INCENDIOS

Otro de los riesgos presentes en la zona de estudio son los incendios forestales que poseen una fuerte incidencia favorecida por la elevada xericidad estival, la falta de planificación del monte y la negligencia, cuando no la intencionalidad humana. Los principales factores que intervienen en los incendios forestales son:

- Factores meteorológicos: El clima mediterráneo con sus veranos prolongados, ausencia de lluvias, y temperaturas diurnas medias muy superiores a 30° C reducen la humedad de la materia vegetal muerta a menos del 5%. En estas condiciones basta un pequeño foco de calor para desencadenar un incendio. Los vientos terrales del verano, caracterizados por su gran velocidad y poder desecante (tramontana, sirocco, levante, etc.), hacen descender la humedad atmosférica por debajo del 30% y contribuyen a propagar los fuegos, trasladando pavesas a gran distancia. Los vientos secos y fríos de invierno también pueden ser causa de incendios debido al descontrol de pequeñas quemas provocadas por pastores y campesinos.

- La vegetación forestal como combustible: Las prolongadas sequías que en verano caracterizan las condiciones del clima han sido determinantes para que con frecuencia la composición de los bosques de la zona se haya estabilizado a base de especies que necesitan el fuego durante el ciclo reproductivo. Pero esta adaptación no significa protección permanente. Después de fuegos repetidos, los árboles son sustituidos por una cubierta de matorral leñoso típicamente pirófito, como es el caso de los jarales (Cistus). A esta evolución natural de la flora hay que superponer las variaciones que suponen las restauraciones de la cubierta vegetal en zonas degradadas. La restauración ha de hacerse normalmente usando especies pioneras, generalmente pinos. Con ello, el riesgo de grandes incendios crece al verse favorecida la propagación del fuego por la continuidad del combustible muy inflamable que hay en esas plantaciones. Considerando la vegetación y los usos del suelo presentes en el área de estudio se pueden establecer tres niveles de riesgo de incendio:

- La topografía del terreno: Los terrenos forestales corresponden, en general, a zonas de orografía muy complicada con pendientes elevadas, alternancia de crestas y valles, cortados, etc., lo que determina una gran influencia en el comportamiento del fuego, no sólo por sus efectos directos, sino también porque esta configuración del terreno condiciona las características de los otros factores; la vegetación y la climatología.

Los tres elementos de la topografía más importantes para los incendios son:

- Pendiente: Los terrenos en pendiente favorecen la continuidad vertical de la vegetación y la aparición de los vientos de ladera, portanto, facilitarán la propagación del incendio. Cuando el fuego avanza ascendiendo por una ladera, su velocidad aumenta al aumentar la pendiente debido a que: los combustibles están más próximos, el viento ascendente va desecando la vegetación antes de que llegue el fuego, aumenta la velocidad del viento y se forman corrientes de convección. Se ha estimado que la velocidad de propagación se duplica en una pendiente del 10% y se cuadruplica en una del 20%.

- Exposición: Según que una ladera esté orientada al Sur, solana, o al Norte, umbría, las cantidades de calor del sol que recibe son distintas y como consecuencia también tienen distinta cantidad de combustible. En general las solanas están sometidas a una mayor insolación por lo que tienen menor humedad y menos vegetación que las umbrías y, además, en las solanas se formarán con más frecuencia corrientes de convección ascendentes, por lo que el fuego avanza más rápidamente.

- Relieve: Si el relieve forma valles estrechos o vaguadas, el fuego puede pasar con facilidad de una ladera a otra y también hay que tener en cuenta que pueden actuar como verdaderas chimeneas en las que los vientos de

valle que se formen pueden alcanzar gran velocidad y con ello las llamas del fuego que propagan.

Factores humanos:

- Proximidad a núcleos urbanos, caminos y carreteras: Las zonas pobladas donde se llevan a cabo multitud de actividades, y las carreteras y caminos, en los que es posible la ocurrencia de accidentes, suponen un foco generador de incendios que incrementan el riesgo en las proximidades de los mismos.

- Abandono de tierras: El conflicto se plantea como consecuencia del cese de actividades rurales en las tierras marginales. El abandono da lugar a la invasión por las especies de monte. Esa invasión genera en breve plazo acumulaciones de combustibles ligeros muy peligrosos, en los que los fuegos iniciados adquieren velocidades e intensidades altas.

- Quemas sistemáticas de restos agrícolas: El conflicto se plantea acerca del uso del fuego para eliminación de restos de cosechas (quema de rastrojos) y preparación del terreno para nuevas siembras, incumpliendo las medidas de precaución que establece la ley y que se especifican en los permisos de quema. La tendencia actual es el incremento de estas quemas, por lo que el riesgo de incendios aumenta en las zonas próximas a áreas cultivables donde se llevan a cabo estas prácticas.

El análisis cartográfico de todos estos factores nos permite zonificar el ámbito de estudio en función de su susceptibilidad a la ocurrencia de incendios, estableciendo tres categorías:

- Riesgo de incendio Alto

- Riesgo de incendio Medio - Riesgo de incendio Bajo