A la Santísima Virgen María
Al
pie de la cruz sentada
está
la Virgen María
muy
triste y desolada
y
sin ninguna alegría.
De
ver que tiene en sus brazos
la
prenda que más amaba
la
prenda que más quería
contemplando
las llagas
que
en pies y manos tenía.
Pero
la del costado
el
corazón le partía…
Quien
esta oración dijera
siquiera
una vez al día
a
la hora de la muerte
verá
a la Virgen María.
Virgen
María, mi espejo y mi luz
solita
te hallaste al pie de la cruz
con
gran soledad.
Ayudadnos
y amparadnos
a la hora de la muerte Amén.
