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FEDERICO
OLORIZ AGUILERA Nacido
en Granada en 1855, en la vieja calleja de San Juan de Letrán, cuenta
con dieciseis años cuando ingresa en la Facultad de Medicina. En ella
recibirá el magisterio de figuras eminentes, que encuentra terreno abonado,
dadas las aptitudes del joven Finalizada su licenciatura, trabaja en el Hospital de San Juan de Dios, ocupando los cargos de profesor clínico y director. Paralelamente realiza su propia labor investigadora, recopilando material y datos, que están en la base de su Manual de técnica Anatómica, editado ya en Madrid, cuando ocupa la cátedra de Anatomía obtenida mediante una oposición en la que alcanza rotundo éxito y renombre. El traslado a Madrid le permite relacionarse con figuras tan eminentes como la de Ramón y Cajal y una dedicación más plena a la que en los últimos tiempos se ha perfilado como su auténtica pasión: la Antropología. Son sus estudios sobre el índice cefálico en España, que le obligan a recorrer el país de norte a sur, recopilando los datos necesarios. Precisamente en Granada se encuentra con este motivo, cuando la epidemia de cólera de 1885 le permite prestar un nuevo e importante servicio a la comunidad. Sin embargo, es el suyo un trabajo realizado en el vacío, que encuentra débil eco en España. De ahí su esfuerzo por conectar con científicos de otros países. De ahí que su obra -ciencia pura- alcance dimensión en Europa antes de hacerlo aquí. Habrá que esperar a que avance el tiempo, para que al reconocimiento internacional se una también el nacional. Premios y cargos así lo avalan. De la investigación pura, a la aplicada. La dactiloscopia -identificación por las huellas dactilares- es el resultado más espectacular en ese terreno. A los cincuenta y siete años había alcanzado la plenitud en su vida humana y profesional. El cáncer puso fin a ella en febrero de 1912. |