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LUIS
MIRANDA DÁVALOS
Empresaurio taurino (1910-1995)
En el
mundo de los toros hay, por fortuna, granadinos que han tenido a lo
largo del último siglo un notable protagonismo: toreros que alcanzaron
el doctorado, otros que desataron pasiones
–recuérdese a Miguel Montenegro y Rafael Mariscal– y algunos que cambiaron
trágicamente sus sueños de gloria por un lugar en la leyenda, como
el malogrado Miguel Morilla Atarfeño. Pero no sorprende en absoluto
que en la memoria de los granadinos que han hecho posible la selección
de los cien granadinos que figuran en estas páginas aparezca la figura
de Luis Miranda Dávalos, un empresario señor y un señor empresario,
aparejador de profesión y taurino de vocación, que estuvo al frente
de la gestión empresarial de la Plaza de Toros de Granada durante
más de cuarenta años y fue en vida –y lo sigue siendo tras su muerte–
un ejemplo a imitar por su honestidad, caballerosidad y conocimiento,
cualidades que no sólo sustanciaron su labor en Granada sino que se
hicieron presentes en otras plazas de España, entre ellas las de Valencia
y Albacete, donde su modelo de gestión fue siempre una referencia
obligada.
Luis
Miranda Dávalos nació en Guadix el 28 de marzo de 1910 y murió en
Granada el 27 de febrero de 1995, pocos años después de delegar en
su hijo Emilio la organización de los festejos taurinos de Granada,
aunque seguía participando activamente en la confección de carteles,
en la selección del ganado a lidiar y en cuantas actividades era demandado,
que solían ser bastantes por su extraordinaria cordialidad, su amor
a la fiesta y su incuestionable sabiduría. Luis Miranda, don Luis,
cosechó lo largo de su dilatada actividad profesional éxitos extraordinarios
y aún hoy se recuerdan como auténticamente modélicas ferias en toda
España vinculadas a este accitano ilustre, que no pudo ser torero
–tal vez su gran sueño–, pero sí primer espada en otros campos del
mundo de los toros no menos importantes para el desarrollo de la fiesta
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