El Valle

Este municipio de Lecrín atesora desde antaño un original 'diccionario' muy propio del lugar para llamar a las cosas con nombres autóctonos

EL municipio de El Valle, al que corresponden las localidades de Restábal, Melegís y Saleres, en la comarca de Lecrín, guarda como oro en paño una relación de pintorescos vocablos, refranes y costumbres con muchos abriles a sus espaldas. Algunas palabras llegaron a través de caminantes, arrieros, pastores y mercaderes de fuera y hoy en día se siguen empleando para no perder esos modos de hablar.
Según los más viejos de este municipio y el joven, Javier Sáez, «muchas cosas con su nombre común se les llama aquí de otra manera, como por ejemplo chisquete que significa salpicadura, o francachuela, que es una fiesta informal». También en esta zona, salpicada de olivos, naranjos y limoneros, se emplean y se dicen refranes como 'el que quiere probar la olla del vecino, la suya no tiene cobertera', o 'de las aguas perdidas, la mitad recogidas', que aconseja que si uno pierde algo importante y encuentra un poco no se debe quejar nunca porque estaba todo perdido.

O este otro de 'molino parado no cobra maquila', es decir que si uno no se mueve no obtiene ni gana nada. También está el de 'embarca a la gente y tú te quedas en tierra', que significa que si te dedicas por completo a los demás puedes llegar a olvidarte de ti mismo. O 'bocado comido no gana amigo', o sea que no esperes conseguir amigos ni llevarte bien con los demás si eres egoísta o acaparadora.

El nombre de los juegos
En este municipio de El Valle de Lecrín, poseedor de monumentos naturales y lugares de interés histórico-artístico, También se practican un sinfín de juegos de nombres tan arraigados como churropicoterna, charpas, villuelo, tangana, comba, corro, canicas o chapicas, mocho, pañuelo, goma, piola, prendas, mercedores, marro, peonza, burro, mosca o paulo.

Y en el campo se usan mucho nombres y vocablos como zaranda, instrumento usado para cribar aceitunas, o marjal, medida equivalente a 528 metros cuadrados e igual a la superficie del Patio de los Leones de la Alhambra. Y hablando de conocimientos populares hay que decir que muchos vecinos de El Valle conocen la predicción meteorológica para el año siguiente no por los medios de comunicación, sino como se realiza desde hace miles de años, a través de las cabañuelas. Estos conocimientos son usados por los agricultores para saber cuando sembrar o plantar. Las cabañuelas se hacen del 1 al 12 de agosto y el tiempo de cada día corresponde al del mes del año siguiente