La villa de Lanjarón

Sacado de Los Habices de las iglesias del Valle de Lecrín de Lorenzo Luís Padilla Mellado

Su nombre viene del topónimo árabe al-anŷarūn.
 (
الأنجر و ن )
Su origen puede indicarnos como un lugar abundante en charcos o por sus fuentes medicinales

En la Bula de erección de las parroquias del Valle de Lecrín se nombra como Najaronsepe. En el s. XVII el núcleo de población se expande de Occidente a Oriente en el tercio inferior de Sierra Nevada y falda de la colina llamada Bordaila. Este espacio perimetral de la colina referida a pesar de lo pendiente y desigual de sus tierras llaman los naturales la Vega, presenta la figura de un cono inverso, dividido por escalones en bancales o paratas que se sostienen mediante albarradas. El barranco que llaman del Salado discurre por bajo del castillo llevando las aguas de los manantiales al río Ízbor, hasta desembocar en el Guadalfeo a corta distancia y llevar las aguas al Mediterráneo.

Los terrenos que circundan su vega, si bien en parte eriales por su escabrosidad, situación y dureza, se hallan poblados unos de viñedo, otros de olivos o higueras, y de robles o almendros otros.

Lanjarón en época musulmana tenía una importante cosecha de seda, de castañas y abundante producción de uva, que en Granada y todo el reino llamaban uvas de Lanjarón. La ocupación de la cría de gusanos de seda era una de las tareas más importantes para las gentes de esta alquería, alcanzando una gran cantidad de onzas de seda, que proporcionaba grandes ganancias económicas por la gran cantidad de morales que tenia plantados en sus tierras. Según la calidad de la seda se calificaba en tres grupos, la seda de mejor calidad se obtenía de los capullos llamados de almendra de los cuales se obtenía seda joyante, la más valiosa. De los capullos ocales, se hilaba seda redonda, que era más fuerte y basta y de aquellos capullos deteriorados se aprovechaban para la fabricación de cordones y tejidos de menor calidad. En Lanjarón y demás lugares del Valle la seda del primer grupo era la que más sobresalía. Los Libros de Apeo de los Bienes Habices nos demuestran que el cultivo de la morera era una de las prácticas más extendidas en la Alpujarra y Valle de Lecrín. Existen datos fiscales bastante precisos que revelan la preponderancia de la seda en estas comarcas granadinas sobre los otros distritos hasta la expulsión de los moriscos Como muestra de ello un dato que nos refiere Carande que para los años 1503 supuso esta ocupación de sericultura unos ingresos de 5.350.000 maravedís, disminuyendo el año 1504 hasta 4.447.358 maravedís.

La formación del casco urbano, aunque de varias calles, destaca la calle principal, que discurre longitudinalmente a lo largo de 700 m. constituyendo la vía vertebradora de su núcleo urbano, con una plaza cuadrangular en el centro que divide los Barrio de la Fuente y Barrio del Hondillo que la distinguen. El Barrio del Hondillo es uno de los sitios con más antigüedad de Lanjarón y el que mejor se conserva. Se trata de un conjunto de calles, empedradas, sin asfalto, poco útiles para el tráfico rodado debido a su estrechez y callejones sin salida.

No hay constancia de ocupación humana hasta el siglo XIII, cuando un grupo de colonizadores beréberes se asentaron en este territorio procedentes de la antigua Iliberi. Las viviendas fueron construidas en tres grupos diferenciados o barrios, dentro de un perímetro triangular, con los nombres de Cenete, Azocaque y Aceituno. En el Barrio de Azocaque y parte baja se cercó un corto espacio, que denominaron el Presidio, en cuyo centro erigieron un Castillo sobre una gran roca aislada, que aunque deteriorado en la actualidad es fiel reflejo de hechos históricos relevantes en una época en que las armas de fuego no eran conocidas.

Según el Libro de Habices de 1502 se sabe que el núcleo urbano estaba compuesto de varios barrios con sus mezquitas y rābitas destacando los hornos y viviendas pertenecientes a los habices de la Iglesia. Así se nos describe el Barrio de Haratagima, donde se asentaba la mezquita principal, el Barrio del Aceituno, con las rābitas de Alfor, Benazán y Mugihid. En el Barrio del Cenete se hallaban las rābitas Alcadah, Taher y Hola. En el Barrio de Azocate se detallan las rābitas Algortily, Alfor y Alhiran. Otras rābitas que se citan son la de Aben Alí, Alfiza, situadas en el Pago del Feche y las Rābitas Berbel, Alayna y Alcoraybi que posiblemente estuvieran a la salida de la población en el camino que iba a la Alpujarra y que los conocedores no nos dicen donde se situaban

Madoz en su Diccionario Geográfico describe esta población integrada dentro del Valle de Lecrín, en la falda meridional de la escabrosa Sierra Nevada. Tiene unas 700 casas, la mayor parte en una sola calle, los edificios son por lo general de mala formación y reducidos, si bien se cuentan alguno de sólida fábrica y buenas habitaciones, con huertos o jardines frondosos. La industria agrícola constituye la ocupación principal de sus habitantes, cuéntense sin embargo, además de las artes precisas para atender a las operaciones del campo, mejor salida de sus frutos, y primeras necesidades de la vida, varios lagares, 3 calderas de aguardiente, 2 de jabón blanco, 8 molinos de aceite, 7 harineros. 12 hornos de pan cocer, y algunos telares de cinta y lencería.

En el levantamiento de los moriscos del año 1568, se desarrollaron trágicos hechos por ambos bandos en la zona del Tablate y Lanjarón, ya que entre ambos lugares se sitúa el estratégico puente del Tablate, principal pieza para permitir el paso de un lugar a otro. Es también el cronista de la época Mármol Carvajal el que nos relata en su obra estos hechos

Entre los acontecimientos históricos que tuvieron por escenario esta localidad, se recuerda el ataque de Fernando el Católico el 8 de marzo de 1500 y donde murieron 300 musulmanes, suicidándose su jefe, un capitán negro, al lanzarse desde una torre. La población de Lanjarón, encerrada en la mezquita, murió casi en su totalidad al ser volada ésta. En 1568, un día después de la proclamación de Aben Humeya como cabecilla morisco, su Alguacil Mayor, Aben Farax, quemó la iglesia de Lanjarón con unos 20 cristianos dentro.

Entre los restos arqueológicos encontrados en el núcleo urbano destacan las ruinas del antiguo castillo, y en su término municipal manifiestan la importancia del lugar en el período árabe andalusí de los que aparece documentada en la historia durante la dinastía de los Alhamares en la primera mitad del siglo XIII. El castillo se encuentra debajo de la población, sobre un promontorio rocoso de 660 m. de altitud. Su construcción es de época nazarí con algunas remodelaciones realizadas por los cristianos a lo largo del s. XVI. Tras la conquista en 1489 Al- Anyurún, una de las alquerías de la Alpujarra tomada por Muhammad XII se dice que su hisn estaba adscrito al Iqlím Farrayra.

La construcción tiene un perímetro de trazado irregular que se adapta a las irregularidades de la roca, siendo inexpugnable por las caras N, E y O. Se compone de dos recintos claramente diferenciados, ambos con grosor de muros uniformes. Del exterior solo quedan algunos paños de lienzo de muralla discontinuos. La entrada al Castillo se hace por medio de una puerta de ladrillo y mortero de cal y arena, que da paso a una bóveda de medio cañón en doble recodo. Debajo del que fue el torreón Norte existe una bóveda de medio cañón en la que hay tres ventanas abocinadas de mampuesto, a través de las cuales se contempla el exterior de la muralla por sus lados NE, NO y SO. En otros puntos también existen arcos abocinados que terminan en un estrangulamiento, lo que hace pensar en su función defensiva. Cerca de la entrada, se sitúa un aljibe con cubierta de bóveda de medio cañón, construida en mampostería y mortero. Dentro hay una oquedad abierta en la piedra de forma semicircular apuntada en sentido ascendente y en forma de canalillo, que pudiera corresponder a la entrada de aguas.

Su Iglesia con bastante seguridad fue levantada en el mismo lugar que estuvo la mezquita. Más tarde fue quemada 1568, tras las revueltas de los moriscos en la comarca. Con posteridad a estos hechos y una vez pacificados los moriscos, tuvieron lugar las obras llevadas a cabo entre 1580 y 1605. Mandada a construir por el Arzobispo Don Pedro de Castro y Quiñones, arzobispo de Granada, siendo el maestro de Obras el arquitecto Ambrosio de Vico.

En 1502 es la conversión obligatoria de todos los mudéjares y  1505 según la Bula de Inocencio VIII para la fundación de las Iglesias del reino de Granada, Diego Hurtado de Mendoza, arzobispo de Sevilla, instituyo en la Iglesia parroquial de Santa María del lugar de Nanjaró, con dos beneficios simples servideros y dos sacristanes.

Su exterior está encalado y su torre adosada es de estilo mudéjar, de fábrica de ladrillo, con un cuerpo de campanas. El interior consta de tres naves, el central con una longitud de 30,60 m y una anchura de 7,90 m, con múltiples capillas a ambos lados, se adorna con un rico artesonado mudéjar y una armadura de par y nudillo, con tirantes dobles apoyados en ménsulas.

Lanjarón tiene numerosas ermitas repartidas a lo largo de casco urbano. Puede que algunas sean remanentes de antiguas rābitas u oratorios musulmanes. A finales del s. XVIII sólo existía una ermita, la de San Sebastián, a la salida del pueblo en dirección a la Alpujarra. Otra de las ermitas está bajo el patronazgo de San Roque. Parece ser que la construcción primitiva se remonta, al igual que la gemela ermita de San Sebastián a finales del siglo XVI, o a principios del XVII.

La otra de las ermitas es la de San Isidro que no es demasiado antigua, construida por la Hermandad de los Labradores en el año 1956. La ermita de la San Cruz se sitúa en el tajo del mismo nombre, es la más visible y de más difícil acceso. La ermita de la Virgen del Pilar se encuentra ya lindando con el término municipal de Órgiva a unos 3 Km. se construyo en 1909 y fue restaurada en 1978.

Estas ermitas por sus características y situación podrían estar edificadas en solares que pudieran albergar pequeñas rābitas, como algunas que nos relaciona en los Libros de Habices, ya sea la que existía en el Barrio de Azocaque, otra en el Camino de la Alpujarra y una tercera en el Camino Real.


Plano de Lanjarón del Marqués de la Ensenada. 1750