Historias de la abuela
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Rezar
un padrenuestro a San José
Hemos escuchado muchas veces que hay que rezar todas las noches un padrenuestro a San José, para que nos ayude, a tener una buena muerte y a poder entrar en la Gloria. Pero¿ por qué?, la solución la recoge la siguiente leyenda.
“Estaba San Pedro en el Paraíso paseando y de repente vio a una persona que no era ese su lugar,¿ pero como que está esta persona aquí?. Ya está, ha sido San José.
Fue en su búsqueda y le dijo : San José, que sea la última vez que metes a alguien en el Paraíso sin ser este su lugar. Está bien (dijo San José). Pasaron unos días y san Pedro volvió a ver a otra persona que no era aquel su lugar, otra vez, seguro que ha sido San José (pensó San Pedro) y fue en su búsqueda.
San José a la próxima que me cueles a otro, te tendré que echar del paraíso. Está bien dijo San José.
A la semana siguiente, volvió a pasar pero esta vez, eran dos, ya no puede ser, voy a echar a San José, porque no ha cumplido el trato, (dijo San Pedro). San José lo siento pero te tienes que marchar, ¡está bien! dijo José, ¡pero si me voy déjame que me lleve a mi esposa, María!, muy bien me parece, dijo san Pedro y María vino, y ésta le dijo ¡pero déjame que me lleve a mi hijo!, vale esta bien, dijo Pedro y vino Jesús, y éste dijo ¡me quiero llevar a mi primo! y vino Juan, esta bien siguió Pedro y Juan apostilló, ¡déjame que me lleve a mi madre Isabel!. Por lo que Pedro, corrió apresurado a cerrar la puerta, y dijo: ¡está bien que si no me voy a quedar solo!, y desde aquel momento arriba se acepta a todas las almas que cuela San José.”
El
poder de la Virgen, sed devotos de ella
También se cuenta que a las doce de la mañana de cada Sábado, baja la Virgen del Carmen al Pulgatorio a salvar unas cuantas almas, bajo el amparo de su escapulario. Por eso se dice que quien muera un sábado a las doce de la mañana, va directamente al cielo por muy mal que se llegue portado, aunque si el moribundo le encomienda su alma a la virgen Ésta no lo desampara por muy malo que se llegue portado en la Tierra, y si no leed el pasaje que viene a continuación.
“Estaba Jesús en el Paraíso pasando revista a los últimos admitidos que habían llegado, cuando de repente, se dio cuenta de que había un par que no le tocaban estar allí, y corrió a decírselo a Pedro: ¿Pedro es qué no cierras las puertas?, le preguntó Jesús, Pedro le dijo: Claro que si, mi señor. Pero lo que pasa es que cuando yo cierro las puertas tu madre, la Virgen, les abre las ventanas y los cuela.”

Pedir
al Señor que Él siempre da
Era una familia (marido, mujer y tres hijos) muy pobres, cayeron enfermos y murieron todos menos un hijo, el cual quedó solo acompañado de su enfermedad.
Llegaron a ese Pueblo el rey y la reina y empezaron a caminar por las calles para ver el pueblo. Entonces llegaron a la casa donde estaba el niño enfermo y preguntaron.
-¿Porqué está cerrada esa puerta?
A lo que los del pueblo respondieron.
-En esa casa vivía una familia muy humilde y se pusieron enfermos y murieron todos menos un hijo, y ahora estaba huérfano y sin el dinero para poder comprar la medicina, ya que era muy cara. Ésta costaba 200 talentos.
Entonces los reyes sobrecogidos por el relato que les habían dicho, buscaron por palacio y por todo el pueblo y solo juntaron 198 talentos. Entraron a la casa y le dijeron al pobre huérfano que solo habían juntado 198, que les faltaban 2 talentos. Entonces el niño les dijo:
-Majestades busquen en el bolsillo que tengo dos talentos, que me dieron con la última carga de leña.
Rápidamente juntaron los 200 talentos y compraron la medicina y el niño pronto sanó.
Moraleja: El huérfano enfermo somos nosotros, la enfermedad, son los problemas que nos rodean día a día. El rey es Jesús y la Reina la Virgen. Entonces nos pueden ayudar a afrontar nuestros problemas, pero por mucho que nos ayuden los demás, siempre tenemos que poner un poco de nuestra parte, si no, no saldremos de ellos.
¿Cuántas
almas hay en el infierno?
Según la tía Pura (tía de mi abuelo).Siempre decía que en el Infierno solo hay dos almas, la del ángel que se reveló contra el Señor en el cielo. Y la de la persona que se reveló contra la figura de Dios en la Tierra, contra el Papa. Decía ella, que había una vez un hombre que había sido muy malo y había matado a muchas personas y había ofendido de palabra muchas veces a Dios y a la Iglesia. Entonces estos hechos llegaron a oídos del Papa y este decidió excomulgarlo. Cuando el hombre se puso enfermo y estando a punto de morir, se enteró que el Papa iba a visitar su pueblo, y pensó, me acerco a los caminos por donde pase la carroza papal y me tiro y al verme el Papa, dirá que el Señor te perdone y así me perdonará. Se enteró por donde iba a pasar el Papa y cuando pasaba la carroza, se tiró y al pasar por delante de la carroza papal, dijo el Papa.- Que el Señor te perdone, si no eres aquel que excomulgué. De este modo solo están a perpetuidad las dos personas que se revelaron contra el Señor.
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La muerte no quería ser muerte
-¡Mi Señor a mí no me has dado trabajo!
- El Señor pensó un momento y dijo, está bien tu serás el ángel de la muerte, el ángel exterminador.
- Yo Señor, apostilló el ángel,- la gente no me querrá.
- No te preocupes dijo el Señor, esperemos un momento y ya me diréis.
Pasaron unas semanas y el Señor se juntó con su cuadrilla de ángeles, a ver que decían de su trabajo. Todos los ángeles estaban enfadados.
-Señor, la gente en la tierra se matan por mí, dijo el ángel del amor, dice que matan y mueren por amor, y esto no me gusta.
-Señor, pueblos enteros se pelean por mí, siguió el ángel de la Fe, dicen que lo hacen en el nombre de la religión y en el Nombre de Dios.
Y así unos tras otros, todos iban contando sus experiencias negativas, hasta que le tocó el turno al ángel de la muerte.
- Y tú que dices, el preguntó el Señor.
-Señor, dijo el ángel. Pues que no me quejo, porque la gente en la tierra nunca me echa la culpa, todos dicen ha muerto por culpa de la gripe, ha muerto por la guerra, ha muerto de hambre…. Y el Señor siguió, ves como a ti te he dado el mejor trabajo, pues pase lo que pase tu nunca tendrás la culpa de nada.
En un pueblo vivían dos mujeres, que eran muy amigas, una era una beata y la otra era una mujer de vida alegre. Un día ambas se dijeron quien muera antes, que baje a la tierra para contar a la que quede como es aquello. Y así quedaron. Entonces primero murió la de la vida alegre, pero antes de morir pidió perdón por sus pecados y se arrepintió. Al morir directamente subió al cielo y San Pedro le abrió la puerta de par en par y le dio un gran abrazo. Al pasar ella y ver lo que había en la Gloria. Bajo a su amiga y le dijo, mira estoy en la Gloria con Jesús y María. Todo aquello es maravilloso. La mujer Beata pensó:
-Con lo mala que ha sido en la tierra, cuando yo muera me abren el cielo de par en par y vienen ángeles a por mí.
Llegó la hora de la muerte y murió, y subió al cielo y cuando llegó vio que solo le habían abierto una rendija, y que no estaba ni San Pedro, ni ángeles, ni nada de lo que había imaginado. Y al pasar buscó corriendo a San Pedro y le dijo.
-Pero San Pedro, como que mi amiga, con lo mala que ha sido en la tierra, que ha hecho esto, lo otro, que ha jodio con fulano, merengano y con zotano, ¿Cómo que se la ha abierto el cielo de par en par?, ¿y yo que he sido buena si por poco puedo pasar?
- Y Pedro le contestó, pues tu que no has jodio, eso que te has perdio.
El amor de una madre es eterno
Había una vez en un pueblo una madre que vivía con su hijo. Madre e
Hijo eran una única persona. Donde iba la madre, iba el Hijo y donde iba éste
iba la Madre. Un día llegaron al pueblo una familia proveniente de la ciudad.
Éstos tenían una hija bellísima y al momento la joven quedó prendada del
chico. Y hasta que no consiguió enamorarlo no paró. Pero aun siendo novios, el
chico antes de irse con ella le hacia todo a su madre y le ayudaba en todo. Y
cuando estaba con la novia, le dejaba pronto y decía. Lo siento pero mi madre me necesita.
Hijo mío te has hecho daño… Al darse cuenta el muchacho de lo que había pasado, corrió amargamente y se refugió en un convento para pedir perdón por el pecado tan grande que había cometido. Se ve que el amor de una madre es de por vida, y por mucho que le hagamos a una madre ella siempre nos perdona.

Había una vez en un pueblo un hombre con su hijo, una mañana el padre le dijo al hijo:
-Hijo apareja el mulo, que te voy a enseñar como es la vida.
El hijo aparejó al mulo tal como se lo había ordenado el padre, y salieron los dos, camino adelante. Iba el padre con el hijo delante del mulo, hablando de sus cosas, a lo que salió un hombre y les dijo.
-¡Vaya dos!, van andando y el mulo lo llevan solo.
Rápidamente el padre le dijo, hijo vamos a subirnos lo dos al mulo, y así lo hicieron. Cuando iban montados en el mulo, a mitad de camino salió un campesino y les dijo:
-¡No os da vergüenza los dos encima del mulo, como bribones y el pobre animal no puede ni con su alma, anda bajarse alguno!
Entonces el padre le dijo al hijo, hijo mío bájate del mulo, y ves andando. Prosiguieron su camino y les salió una mujer al encuentro.
-¡Que vergüenza el padre en el mulo y el joven niño caminando!
Al escuchar esto, el padre le dijo anda hijo mío súbete en el mulo, que tu no estás acostumbrado a estos caminos. Y así lo hizo el niño se subió y el hombre se bajó. A mitad de camino le salió un anciano y les dijo:
-¡Pero niño no te da vergüenza con lo joven que eres encima del mulo y tu anciano padre caminando, bájate y que suba tu padre!
Entonces el padre y el niño, hicieron un alto en el camino y el padre le dijo, has visto hijo mío, esto es la vida, que hagas lo que hagas siempre habrá alguien que te criticará, por eso te recomiendo que vivas tu vida como buenamente puedas, sin hacer nunca caso a los comentarios de los que te rodeen.
Acontecimiento
que pasó en el barrio de la Loma,
En el Barrio de la Loma, había una madre
que vivía con el hijo, y el hijo,
era muy flojo, le gustaba mucho dormir, y nunca madrugaba, entonces un día
cansada la madre de siempre lo mismo, le dijo:
-Anda levántate, que uno que madrugó un bolso se encontró.
Al ver que no se levantaba volvió a decir lo mismo, y así un par de veces.
Hasta que el hijo cansado, ya de escuchar la misma frase, le dijo:
-Pero calla ya bribona, que más madrugó el que lo perdió.
Un
padre que trabajaba noche y día, para que a sus hijos nada les faltara
cuando llegó a viejo y trabajar no podía, estaba de casa en casa y en ninguna
cogía, y sin importarle a nadie lo que ese padre sufría.
Hay quien no quiere a los padres si no se pueden valer, les echan la culpa a los
hijos y también a la mujer.
Y le buscan un buen asilo para poderlos meter.
Por eso rezo y le pido al señor del Gran Poder,que yo me muera de pronto para que no les de quehacer.
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Había una vez, en el Barrio Bajo, un padre que le decía a su hijo (que era muy flojo): -Niño apareja las bestias, Y el hijo le decía: -Eso lo hago yo en un misto (cerilla). El padre le volvía a decir: -Tráete agua del pilar. El hijo nuevamente: -Eso lo hago yo en un misto. El padre proseguía: -Hijo prepara la mesa. Nuevamente el hijo: -Eso lo hago yo en un misto. Hasta que el padre le dijo. -Pero venga ya, que te has gastado la cajeta y no has hecho nada. |
En otra ocasión, un matrimonio, decidió matar a un pollo, y hacer una cazuela con él. El marido le propuso a la mujer, que solo sería la cazuela para ellos. Que él no le llevaría tajada a su madre, y ella que tampoco le llevará a la suya. Y así lo acordaron. Una vez hecha la cazuela se sentaron a comer, los dos en la mesa, y el marido todo el tiempo callado y comiendo. Y al acabar de comer, dice: -¡María pues hemos hecho bien en matar el pollo! porque el pobre animal no se cómo hubiera vivido con una sola pata. (Y es que resulta que la mujer, le había llevado un muslo a su madre, y se pensaba que el marido no se daría cuenta).
Uno de Albuñuelas fue a Granada de viaje y le dijo su novia que le trajera algo de Granada. Al llegar a Granada el hombre hizo lo que tenía que hacer en la ciudad, y se compró un helado, como le gustó, pues dijo le voy a llevar uno a mi novia, y se lo metió en el bolsillo. Entonces de vuelta para el pueblo, montado en la Arcina, se quedó durmiendo. Al llegar al pueblo, la novia le estaba esperando y le dijo: -¿Qué me has traído? El novio se miró en el bolsillo, y dijo, Anda que manada de bribones hay en Granada que encima que me han robado me han meado.
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Compadre ¿porque está usted
preso?
Por causa ninguna, porque robé un cabestro y detrás se vino la mula.
¿Es esa, la más negra?. No la negra vino detrás.
Estaba Jesucristo con sus apóstoles predicando en una aldea. Y dijo Jesucristo:
- Tengo hambre.- Por los que los apóstoles pidieron algo de comer para el maestro.
Uno de la aldea, le invitó a su casa, y lo sentó en la mesa y le puso un plato. Antes de ponerse a comer, Cristo empezó a bendecir la comida, invocando al Padre, para que echara la bendición sobre los alimentos de la mesa, acabando la bendición con la siguiente sentencia:
- Pues si eres cabrito, mantente frito. Pero si eres gato, salta del plato.
Y acto seguido, saltó la carne del plato. Para el asombro de los allí congregados.
Con esta parábola, se nos deja de manifiesto que por mucho que nos empeñemos en esconder y camuflar nuestras culpas, ante Cristo, Él siempre sabrá que lo estamos engañando. No hace falta que insistamos en tapar nuestras culpas, porque serán descubiertas.
Recopilado por David Palma Izquierdo