LA INDUCCIÓN DE RIESGOS ASOCIADOS A PARQUES EÓLICOS

E I riesgo natural, en sí mismo, es la mayor o menor probabilidad de que se produzca un daño o catástrofe social en una zona, debido a la actividad de un proceso natural.

En el presente epígrafe, se analizan los riesgos naturales más patentes en el ámbito de estudio, como son los asociados a procesos gravitacionales, erosión, riesgo de inundación e incendios forestales.

RIESGOS ASOCIADOS A PROCESOS GRAVITACIONALES

La estabilidad de un suelo (más propiamente, de los materiales que constituyen o cubren una pendiente: rocas, suelo, nieve) es una cualidad que expresa su mayor o menor tendencia a permanecer in situ. A esta cualidad se suele aludir por su opuesta, la inestabilidad, definida como tendencia al desplazamiento pendiente abajo o como grado de susceptibilidad al movimiento. Cuando la referencia es al movimiento (rotura de una masa de terreno, sometida a esfuerzos superiores a su resistencia al corte), puede considerarse como un proceso: "Un movimiento en masa es un conjunto de procesos por los cuales los materiales terrestres, en ocasiones previamente afectados por procesos de alteración, se mueven por la acción de la gravedad' (WAY 1973).

A diferencia de la erosión, en este proceso no actúa un agente de transporte (agua, hielo, viento); sin embargo, el agua se encuentra íntimamente asociada a él, al ayudar al flujo descendente una vez iniciado el movimiento. Lo mismo se puede decir del hielo y la nieve, ya que incrementan el peso o la masa de los materiales.

La importancia de la inestabilidad es grande en los estudios del medio físico, ya que los riesgos de desprendimientos y movimientos en masa imponen fuertes limitaciones al desarrollo de actividades constructivas y a la asignación de usos del suelo.

Los distintos tipos de movimientos en masa que tienen lugar en la zona de estudio son: deslizamientos, flujos de derrubios, desprendimientos y movimientos complejos.

Los deslizamientos consisten en el movimiento rápido de una gran masa de tierra y roca individualizada que se desplaza por la pendiente resbalando sobre la superficie de soporte manteniendo sus constantes geométricas. Este tipo de movimientos se suelen producir, en la zona de estudio, principalmente en filitas y esquistos.

Los flujos de derrubios se definen como movimientos más o menos rápidos de masa rocosa no consolidada de granulometría fina. La saturación en agua puede provocar que se comporte como un fluido de alta viscosidad, haciéndose más espeso generalmente al final de su recorrido. Se producen, mayoritariamente, en filitas muy meteorizadas con un comportamiento tipo suelo. En general, este tipo de movimientos se genera en litologías fácilmente meteorizables y en pendientes menores a las necesarias para que se produzcan deslizamientos.

Los desprendimientos, por su parte, son procesos muy rápidos, incluso instantáneos, de caída libre de material individualizado, favorecido por fracturas o diaclasas y planos de estratificación, así como por la pérdida de base por zapamiento. Están asociados, generalmente, a zonas muy escarpadas en las que el material de derrubio se acumula al pie del talud. Inversamente a los flujos de derrubios, los desprendimientos se producen, sobre todo, en los materiales más resistentes a la meteorización, mayoritariamente en mármoles y, en menor proporción, en micasquistos, calcosquistos y cuarcitas. Frecuentemente los flujos de derrubios y los desprendimientos están asociados, de manera que los primeros se producen en las filitas y descalzan los mármoles, generando así los desprendimientos.

Por último, los movimientos complejos son aquellos que se producen por asociación de diversos tipos de movimientos gravitacionales. Suelen involucrar diferentes litologías, en general, de resistencia contrastada y en pendientes similares a las que producen los deslizamientos. Se trata, fundamentalmente, de movimientos que pueden serdefinidos como flujos de derrubios en la base, habitualmente en filitas, y deslizamientos translacionales y desprendimientos en cabecera.

En resumen, la morfología del terrero y su litología, constituida básicamente, por mármoles, calizas, dolomías, filitas y esquistos, favorecen la generación de procesos gravitacionales; siendo los deslizamientos y los flujos de derrubios los movimientos predominantes, y, en menor proporción, desprendimientos y movimientos complejos. La mayoría de los movimientos presentan un grado de actividad "dormido" y se encuentran en fase de desarrollo.