclavos, sean pugnidos y castigados, segun la calidad de su culpa`.

Datos donde salen esclavos procedentes de algún pueblo del Valle de Lecrín

Estas personas solidarias o familiares de las esclavas y esclavos moriscos estarían dispuestas a pagar un precio mayor del que adquirirían en el mercado, constituyendo de esta manera otra fuente de ingresos sustanciosa para los propietarios. Tomemos por ejemplo el caso de una anciana de 60 años llamada María, "de los moriscos rebelados de Durcal", por la que Sebastian Velasco Eldali que vive en Granada paga 43 ducados`.

 

Es frecuente encontrar autores que dividen a las personas esclavizadas en negros y blancos, asimilando los moriscos exclusivamente a los blancos. Si bien es cierto que la mayoría de los moriscos y las moriscas son blancos, la realidad es que hay numerosos negros; como Ysabel "negra natural de las Alpujarras" liberada por Sebastián el Muli, un carpintero granadino en 1569, cuando ella contaba con 50 años; y mulatos, como Inés "mulata de las albuñuelas" liberada por un mercader granadino junto con su hija Leonor "mujer de Mateo Vilchez el Natax" que estaba preñada y su nieto Miguel "hijo de Felipa Auli".

 

Las fórmulas que se utilizan en el momento de la liberación: "por el amor que le tengo, por lo bien que me ha servido; por descargo de mi conciencia, por le fazer buena obra y en limosna", se repiten con monotonía. ¿Se trata realmente de móviles piadosos o de frases ya tipificadas? ¿Tienen los dueños/as conciencia de hacer un acto bueno liberando a las personas esclavizadas? En la mayoría de los casos, y a pesar de estos formulismos, no se libera gratuitamente, sino a través del pago de un jugoso rescate. Tomemos como ejemplo la manumisión de Ysabel Hatara, de 40 años y natural de las Albuñuelas, cuyo propietario, un calcetero granadino, la libera "porque tiene entendido que es buena cristiana", pero cobra 34 ducados por su rescate°.

 

Las cartas de ahorría eran utilizadas por los libertos y libertas como salvoconducto ante las autoridades, ésta es la razón por la que a veces se pide una copia. Este es el caso de Elvira M, una morisca de las Albuñuelas, que pide se le otorgue copia de su carta de horro varios meses después de ser liberada.

 

Un vecino de Restabal, le deja a su esclava morisca, Ysabel de Mendoga, "una colcha colorada e una caldera mediana e un colchon lleno de lana e un faldellin colorado que ella tiene y la cama en que ella duerme`. En 1589, un boticario libera totalmente a su esclava Beatriz morisca que tiene 30 años "la qual a mas de 20 años que le sirve y le a servido muy bien y fecho muchos y muy buenos servigios criandole sus hijos con mucho amor''. Beatriz fue otra víctima de la rebelión ya que entró a servir en 1568, cuando contaba con 10 años.