UN POLINUCLEADO SISTEMA DE ASENTAMIENTOS


Núcleos de Lecrín, a la derecha Mondújar, Talará en el centro de la imagen y Murchas a la izquierda.


Núcleo de Restábal.


Núcleo de Cónchar.


Núcleo de Saleres.


Núcleo de Pinos del Valle.


Núcleo de Albuñuelas.

TIPO DE HÁBITAT - DISTRIBUCIÓN ESPACIAL

El Valle de Lecrín posee una peculiar distribución en la que casi todos los términos municipales están compuestos por varios núcleos de población, en ocasiones muy próximos entre sí, pues se trata de antiguos municipios independientes unificados en la segunda mitad del siglo XX debido a su escaso volumen poblacional. Nigüelas es el único municipio integrado por un sólo núcleo de población o barrio.

A continuación se analiza cuál es la disposición sobre el territorio de las 21.550 personas que, según datos del Padrón Municipal de Habitantes de 2.005, habitan en la Comarca durante ese año.

La distribución de la población sobre el territorio no es un hecho que se produzca al azar, sino que guarda relación con multitud de factores físicos, con los que se relacionan otra serie de hechos históricos. Esto se puede explicar por las determinaciones que el medio establece sobre la población hasta tiempos recientes, las cuáles cada vez están más atenuadas debido al progreso tecnológico de nuestra sociedad. Si bien es cierto que en parte se mantienen estas características tradicionales del asiento poblacional debido a cuestiones antropológicas e históricas.

La comarca administrativa está dividida en ocho municipios, integrados por veinte "entidades singulares de población", las cuales son identificadas como "áreas habitables de un término municipal, claramente diferenciadas dentro del mismo, y conocidas por una denominación específica que las identifica sin posibilidad de confusión". Es decir, un área se considera habitable cuando existen en la misma viviendas habitadas o en condiciones de serlo y sus edificaciones y viviendas pueden ser perfectamente identificadas sobre el terreno.

El 98,45% de la población de la Comarca habita de forma concentrada en los diferentes núcleos de población (21.216 personas). El 1,55% restante lo hace de forma diseminada por los cortijos y viviendas aisladas existentes en el territorio. El porcentaje de población en diseminado no es importante en la actualidad, pues este tipo de hábitat ya no está determinado por las condiciones del medio físico y de locomoción, a lo que se une la multitud de núcleos de población que existen en la Comarca, por lo que la población suele estar en torno a los mismos.

Existen diversos índices para analizar la distribución espacial de la población. Uno de los más apropiados para este tipo de zonas es el índice de Demangeot, que expresa la dispersión del hábitat en función de la población total, número de asentamientos aislados y habitantes existentes en dichos asentamientos. Es más elevado cuanto mayor es el número de lugares habitados y más fuerte la proporción de población no aglomerada.

Teniendo en cuenta los datos aportados por el Nomenclátor de 2.005, en el Valle de Lecrín este índice equivale a 3,79. Presenta un valor bastante alto, lo que significa que, a pesar de que la población en diseminado tiene escasa significación, sí tiene importancia el hábitat fragmentado en multitud de pequeños núcleos.

ESTRUCTURA URBANA

La configuración urbana del Valle está estrechamente ligada con su pasado histórico. Hasta nuestros días ha llegado un hábitat distribuido en multitud de pequeños núcleos de población, medianos a lo sumo. Con el paso del tiempo, los cortijos y cortejadas existentes entre estos núcleos han sido abandonados como lugares de hábitat permanente, aunque en los últimos años aparece un nuevo fenómeno. Se trata de la restauración de estos antiguos cortijos, por personas foráneas en muchos casos, e incluso la aparición de nuevas viviendas fuera de ordenación.

Antaño la ubicación junto a zonas de regadío y, en menor medida, junto a vías de comunicación constituyeron los elementos primordiales a la hora de asentarse la población y ubicarse en poblados. La mayoría de éstos se encuentran situados sobre glacis que se extienden al pie de las sierras, tal es el caso de: Nigüelas, Dúrcal, Acequias, Mondújar-Talará, Chite, Béznar y el deshabitado Tablate. Otros se sitúan en los bordes de la Depresión de El Padul, como: El Padul, Cozvijar y el barrio de Marchena. En ensanchamientos de valles fluviales se encuentran Albuñuelas, Cónchar, Melegís y Murchas. Los restantes se encuentran a media ladera (Saleres, Restábal, ízbor y Los Acebuches), resaltando la peculiar disposición de Pinos del Valle sobre una plataforma travertínica.

Una característica de estos núcleos, que con el paso del tiempo han perdido Dúrcal y El Padul por su mayor carácter urbano, es su estructura en orden cerrado, con las edificaciones formando manzanas, algunos huertos intercalados, separadas por angostas y tortuosas callejuelas, adaptándose a los desniveles del terreno.

Partiendo del hecho de que todos los pueblos del Valle de Lecrín presentan una estructura compacta, sus formas son variables. únicamente en Melegís y en el Barrio Bajo de Pinos del Valle la presencia de grandes huertos internos sugiere la pérdida de continuidad.

De este modo, aparecen pueblos-calle o itinerario, que han crecido en paralelo a la vía de comunicación sobre la que se asientan. Tal es el caso de Béznar, asentado sobre la antigua carretera entre Granada y Motril, que constituye la calle principal del pueblo. Lo mismo sucede con su barrio inferior, desaparecido bajo las aguas del Pantano, y articulado linealmente sobre el camino de herradura previo a la carretera; el nuevo barrio de Los Peloteos sustituye a este barrio, presentando una estructura lineal mediante dos largas calles paralelas.

Cozvíjar presenta la estructura lineal de un antiguo camino que desciende hacia el río de la Laguna y llega hasta Cónchar siguiendo su cauce encajado. Existe otra calle paralela a la anterior y pequeñas calles transversales, aunque debido al trazado de la nueva carretera que comunica la autovía con Dúrcal por el oeste del casco urbano el crecimiento reciente de Cozvíjar tiende hacia esta zona, articulándose en el nuevo acceso al pueblo y en el camino de la ermita de la Virgen de la Cabeza.

Restábal, en gran parte, se apoya sobre la carretera que se dirige hacia Pinos del Valle, aunque la parte septentrional del pueblo se adapta a una topografía descendente hacia el río Ízbor.

Talará tradicionalmente fue otro pueblo-calle asentado sobre la misma carretera pero, debido a los últimos desarrollos urbanísticos, su configuración ha pasado a tener forma de estrella, trasladándose el centro urbano desde un pequeño ensanche en la antigua carretera N-323, donde se encuentran la iglesia y el edificio del antiguo ayuntamiento - lugar de donde partían los caminos hacia Mondújar y Chite-, hasta una zona ubicada al oeste de la anterior, en la confluencia de las carreteras hacia Mondújar y Murchas-Chite-El Valle con la antigua N-323, lugar donde se construyó el nuevo ayuntamiento. De esta forma el municipio creció en paralelo a la carretera que se dirige hacia El Valle, constituyendo una especie de "L" sobre estas dos vías ortogonales, espacio que ha terminado por rellenarse. Hacia el norte del nuevo centro, Talará ha tenido un cierto crecimiento ocupando los terrenos entre la antigua N-323 y la carretera de Mondújar, hasta alcanzar casi una unidad con dicho núcleo, presentando una continuidad urbana entre la zona donde se ubica el nuevo ayuntamiento de Lecrín hasta el núcleo tradicional de Mondújar, el cual presenta una cierta tendencia en cuadrícula.

Otros pueblos con la misma tendencia son Murchas, Acequias y Chite, donde muchas de sus calles cruzan en ángulo recto. únicamente el Barrio Alto de Albuñuelas responde perfectamente a este tipo de ordenación, pues fue reconstruido tras el devastador terremoto de 1.884, aunque en ambos extremos conserva restos del barrio primitivo.

Además de Talará, otros núcleos poseen una configuración estrellada. El centro de Dúrcal se articula en una estructura centrada en la Plaza de España, de donde parten las carreteras hacia Granada, Motril y Nigüelas en torno a las mismas se articula el resto de la trama viaria. En cambio, los nuevos desarrollos presentan una traza cuadriculada.

El Padul también presenta una disposición originalmente en forma de estrella centrada en la Plaza de España, de donde parten las principales calles del núcleo tradicional y por donde pasaba la carretera Granada-Motril hasta 1.921. Con el paso del tiempo el pueblo creció, desbordando por el sur la variante de la carretera general construida en 1.921 y rebasando el trazado del antiguo tranvía. En algunos casos los nuevos desarrollos presentan una disposición en cuadrícula. Un nuevo ejemplo de planificación urbana en el Valle de Lecrín, que contrasta con todo lo existente, es el que presenta la urbanización padulense del Valle del Puntal, con una configuración concéntrica a partir de su plaza central.

Los núcleos de Ízbor, Saleres y Cónchar, en menor medida, presentan unas estructuras de claro origen musulmán, con estrechas callejuelas, con arquillos y pasadizos. Esta configuración urbana se mantiene por su ubicación apartada y aislada, a la que se une la falta de espacio apropiado.

El resto de núcleos de población presentan una tipología irregular y procuran, en su configuración, adaptarse a la morfología del terreno.