La alquería de El Chite

Sacado de Los Habices de las iglesias del Valle de Lecrín de Lorenzo Luís Padilla Mellado

Su nombre viene del topónimo árabe.
(  ‫ الجيط‬ )
(al-Ŷ÷Ð) 
que deriva del latín civitas, ciudad.

En época musulmana a este lugar llamaron Al-Yit y que pertenecía al Iqlim Al-Uxar

Madoz nos describe este lugar como un anejo a la jurisdicción de Talará del partido judicial de Órjiva y situada en la falda meridional de Sierra Nevada. La población estaba constituida por 85 viviendas. Su terreno es quebrado y montuoso, con varios caminos que llevan a Talará, Béznar y otros pueblos del Valle de Lecrín. Produce aceite principalmente, maíz, habichuelas, algún trigo y cebada, naranjas y limones, algún ganado lanar, y poca caza de conejos y perdices. Tiene una población de 80 vecinos, unos 280 habitantes dedicados a la agricultura y a exportar aceite a la capital y al puerto de Motril. Hay molino harinero, 2 de aceite, y una fábrica de aguardiente.

A la población morisca que quedó asentada en el Valle de Lecrín después de la conquista, debemos el legado del cultivo de los agrios, tan importantes en esta zona, ya que en documentos de 1572, y en el Apeo de deslinde de los Bienes de la Iglesia de El Chite hecho en 1592 se describen dentro de los bienes que se dan a censo, varios tipos de árboles frutales destacando entre ellos naranjos y limones, así como su producción de vino y de aceite y grano suficiente para la harina que se molía en sus dos molinos de dos piedras. También poseía dos hornos que abastecía de pan a sus habitantes. Existía una almadraba donde se fabricaban los ladrillos y con anterioridad había un horno de cocer tinajas donde se fabricaban vasijas para guardar los excedentes de cereal, vino, aceite y otros alimentos.

Los nombres y topónimos que aún perduran en la actualidad en el término municipal de esta población son muy numerosos remontándonos a un pasado bastante antiguo, ya que el mismo nombre del pueblo como más arriba se ha indicado deriva de la palabra latina “civitas” termino latino que denomina a las ciudades organizadas, por lo que podría referirse a un espacio urbano en la zona, en la época hispano romana.

La existencia de villas como la del Feche en el municipio de Mondújar y de vestigios de cerámica encontrados en sus alrededores, restos como tégulas, mosaicos y piedras de molino en El Chite, nos pueden corroborar la existencia de poblamiento romano de este lugar.

Con anterioridad a la dominación romana existe un yacimiento enclavado en una loma situada estratégicamente en esta zona donde se asentaba el Castillo, en el que se han encontrado restos de un asentamiento ibérico, y que podría tener su origen en la Edad de Bronce.

Pero donde más relevancia tuvo, como en toda la comarca fue en la etapa de dominación musulmana, al que a este lugar llamaron Al-Yit y que pertenecía al Iqlim Al-Uxar o valle de la alegría. En la etapa nazarí, periodo histórico de mayor importancia para estos pueblos del Valle, El Chite, como hemos dicho en el capítulo de Cónchar, fue cuna del asceta Ibn Ya`far, que nació en el año 1270 y que tras hacer varios viajes y peregrinaciones a la ciudad santa de la Meca y su estancia por varios países de Oriente Próximo, se dedico al cuidado de huertos, asentándose en la localidad de Cónchar donde escribió “El libro de las luces” que versa sobre las alocuciones y los misterios” muriendo en el año 1349.

En las luchas y batallas que se llevaron a cabo en esta comarca para la conquista del reino de Granda por los Reyes Católicos, el rey Fernando el Católico mando quemar los lugares del Valle y entre ellos el Chite, la riqueza agrícola de la zona hizo que Hernando de Zafra, secretario de los reyes y sus familiares se hiciesen con posesiones en la zona al igual que el Marqués de Mondéjar que poseía un molino de aceite en el Chite y Talará. A la población de estos pueblos el cardenal Cisneros les obligó a la conversión al cristianismo y en 1501 la Taha del Vall de Lecrín según la Bula de Erección de las Parroquias en cuatro parroquias, pasando a pertenecer Achite a la de Béznar y más tarde a la de Talará

Los nuevos repobladores cristianos y los nuevos conversos, a los que se les denomino moriscos, fueron los que después de la reconquista del reino granadino y su inclusión en la Corona de Castilla remodelaron los centros religiosos, convirtiendo la mezquita en iglesia, construyeron éstas en el lugar que ocuparon las mezquitas, así como ermitas en el lugar de las Rābitas. La población morisca quedo muy castigada y oprimida dando lugar al levantamiento en la Navidad de 1568, comenzando una guerra cruel que acabó con la expulsión de El Chite de 70 vecinos moriscos y la repoblación con 30 vecinos cristianos viejos de fuera del reino de Granada en el año 1572.

En relación a la existencia de fortificaciones en el Chite perdura un topónimo conocido como el Castillejo. Es un Pago que ya nos lo describe los Libros de Apeo que se realizan a lo largo del s. XVI, y su nombre nos indica la localización de un castillo de procedencia árabe, que debido quizás a su estilo constructivo ha llegado bastante deteriorado hasta nosotros. Se conoce popularmente como “Castillo de Chite” localizándose en lo alto de un cerro, sobre la confluencia del río Ízbor con el barranco de Chite, a unos 600 m. al suroeste de la localidad de Béznar. Está situado sobre una plataforma rectangular con las esquina redondeadas que tiene su eje en dirección norte – sur. Se llega a él por el camino que baja desde el pueblo de Chite a la presa de Béznar, encontrándose más cerca de esta localidad que de la anterior. Quizás esta cercanía es la que hace que los investigadores Reyes Castañeda, Rubio Prats y Carbonero Gamundi, no lo citen cuando abordan el estudio de Chite, pensando que no existen fortificaciones por lo reducido de la población y su cercanía al castillo de Mondújar del que dista unos 2 Km. Por otra parte Rubio Prats y Reyes Castañeda nombran una Torre de Béznar” que pudiera tratarse de este castillo de Chite.

De este castillo se conservan restos de un muro de tapial en el borde oeste de unos 80 m. de longitud, 1 m. de altura y 70 cm. de espesor. Como es usual, este muro de tapial se monta encima de una base de mampostería de lajas, que nivela el terreno y previene la humedad, nefasta para el tapial. En los lados este y sur se conserva también restos de muros de tapial, de menor entidad y de peor calidad que el anterior al llevar menos cal, por ello se encuentra más degradados.

Es destacable la gran cantidad de cerámica que se encuentra en la superficie tanto medieval como prehistórica, esto hace pensar en una prolongada ocupación de la fortaleza, quizás para controlar el paso de Granada a la costa por las cuencas de los ríos Guadalfeo e Ízbor.

Como en otros lugares de la zona también abundan los molinos y almazaras de transformación de la aceituna en aceite, como también los molinos harineros de trigo y otros cereales para la alimentación de personas y animales. Un ejemplo de estos molinos se nos menciona en el Apeo y Repartimiento de los Bienes de El Chite del año 1572 “Hay en dicho lugar tres molinos de aceite que los dichos reparándose se pueden aprovechar de dos y el otro está por el suelo, todos los dichos molinos son de su Magestad porque eran de moriscos. Declararon los susodichos que no saben lo que valdrán porque en tiempos de moriscos se daban a medias y no se arrendaban por ser muchos y haber poco que moler. Hay en dicho termino dos molinos de pan en el río de Moxacar cada uno de dos piedras son razonables aunque de poca renta porque solo el dicho lugar va a moler a ellos los cuales están perdidos y desbaratados y también eran de moriscos no había molinero sino que cada vecino iba a moler lo que quería y el maquilaba y lo dejaba en el dicho molino estando reparados podrá rentar cada uno de ellos diez ducados poco más o menos. Hay dos hornos de cocer pan en el dicho lugar que son de Gonzalo de Torres y no tiene a censo propietario de la Iglesia”.

En la actualidad existe aún recuerdo de algunos, aunque han sido transformados en algunos casos en viviendas, y otro está pendiente de restauración siendo los más conocidos el de la Inquisición, el de los Aguilera y la Fábrica de Aceite. También en esta alquería existía un tejar situado en el Camino Real que comunicaba a esta población a través del Barrio Alto con Melegís. Para ello atravesaba la actual carretera comarcal que subía a “La Loma" y terminaba bajando por el Barranco de los Jijones o de los Gijones.

En esta zona hay bastantes restos de ladrillos, tejas y cerámica que muestran la existencia de un antiguo tejar que posiblemente se pueda remontar a la época morisca donde como almadraba se dedicaba a este tipo de fabricación de material de construcción y que abastecería a los núcleos de población de la comarca.

La iglesia parroquial de El Chite se construyó en el siglo XVI, como la mayoría de las parroquias del valle. Tras las revueltas moriscas se tuvo que emprender obras de reconstrucción tras los saqueos e incendios a que fue sometida. Se reparó a principios del siglo XVII, rehaciendo de nuevo la torre, la armadura y la portada de los pies. En el informe de 1621 se decía: “El Chite, anejo de Béznar, que dista de él un cuarto de legua, es lugar de 30 vecinos. Tiene iglesia de una nave, bien reparada, y torre con campana"

Tiene planta rectangular de una sola nave, cabecera plana. La armadura de la cubierta es de madera de las llamadas de lima bordón, con escasa decoración en el almizate, pero con siete tirantes transversales, adornados de estrellas, y otros más pequeños en cada uno de los rincones, todos ellos en su color. Posee también a los pies un pequeño coro sobre el cancel de ingreso, y hallase el presbiterio elevado de la nave de los fieles, ascendiéndose a él por medio de una grada. La iglesia tiene dos accesos, uno a los pies con vano de medio punto de ladrillo visto y otro por el muro del Evangelio.

Adosado al de la epístola, sobresalen del plano dos espacios cuadrangulares, uno que alberga a la capilla bautismal, y un segundo espacio sobre el que se alza la torre-campanario conformada en tres cuerpos y vuelo octogonal, con ventanas en cuatro de sus caras. Las medidas interiores de la iglesia son de 25 x 7,50 m, de las cuales 7,50 x 3,50 m corresponden al presbiterio y 7,50 x 3,80 m al espacio reservado al coro.


Plano de Chite-Talará del Marqués de la Ensenada. 1750