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JOSE
LOPEZ RUBIO En 1982
tenía lugar el ingreso de José López Rubio en la Real Academia Española.
Era la culminación de una ya larga carrera a la que le había empujado
una vocación sentida Periodista, comediógrafo. Como él mismo decía, "he hecho de todo lo que se puede hacer con una pluma en la mano". Cosa bien cierta. Antes ha cursado estudios de Derecho, que compagina con la colaboración en prestigiosas revistas madrileñas. Años en que entra en contacto con el grupo de jóvenes llamados a renovar el teatro en España. En 1930 embarca para América, con destino a Hollywood. Contratado por la Metro como adaptador y traductor de las versiones españolas de sus películas. Experiencia interesante, sobre todo por la influencia que tendrá en su propia labor como guionista y director, en un medio que ya conoce perfectamente. En Méjico y Cuba transcurren para él los años de la guerra. A partir de 1940, de retorno en España, comienza el periodo más brillante de su carrera. Cine y teatro se entrelazan entonces y su nombre es conocido por muy diferentes públicos. Prueba de ello era la concesión del Premio Nacional en 1954. Su ingreso en la Academia también, como decía al comienzo. Hombre de amigos, lector empedernido, conocedor profundo de la literatura española y de la extranjera. Casi hasta el último momento -1996- gustó de todo ello. |