La alquería de Pinos del Valle

Sacado de Los Habices de las iglesias del Valle de Lecrín de Lorenzo Luís Padilla Mellado

Su nombre proviene del topónimo árabe Pīnūs
(‫بينوش‬ )
que en lengua árabe puede indicarnos como lugar donde abundan los bosques de pinos.

Los núcleos urbanos incluidos en este municipio presentan una estructura desordenada, con callejuelas estrechas y retorcidas, a veces con arquillos “cobertizos”, callejones sin salida “adarves” y tinaos “habitación sobre la calle que comunica una casa con otra” que recuerdan la influencia musulmana en su estructura urbana. La población de Pinos del Valle, anteriormente conocida como Pinos del Rey, se encuentra dividida en dos barrios claramente diferenciados desde tiempos antiguos, el Barrio Alto y el Barrio Bajo, y cada uno con una iglesia que actualmente comparten los servicios parroquiales. El Barrio Bajo se encuentra resguardado de los vientos, es un sitio ideal, donde se formaría la primera población. Barrio de origen morisco donde se halla la iglesia del S. XVI, así como una serie de patios, callejuelas y rincones rodeados de auténticos vergeles de naranjos. El Barrio Alto tuvo su origen en el Camino Real que bajaba a Motril, donde descansaban y pasaban la noche en los viajes hacia la costa.

Madoz describe a esta población como lugar situado en el Valle de Lecrín, en la falda de la montaña de Chinchirina del Santo Cristo del Zapato. Tiene 400 casas divididas en dos barrios, uno llamado de arriba y otro de abajo, separados entre sí por una corta distancia, casa capitular; cárcel, una fuente muy abundante en cada barrio, escuela de niño sostenida por estos.

La tierra de cultivo comprende dos clases de riego y de secano. Del primero tiene unos 2.000 marjales poblados de olivos y frutales y el segundo sobre 500 fanegas plantadas de viñas. El inculto ocupa otras 500 fanegas. Sus productos son muy ricos y variados, el vino y el aceite son los que más abundan, cogiéndose del primero sobre 20.000 arrobas y del segundo unas 8.000. Su industria la agrícola, la arriera y algunas fábricas de jabón duro y blando, y de aguardiente, 6 molinos de aceite, 3 molinos harineros. Exporta sus vinos y aceites e importa no sólo para el pueblo sino para conducir a otros puntos pescado fresco, arroz y bacalao de la playa de Motril, miel de los ingenios de dicha ciudad y de Almuñécar, trigo y otros frutos de fácil salida.

No puede determinarse con precisión el origen de los primeros asentamientos de población. Su historia se engloba dentro del conjunto de los otros pueblos del Valle. Será con la reconquista del reino de Granada por los Reyes Católicos cuando en todo el Valle se lleven a cabo las acciones de quema de cosechas y tala de árboles. Pinos fue sometido a la destrucción de sus cultivos y captura de cautivos. Las tropas que rodeaban Granada hicieron varias incursiones en el Valle, siendo la llevada a cabo en el mes de Abril de 1491 la más sangrienta y destructiva. Muhammad XII intentó ofrecer resistencia a Fernando a su intención de reconquista en el puente de Tablate, pero todo fue inútil, conquistando el rey cristiano este lugar.

Tras la entrega de Granada la población morisca fue respetada en sus costumbres y religión, hasta la llegada del Cardenal Cisneros que impuso por fuerza la conversión de los mudéjares al cristianismo. Más adelante, en 1.569, se produjeron hostilidades entre el Marqués de Mondéjar y los sublevados moriscos, buscando el paso hacia las Alpujarras, el primero, e impidiéndolo los segundos su paso hostigando las tropas castellanas. Los morisco de Pinos del Valle colaboraron en la sublevación ayudando a los de la sierra, incluso salieron al barranco de Acequias para obstaculizar el avance hacia la Alpujarra. Finalmente la población morisca originaria quedó bastante reducida, lo que trajo la decadencia de la agricultura, los árboles disminuyeron y la cría del gusano de seda, que había sido muy floreciente, terminó por desaparecer. Con la marcha prácticamente total de los moriscos comienza, por tanto, una época de declive.

A partir de la repoblación con cristianos provenientes, sobretodo de Jaén, Córdoba, Galicia y Meseta Norte, la agricultura se transformo en base de pequeñas huertas y cultivo de cereales como el trigo y la cebada, tanto de secano como de regadío. Progresivamente se va cambiando por viñedo, llegando a ser uno de los lugares que mayor producción tiene exportando sus vinos por toda Granada e incluso fuera. Sin embargo, la filoxera del siglo XIX destruyó prácticamente todos los viñedos. También Madoz nos describe de este lugar su economía productiva en su campo agrícola, así como la industria que se desarrolla en su territorio. “Su producción es muy rica y variada; el vino y el aceite son las que más abundan, pues del primero se recogen sobre 20.000 arrobas y del segundo una 8.000. También se recoge trigo, cebada, maíz, habas y demás legumbres, frutas de todas clases y muy delicadas; abundante caza menor de pelo y volatería y poco ganado., siendo preferido el cabrío".

Mármol Carvajal en su Historia de la Rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada, se refiere a este lugar cuando enumera los núcleos de población que componen el Valle de Lecrín “Hay en este valle veinte lugares, llamados Padul, Dúrcal, Nigüelas, Acequia, Mondújar, Harat, Alarabat, el Chite, Béznar, Tablate, Lanjarón, Ixbor, Concha, Cuzbíjar, Melegix, Mulchas, Restábal, Las Albuñuelas, Salares, Lújar, Pinos del Rich o del Valle”

Quedan algunos vestigios de construcciones defensivas como es el castillo de la Cuesta de la Cebada, construcción bastante moderna que data de principios del siglo XX, formando parte de la estructura constructiva de la burguesía de principios de dicho siglo, aunque con seguridad se aprovecharía los restos de alguna torre de época medieval para construir sobre sus cimientos este edificio, presuponiendo que aquí entre sus paredes estaría parte de la antigua Torre de la Cebada. El edificio actual lo componen dos cuerpo, la torre que está situada más alta y que se construiría aprovechando la antigua y el otro módulo un poco más bajo ocupando una superficie más amplia, con una nave partida en dos e intermediada por un arco a nivel del suelo, y una terraza con almenas encima

En sus inmediaciones se pueden ver todavía dos pequeñas eras y los restos de un aljibe, como también el intento de construcción de una gran nave con un arco en medio. También entre los huecos de las escalera se ve parte de lo que podrían ser restos de la antigua torre de etapa musulmana.

De los edificios fabriles e industriales que perduran en esta población cabe destacar el molino de Zazas, conjunto de molinos compuesto por dos molinos consecutivos que aprovechan el agua que nace unos metros más arriba. El primero situado en la carretera, poseía dos piedras al igual que el que está por detrás.

Al principio la parroquia debió instalarse en la mezquita. En 1501 Diego Hurtado de Mendoza, arzobispo de Sevilla, instituyó en la iglesia parroquial de Santa María del lugar de El Padul, con sus anejos de: Cónchar, Cozvíjar, Dúrcal y Nigüelas, tres beneficios simples servideros y tres sacristías. Uno de los beneficios de esta iglesia quedó reservado para colegiales de los Colegios Real y Eclesiástico de San Cecilio por una provisión de Carlos V, fechada el 23 de mayo de 1534.

La primera parroquia de esta alquería se levanto en el Barrio Bajo en los años 1561-66, siendo maestros Martín de Urquide, cantero y Melchor y Francisco Fernández carpinteros. Cuando la rebelión de los moriscos en 1568, "los moros sublevados quemaron toda iglesia, era edificio nuevo y de cantería", por lo que en un primer momento se le hizo un colgadizo, siendo a fines de siglo cuando se labró de nuevo su armadura. De esta última intervención tenemos constancia de forma indirecta, al asentarse en ella dos escudos de las armas arzobispales en 1594, como era lo habitual al hacerse obra en las iglesias de reparación o nueva construcción. En su origen siguió el modelo generalizado a partir de 1540 de templo de una nave cubierta con armadura mudéjar, si bien posteriormente fue objeto de distintas intervenciones. La primera reforma se llevó a cabo tras la rebelión morisca de 1568, momento en que la iglesia fue incendiada y se hizo necesario labrar una nueva armadura. En el siglo XVIII, al igual que ocurrió en numerosos templos en la misma época, se le añadió el crucero y la capilla mayor, configurando así una planta en forma de cruz latina. La armadura también fue sustituida por una bóveda de cañón con lunetos.

El templo conserva en el exterior, no obstante, la sobriedad de la primitiva iglesia mudéjar, de forma que la portada, a los pies de la nave, no recibe tratamiento ornamental y tan sólo se remarca por una fina moldura a modo de cornisa. En el interior los muros son lisos y blancos, interrumpidos sólo por imágenes de santos sobre peanas y, a los pies de la nave, se sitúa el coro alto añadido en época barroca, con baranda de balaustres torneados, mientras que en el arco que da paso a la capilla mayor se alza un púlpito del siglo XVIII que sigue el gusto rococó.

La capilla mayor y los brazos del crucero, de mayor riqueza ornamental, albergan cuatro retablos de los siglos XVIII y XIX, también protegidos por la declaración de Bien de Interés Cultural, al igual que el tabernáculo de estilo barroco. En cuanto la zona de protección que se establece en torno al monumento, el área delimitada comprende tanto diversas parcelas urbanas como, en la parte posterior del edificio, terrenos rústicos y de labor.

El templo del Barrio Alto se construyó como ermita dedicada a San Sebastián entre los años 1815 y 1830, bajo el patrocinio del que llegara a ser arzobispo de Toledo, Juan José Bonel Orbe, natural de esta localidad. Su estructura supera los reducidos esquemas de las ermitas tradicionales, para suponer una de las más felices soluciones del neoclasicismo granadino. En ella se decía misa todos los domingos para los viajeros que utilizaban el Camino Real de Motril y se hospedaban en dos posadas que había en el Barrio Alto de Pinos. Con el patronazgo de Don Juan José de Orbe se elevo la actual iglesia que era una ayuda de parroquia. De planta basilical de tres naves, alzándose en cruz latina la nave central y la cabecera de las laterales, donde se cortan se eleva una gallarda cúpula elevada sobre pechinas, que se cierra con un ábside semicircular en el presbiterio, cubierto por bóveda de horno.

Por iniciativa del arzobispo quiso que la iglesia tuviera dos torres porque en aquellos entonces, esta era la forma de que el pueblo se convirtiera en Cabeza de Partido como Orgiva, pero no pudo llegar a realizarlo, de aquí lo inacabado de la torre de la derecha. También quiso realizar una fachada al estilo de la iglesia de San Juan de Dios de Granada, pero murió antes de que pudiera hacerlo.

Es de reseñar el tríptico de madera policromada por Domingo Sánchez Mesa, que representa las figuras del Cristo del Zapato, San Sebastián y San Roque que es el patrón de la localidad, en el exterior destaca por sus dos torres laterales, una de las cuales permanece aún por acabar, mientras la otra remata su campanario con cúpula de media naranja

Otra de los centros religiosos en este pueblo es la ermita del Cristo del zapato situada en lo alto de un cerro desde donde se divisa todo el Valle y la costa. Madoz menciona la existencia de una gran cruz en la cúspide del monte del Santo Cristo del Zapato y una pequeña ermita. Cuenta en su interior de una serie de cuadros y ornamentos religiosos como un cuadro del que toma su nombre. Fue encontrado por un pastor en el lugar en donde hoy se halla la ermita, llevándolo hasta la Iglesia del Barrio Alto y al día siguiente apareció nuevamente en el cerro, así hasta tres veces consecutivas. Esto fue interpretado por los habitantes del pueblo como un deseo del santo para que allí se le construyera un santuario. La ermita que hoy conocemos fue una ampliación de 1920.


Plano de Pinos del Valle del Marqués de la Ensenada. 1750