Recopilado por Mª Jose de Haro Iglesias             
Biblioteca Municipal                                  

 
      
    Noviembre 2020



Julia

27 Noviembre, 2020 - MálagaHoy
Vuelvo el rostro y puedo verla detrás de mí. Lloraba sin la menor contención y al retroceder dos pasos me abrazó arrastrándome con ella al espacio privado de la emoción, haciéndome cómplice de su propio llanto, descubriendo el efecto de las palabras que acababa de gritar a la multitud. Era agosto del 2005, mi abuela había muerto justo un mes antes sin llegar a escuchar aquel pregón que escribí pensando en ella, en mi madre y en varias generaciones de mujeres obligadas a abandonar su casa, sus pueblos, a sus gentes, en busca de un futuro mejor y, lo que resulta cruel, no para ellas, sino para sus hijos y, sobre todo, para sus hijas. Varias generaciones que se sacrificaron para que yo fuese lo que soy, casi igual, casi libre, casi independiente.

Del otro lado del teléfono aquella primera conversación en la que no hubo lugar para la duda. "Me llamo Julia y soy la alcaldesa de tu pueblo". Contundente y segura. Al poco de colgar ya había organizado todo tipo de actos culturales para llevar al pueblo, entre ellos una macro lectura de poesía a la que acudieron sin rechistar más de quince poetas nacionales e internacionales. Allí fueron la Premio Nacional Ángeles Mora, el "multipremiado" y reconocido Andrés Neuman, la dramaturga y poeta, recientemente galardonada con el "Juana Castro" de poesía, Gracia Morales o el poeta cubano Guillermo Rodríguez Rivera. Una lista de nombres y un recital que llenó de versos el salón de la biblioteca. Sé que hoy muchos de aquellos poetas al leer estas palabras recordarán a Julia, su conversación, su historia, la pasión con la que narraba, y se sorprenderán tanto como yo con su muerte.

Julia Díaz Aguado fue la primera y única alcaldesa de mi pueblo, Pinos del Valle, fue Vicepresidenta de la Mancomunidad de la Comarca del Valle de Lecrín y tuvo claro, desde que accedió al cargo, que por encima de cuestiones políticas, de controversias administrativas, de limitaciones consistoriales o asuntos locales, en un municipio tan pequeño, tendría que luchar contra su propia condición, era mujer y joven.

En el siglo VI a. d. C, escribió la poeta griega Safo, denominada por Platón, dejando de alguna manera en un segundo plano su condición de creadora, "la décima Musa": "Os aseguro que alguien se acordará de nosotras en el futuro". En este presente mío que es el futuro de la poeta de la isla de Lesbos, lloro tu muerte tan temprana y espero que el futuro próximo lleve una placa con tu nombre grabado, para que las generaciones venideras no olviden que fuiste la primera en un pasado imperfecto. D.E.P.


La rebelión de los moriscos: una guerra de guerrillas en el Reino de Granada
La Universidad de Granada y Madoc han editado un volumen sobre el enfrentamiento armado con algunos de los problemas propios de las contiendas de la época


La rebelión de los moriscos: una guerra de guerrillas

BELÉN RICO. Granada, 26 Noviembre, 2020 - GranadaHoy

"Abrir el congreso con un estado de la cuestión me parece un buen antídoto a la manipulación"
La rebelión de los moriscos en el Reino de Granada contra Felipe II, iniciada en la Navidad de 1568, constituyó un conflicto largo y sangriento de orígenes complejos. Además, la propia orografía facilitó que el enfrentamiento en las Alpujarras se convirtiera en una guerra de guerrillas que cronificó la contienda. Pero no es la única peculiaridad que explica la especificidad de un conflicto que se extendió también por otros territorios de Andalucía y que tuvo sus repercusiones políticas, sociales y culturales.

Algo tan complejo necesita una aproximación multidisciplinar y eso fue lo que se dispusieron a hacer los organizadores del congreso que se celebró en 2018 con motivo del 450 aniversario del levantamiento: Recordar la Guerra, Construir la Paz. El encuentro estaba organizado por la Universidad de Granada, la Mancomunidad de Municipios de la Alpujarra Granadina y el Centro de Estudios Históricos del Valle de Lecrín y Alpujarra, con la colaboración de numerosas entidades.

LOS RESULTADOS DEL CONGRESO 'RECORDAR LA GUERRA, CONSTRUIR LA PAZ' VEN AHORA LA LUZ EN FORMA DE LIBRO

Esas investigaciones ven ahora la luz en forma de libro, La rebelión de los moriscos del Reino de Granada y la guerra en la época de los Austrias. Se trata de una obra que permitirá seguir avanzando en el estudio de un suceso histórico que todavía no cuenta con la gran monografía que ponga negro sobre blanco todo el episodio.

Hace unos días la Universidad de Granada y el MADOC (Mando de Adiestramiento y Doctrina), a través de su Centro Mixto, han publicado también con versión digital el volumen, en el que se aborda en profundidad los recursos, actores, campañas, escenarios y otras dimensiones de la guerra. "El congreso tuvo numerosas mesas y sesiones, entre las que se desarrolló una específica sobre la guerra en la Edad Moderna. En dicha sesión, y luego de un proceso de selección y evaluación, se presentaron distintas comunicaciones, cuyos textos, con las correcciones posteriores incorporadas, son los que recoge este volumen colectivo", explica Antonio Jiménez Estrella, profesor del departamento de Historia Moderna y de América de la Universidad de Granada y uno de los mayores expertos sobre el ejército en la Edad Moderna. Él es el coeditor junto a Javier Castillo Fernández, director del Archivo General de la Región de Murcia y experto en la rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada.

El libro se divide en tres bloques. El primero versa sobre los actores, recursos, campañas y escenarios de la guerra de rebelión. El segundo aborda otras dimensiones de la guerra de rebelión de los moriscos. La tercera y última parte gira sobre un amplio abanico de aspectos en torno a la guerra, la defensa y el ejército en los territorios de la Monarquía de los Austrias

En su introducción, los coordinadores refieren que "siempre se ha señalado la reacción a los decretos de la Junta de Teólogos de 1566 como la causa inmediata de la revuelta". Aquéllos textos, "publicados en forma de pragmáticas entre noviembre de 1566 y diciembre de 1567, anulaban por completo la cultura, los signos de identidad y tradiciones de origen musulmán de la comunidad neoconversa". Pero Jiménez y Castillo, explican que "las razones del levantamiento eran mucho más profundas": "Desde 1560 se había producido una escalada de ataques del corso turco-berberisco sobre las costas del reino, en un contexto de miedo al avance otomano en el Mediterráneo".

Además, "los moriscos soportaban un incremento de las confiscaciones de bienes por parte de la Inquisición, así como una enorme presión fiscal". En concreto, alrededor de 40.000 ducados anuales "que servían para financiar la defensa de la costa del reino y mantener en suspenso los decretos de aculturación de 1526, promulgados por Carlos V durante su visita a Granada". Los mismos que, precisamente, se iban a reactivar en 1566 "para borrar cualquier resto de identidad islámica entre los moriscos". Esta medida, detonante de la guerra, se adoptó en un contexto de tensión creciente y de ruptura del sistema de pactos que establecido con las élites colaboracionistas moriscas.

La guerra se desarrolló en varias fases. "La primera tuvo lugar en la comarca montañosa de la Alpujarra, poblada mayoritariamente por moriscos, que coronaron como rey a Hernando de Córdoba y Válor, con el sobrenombre de Aben Humeya, por considerarse miembro de una familia descendiente de la dinastía de los Omeyas".

Por otro lado, desde el principio se evidenciaron diferencias importantes en el seno del bando morisco. Los historiadores precisan que los sectores más violentos buscaban la ayuda y alianza con el imperio otomano. Y los más moderados, representados por los viejos linajes aristocráticos, que se ubicaban en el Albaicín y que "nunca secundaría abiertamente la revuelta".

Dado que las autoridades castellanas reaccionaron tarde, la revuelta pudo extenderse al marquesado del Cenete, el valle de Lecrín y las costas de Granada y Málaga. "Mientras que en la zona de Almería don Luis Fajardo capitaneaba una campaña especialmente violenta, dirigida a contener el avance de los rebelados hacia la capital almeriense, en la Alpujarra granadina, el marqués de Mondéjar, con un ejército compuesto en su mayor parte por milicias locales, intentaba conciliar medidas represivas contra los más radicales, con una política de negociación y pactos con los moderados", detallan Jiménez y Castillo.

A pesar de la intención, la campaña se alargó más de lo esperado, "por las características del terreno, propicio para escaramuzas y emboscadas" a lo que se sumó "la extrema violencia de las compañías de milicias".

Detalle de la sillería del coro de la Capilla Real de Granada, de Felipe Vigarny.

La siguiente fase se inició en abril de 1569, "cuando, ante el estancamiento de las operaciones, se temió un importante apoyo militar del imperio otomano a los sublevados". No obstante, los autores señalan en el prólogo que se debe "minimizar la importancia real" que pudo tener la ayuda turca. "Así las cosas, Felipe II decidió nombrar a su hermanastro, don Juan de Austria, general en jefe del ejército real, al frente de un importante contingente de tropas del tercio, procedentes de Italia, cuyas fuerzas desembarcarían en las costas cercanas a Vélez Málaga".

A partir de ahí, tras el "asesinato de Aben Humeya por el sector más radical, cuando trataba de negociar una rendición ventajosa, y su sustitución por su primo Aben Aboo, recrudecieron aún más el conflicto". El fin de la guerra llegaría con su asesinato el 13 de marzo de 1571 a manos de sus correligionarios.

Los historiadores destacan que el conflicto de 1568-71 "reunió buena parte de los principios que caracterizaban las guerras del siglo XVI" como "las dificultades en la estrategia, la logística y la táctica militar de la época", así como "los procedimientos de reclutamiento de hombres para la guerra, los problemas en el mando y movilización de tropas milicianas y profesionales en distintos escenarios, el desarrollo de emboscadas y campañas a campo abierto" o "la participación de bandas de insurgentes".

Grabado sobre los moriscos de Cristophe Weiditz (1529).

Pero Jiménez señala que la rebelión de los moriscos es un fenómeno histórico complejo. "La de las Alpujarras fue una verdadera guerra civil y religiosa en pleno territorio peninsular".

Los historiadores también detallan que "durante la contienda se radicalizaron los odios acumulados hacia los cristianos viejos". Y del mismo modo, "se alentaron los viejos resentimientos de la población cristiano vieja contra los naturales granadinos, y las matanzas de cristianos viejos constituyeron la excusa perfecta para las masacres de moriscos, producidas desde los primeros compases de la revuelta".

Como conclusión, Jiménez y Castillo destacan la singularidad del conflicto desde el punto de vista de la historia militar: "La guerra puso sobre la mesa las carencias de las milicias concejiles y del ejército de la Monarquía para afrontar lo que fue una verdadera guerra de emboscadas y "guerrillas", si se nos permite el anacronismo".

Las consecuencias: despoblación, ruina y un mercado de esclavos
En el texto introductorio del libro, los historiadores señalan una consecuencia menos conocida que la despoblación y la ruina económica que comporta una guerra: el comercio de esclavos. Ante las dificultades para a los soldados y, tras un breve debate legal y teológico, a inicios de 1569 “se justificaba trocar la pena de muerte por la legalización de la esclavitud para todos los rebelados, a pesar de estar bautizados y ser vasallos del Rey Católico, con la excepción –teórica pero no de facto– de los niños menores de diez años y medio y las niñas menores de nueve años y medio”. “Este punto es fundamental, porque la medida permitió la creación de un gigantesco mercado esclavista con elevadas cotas de especulación, que en los años subsiguientes al conflicto implicaría a unas 30.000 personas, la mayoría mujeres y niños, que fueron vendidos fuera del reino”.


Ser víctima de violencia machista en un pueblo, un golpe añadido
25/11/2020. María Ruiz . La Vanguardia.

Granada, 25 nov (EFE).- El maltrato duele igual pero la manera de afrontarlo cambia en función del lugar de residencia de las víctimas de violencia de género que, cuando viven en pueblos, afrontan la huida de esa relación tóxica con miedo o con vergüenza, pero también con menos opciones de independizarse o alejarse para salvarse. El tamaño del maltrato no importa porque todos son deplorables pero el del pueblo en el que ocurre sí marca el relato de la historia, complica su desenlace y llena de piedras el camino por el que ellas deben huir de esa relación.

Al daño emocional, a la dependencia o a las secuelas de un maltrato se suma también el entorno rural, porque los pueblos se convierten en un golpe más a las víctimas. "El perfil de víctima es el de cualquier mujer que caiga en las garras de un violento, de un machista violento, aunque vivir en una gran ciudad o en un pueblo marca diferencias", explica a Efe Encarna Soto Ferrer, asesora jurídica del Centro Municipal de Información a la Mujer del Valle de Lecrín, en Granada.

Trabaja en un centro que atiende a ocho municipios dispersos y con realidades diferentes, desde Padul con casi 9.000 habitantes a núcleos como El Pinar o El Valle que no llegan a los mil vecinos, "y eso se nota en la forma de salir de la violencia". "El número de denuncias es más pequeño porque pesa mucho el qué dirán", reconoce esta experta que visita semanalmente todos estos pueblos.

Soto defiende la necesidad de llevar a cada rincón los recursos de los Centros de Información a la Mujer en un plano preventivo y educativo, pero reconoce que "las víctimas prefieren vernos fuera, en los pueblos no te suelen contar lo que les pasa". "En los pueblos, la mayoría de las víctimas intenta no denunciar, quieren divorciarse por las buenas, pero hay un desequilibrio, conviven con un maltratador", relata esta especialista.

El entorno rural juega casi siempre a favor del maltratador y en contra de una víctima que no se atreve a denunciar hasta que no llega el punto de "violencia insostenible". "A los ingredientes normales del maltrato hay que sumar el miedo, la vergüenza, la amenaza constante en el tiempo, el yo te mato y de la cárcel se sale pero del cementerio no, pero también las dificultades para alejarse, la falta de recursos, de acceso al mercado laboral o las conexiones para buscar trabajo", añade esta asesora jurídica especializada en esos municipios pequeños.

En un pueblo como esos vivía María, una mujer formada y con trabajo, treinteañera, independiente y que se mudó de su provincia de nacimiento a otra para estudiar, enamorarse y formar una familia. Once años después, a esa casa de pueblo llegaron los enfados, los comentarios machistas, el embarazo de un segundo hijo y las humillaciones, el primer episodio de un maltrato agravado precisamente por vivir en un pueblo.

"Aprovechó la distancia para decirme que estaba sola, para hacerme más dependiente, arrinconarme o gritarme, porque decía que yo era su desahogo", explica a Efe esta joven víctima de violencia. María cuenta su historia desde la valentía y para animar a otras que lloran calladas como lo hizo ella, y huye de la pena "porque no quiero que digan mira esa pobre, quiero que me vean valiente", dice. Después de una depresión, de tener al segundo bebé, de escuchar que nadie la iba a querer, de una separación y una vuelta a casa, María sintió la soledad de un pueblo en el que hablaban de ella. Y siempre mal, porque el vecino es él.

"Me hicieron creer que era una mierda, y me creí que no valía para cuidar a mis hijos, para trabajar o para limpiar, ni como persona ni como mujer, y hasta me escupió delante de mis hijos, a los que decía que él iría a la cárcel por culpa de mamá", recuerda. Aguantó por sus hijos hasta que, ya separada pero sin denuncias, dejó a los niños con el padre y él dijo que no se los devolvía. "Y no podía hacer nada sin denuncia, porque es el padre, y ese mismo día la puse, volví a casa con mis hijos y pasé horas llorando y pidiéndoles perdón", cuenta esta joven a la que su expareja intentó atropellar con el coche, zarandeó delante de los vecinos y encerró en una "cárcel" marcada por los límites de un pueblo.

María también cuenta que tenía vídeos de las agresiones, pero ningún apoyo de vecinos que creyeron a su expareja, que la abandonaron, pero que no han logrado que se rinda ni que se marche. "Lo peor es que tienes al pueblo en contra, que hay amigos que dejan de serlo porque no te creen aunque les enseñen imágenes, que te dejan sola", resume esta vecina. Pero María resiste en ese pueblo, de nuevo independiente, valiente por sus hijos y empeñada en servir de motivación para las miles de marías que aguantan un amor transformado en maltrato. EFE

 


Modelos sostenibles de depuración del agua.

Por DAVID FERNÁNDEZ AGREDANO. En su glog. 20-11-2020

ENTREVISTA A JESÚS FERNÁNDEZ, Catedrático Emérito de la UPM.

«Normalmente siempre hay un relato teórico y unos intereses ocultos».

Ubicado al sur de la provincia Granada, el Valle de Lecrín es una comarca que agrupa ocho municipios, todos con una población menor de 8,500 habitantes. Su enclave lo convierte en un lugar privilegiado y su patrimonio medioambiental lo dota de una inusual belleza paisajística; por eso es el objetivo de grandes empresarios especuladores que tratan de obtener los máximos beneficios económicos de sus recursos naturales. Como respuesta a esta situación, un grupo de ciudadanos constituyó la Plataforma para la Defensa del Agua en el Valle de Lecrín y Sierra Nevada.


Este colectivo se originó durante una serie de movilizaciones ciudadanas con el propósito de frenar varios intentos ―por parte de multinacionales― de explotar y embotellar el agua de los acuíferos de Dúrcal, «cabeza de comarca» del Valle. Hoy se movilizan por conseguir un sistema blando de depuración de aguas que garantice la preservación de los recursos y la viabilidad y continuidad del proyecto.

Jesús Fernández, Catedrático Emérito de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), ha ejercido de asesor técnico en varias regiones del territorio nacional donde se han incorporado con éxito este tipo de modelos de fitodepuración.

En esta entrevista, el catedrático nos transmite sus conocimientos sobre el papel del agua como elemento primordial para el desarrollo de una comunidad próspera, además de hablarnos sobre este tipo de modelos de depuración de aguas residuales alternativos y sostenibles:

DFA: En la actualidad tenemos un problema medioambiental crítico, ¿qué cree que pasará con el agua en el futuro?

JF: El agua ha sido siempre la base de la vida y de la producción de alimentos; donde abundaba, se asentaban los poblados. Ahora, la agricultura productiva ocupa la mayoría de las tierras fértiles. ¿Qué va a pasar en el futuro? Pues el agua no se crea ni se destruye, se va transformando de estado y sigue su ciclo. La cantidad de agua existente en el planeta no va a variar sensiblemente, aunque descienda la cantidad de agua helada y aumente el volumen de agua líquida. Con el cambio climático variará su densidad de distribución en el espacio, y donde antes había un desierto podría surgir un vergel y viceversa; pero este tipo de predicciones a mí se me escapan.

DFA: Entonces es bastante común que las poblaciones tiendan a estar en un sitio abundante en agua…

JF: Exacto. Unas veces, las guerras de los pueblos primitivos se han desatado por un pozo o por una fuente; otras por valles fértiles. Eso suponía la seguridad de producir alimentos.

DFA: En la actualidad existen otras problemáticas.

JF: Además de la depuración, existe la problemática de los trasvases, mitad científica mitad económica. Es cierto que, ante todo, hay que respetar los derechos de los regantes ―que disponen de agua― y proteger el caudal ecológico de los ríos, pero a veces priman otros intereses. Por ejemplo, si el agua llega a pueblos de zonas más cálidas que las de origen, podrían obtenerse producciones agrícolas más tempranas y abundantes que las que se dan en las zonas de cabecera del agua, lo que supondría problemas de competencia entre ambos territorios. Normalmente siempre hay un relato teórico y unos intereses ocultos. Suele haber un móvil económico, desconocido para la mayoría de la gente que va de buena fe. No obstante, cualquier actuación en materia de trasvases requeriría de estudios científicos serios y de un amplio consenso entre los sectores afectados.

DFA: ¿Por qué quienes se dedican a promulgar políticas renovables no apuestan decididamente por un modelo de depuración de aguas como el que usted defiende?

JF: La depuración de agua es un negocio. Las empresas dedicadas a la depuración normalmente hacen depuradoras de hormigón de alto consumo energético (sistemas duros). Estas requieren un mantenimiento especializado, que constituye una parte de su negocio. No les interesa un sistema de bajos costes de inversión y de mantenimiento. Las grandes empresas suelen asesorar a las personas que tienen competencia en la depuración de sus aguas residuales, pero que desconocen las ventajas e inconvenientes de los distintos procesos y les orientan preferentemente hacia los sistemas duros, que son los que mejor conocen y los que proporcionan mayor beneficio económico.

DFA: Usted defiende un sistema basado en humedales artificiales.

JF: Sí, son sistemas extensivos de bajo consumo, en oposición a los sistemas duros e intensivos, de mayor consumo energético, aunque requieren menos superficie de terreno. Existen diversos tipos de humedales. Nosotros hemos desarrollado los humedales en base a filtros flotantes de helofitas, que son bastante eficientes. Hicimos uno de estas características en Fabara (Zaragoza), un municipio de alrededor de 1,300 habitantes. Lleva funcionando catorce años sin interrupción y de forma correcta. Estos sistemas necesitan de dos o tres metros cuadrados de superficie filtrante por habitante equivalente, lo cual no suele ser un problema para los pueblos pequeños porque les sobra terreno rústico donde implantarlos. En las grandes poblaciones no podría aplicarse tan fácilmente. Lo ideal es para localidades de menos de mil habitantes. Sin embargo, la gran mayoría de pueblos españoles de menos de mil habitantes carecen de depuradora, y si la tienen son de tipo convencional. Estas no funcionan porque los costes son tan elevados que no pueden asumirlos.

DFA: ¿En qué poblaciones se ha implantado este modelo?

JF: Hay muchas. En Castilla La Mancha se han hecho más de un centenar de actuaciones de este tipo. El principal problema es que no las han diseñado y mantenido correctamente porque, aunque son sistemas sencillos, hay que construirlos de la manera adecuada. En Aragón tienen un programa para hacer varias depuradoras tomando como modelo la de Fabara.

DFA: ¿Se encontraron con algún tipo de resistencias en Aragón?

JF: El alcalde de Fabara fue un entusiasta impulsor del sistema para su municipio y tuvo algún problema inicial por promover una depuradora que chocaba con las que promovía el Gobierno de Aragón. Había intereses en contra. Pero aquello pasó y hay una tendencia muy positiva hacia este tipo de depuradoras para los pueblos pequeños en los últimos dos años.

DFA: ¿Sería posible una depuradora de estas características en poblaciones de 10,000 habitantes?

JF: Depende de que haya terreno para implantarla; se requerirían unas tres o cuatro hectáreas. Si no hubiera bastante terreno rústico disponible, se podría optar por un sistema mixto de humedales y biodiscos que podrían instalarse en una hectárea de terreno. Requeriría un aporte continuo de energía, pero siempre mucho menor que el que necesitan las depuradoras convencionales.

DFA: ¿Qué le diría a quienes son reacios a estas alternativas?

JF: Que se informen primero. Muchas veces son reacios por desconocimiento, salvo que tengan intereses en contra. Si después de informarse tienen alguna objeción razonada, deberían exponerla y discutirlo con expertos.

DFA: ¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de este modelo?

JF: Conlleva bajos costes de implantación y de mantenimiento, y además es un sistema ecológico que puede hasta no tener ningún requerimiento de energía si la llegada del agua residual a la planta de fitodepuración se realiza por gravedad. Otra ventaja es que no produce lodos, algo muy ventajoso para el mantenimiento de la infraestructura. Quiero decir que, aunque los produce, el sistema los autodigiere. Los principales inconvenientes son que se necesita disponer de terreno suficiente y que requiere constancia en el mantenimiento, aunque su coste es mucho menor que en las depuradoras convencionales.

DFA: Normalmente se opta por un modelo duro…

JF: El problema es que la depuración normalmente depende de los Departamentos o Consejerías de Medioambiente, cuyos técnicos suelen ser del área de la ingeniería civil, quienes aplican los sistemas convencionales que conocen ―principalmente sistemas de alto consumo energético (sistemas duros)― en estructuras de hormigón. No suelen considerar los sistemas de fitodepuración porque no los han estudiado en profundidad: desconocen la tecnología y su eficacia.


Talará suspende sus fiestas en honor a la Inmaculada y el Santo Cristo del Zapato por el coronavirus
Este pueblo es famoso por sus ventas, tahona, chacinería, gastronomía, naranjos, olivos, limoneros, comercios, talleres, artesanos de la madera, cultura y senderos


Talará suspende sus fiestas en honor a la Inmaculada y el Santo Cristo del Zapato por el coronavirus

RAFAEL VÍLCHEZ.Miércoles, 18 noviembre 2020. Ideal Digital

Talará, capitalidad del municipio de Lecrín, ha suspendido sus fiestas patronales de diciembre en honor a la Inmaculada Concepción y el Santo Cristo del Zapato por el coronavirus. La imagen del Santo Cristo del Zapato es venerada en su ermita y la de la Inmaculada Concepción en la iglesia. Según algunos historiadores Talará no tuvo iglesia hasta el siglo XVII. Al principio hubo una ermita que después se amplió consagrándose en 1747 a Nuestra Señora de las Angustias. Y como el recinto religioso se quedó pequeño, en 1783 Ventura Rodríguez diseñó un nuevo templo. La ermita del Santo Cristo del Zapato se construyó en el espacio que ocupó la Rábita de Alcudiatey. En 1884 sufrió grandes daños a causa de un terremoto. La ermita posee un lienzo del Siglo XVII con la imagen del Cristo del Zapato. En la víspera de las fiestas esta imagen es llevada en procesión a la iglesia.

Talará, entre naranjos, olivos y limoneros, fue un municipio independiente hasta 1967, cuando se fusionó junto a Acequias, Chite, Mondújar y Murchas en un solo municipio llamado Lecrín. El Ayuntamiento, ahora presidido por Pedro Titos Martos, se encuentra en Talará. Seis años más tarde de la fusión se incorporó Béznar a Lecrín. En Talará existen desde hace muchos años dos ventas junto a la antigua carretera: la de Natalio y la de Garví. Este pueblo posee una antiquísima tahona que fabrica un pan como el de antes, buenísimo y duradero. Sus tortas de lata son fantásticas. También en este pueblo existen una fabulosa chacinería y unos bares con encanto, entre otras cosas. La Imprenta Lecrín, situada en Mondújar, viene encargándose, entre otras cosas, de la realización del programa de las fiestas de Talará y de otros municipios.

Entre los días más memorables de la historia de la Iglesia se señala el 8 de diciembre de 1854, en el que se declaró el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Acabado de cantar el Veni Creator Spiritus, el Papa Pío IX se levantó y comenzó a leer la Bula Ineffabilis Deus con acento grave y majestuoso. Después de haber invocado a la Santísima Trinidad y a los Santo Apóstoles Pedro y Pablo, declaró solemnemente el dogma más esperado por las generaciones. Dijo el Pontífice que la fe en este misterio, según el cual la Santísima Virgen nació libre del pecado original, fue en todos los siglos creencia católica. A la brillante corona que puso sobre la cabeza de Nuestra Señora la palabra del Vicario de Jesucristo, se añadió la corona de oro que el Papa colocó sobre la cabeza de la imagen de la Virgen que se venera en la capilla de los Canónigos, en el Vaticano.

Para perpetuar la memoria de esta definición dogmática dispuso el Papa que se erigiera en Roma un monumento. La nación española quiso que ese monumento se levantara en la Plaza de España de Madrid. Es una columna de mármol de Corinto, rematada por la estatua de la Santísima Virgen, en la base aparecen las imágenes de Moisés, David, Isaías y Ezequiel, los cuatro profetas que hablaron de manera especial de la Virgen Inmaculada. Aunque va desapareciendo esta tradición, todavía es habitual en algunos lugares cuando algunos mayores entran en una casa, decir: 'Ave María Purísima', y sus moradores responden: 'Sin pecado concebida'.