Sacado de Los Habices de las iglesias del Valle de Lecrín de Lorenzo Luís Padilla Mellado
Su nombre viene del topónimo árabe, como casi todos los núcleos urbanos del
Valle de Lecrín, viniendo a significar barrio musulmán “Harat Alharab“ Barrio de
los Árabes
( حارة العر )
Ḥarat al-‘arab.
Madoz hace una breve descripción de este poblado en su Diccionario Geográfico-Histórico. De él dice que tiene 230 casas, buena agua para el surtido del vecindario. Su terreno es montañoso, poblado de olivos, encinas y algún monte bajo. Produce principalmente aceite, algún trigo y maíz, ganado lanar y caza. Cruza la jurisdicción la nueva carretera de Granada a Motril, siendo locales y malos los demás caminos por los pueblos inmediatos. Su población está dedicada a la agricultura y a las labores del esparto
Las primeras noticias que se tienen de Talará, es la que aparece en la Bula de Erección de las Iglesias del Arzobispado de Granada de 1.501, en que la Taha del Valdelecrín se organiza en cuatro parroquias, todas ellas dedicadas a Santa María cuya división es la siguiente. “Sancte Maríe del lugar de Arrastaval (Restábal), con sus anejos de Melexis, Mulchas, Alauxa (Lojuela en Murchas), Burnielas (Barrió de la Iglesia de Albuñuelas), Naio (Entorno a la Torre de Bayo, en Albuñuelas), Saleris y Cantil (Barrio Bajo de Albuñuelas), con cuatro beneficiados y cuatro sacristanes. Sancte Marie del lugar de Béznar con seis anejos de Tablate, Pinos de Rey, Yzbur, Atalaráb, (Talará), Mondújar, Acequia y Achite, con tres beneficiados y tres sacristanes. Sancte Marie del lugar de Padul con sus anejos de Cónchar, Coxbixar, Dúrcal y Nigueles con tres beneficiados y tres sacristanes y Sancte Marie del lugar de Nanjarón con dos beneficiados y dos sacristanes.” Posteriormente, Talará junto con Acequias pasan a ser anejos de la Parroquia de Mondújar en una nueva reestructuración de las parroquias.
En el levantamiento de los moriscos motivado por la política intransigente de Felipe II, los que aún permanecían en suelo granadino se rebelaron en contra de la Corona, comenzando dichas revueltas en el lugar de Béznar. El levantamiento culmino con la proclamación de uno de estos moriscos descendientes de la antigua nobleza musulmana corno rey de los alzados. La elección recayó en Aben Humeya y en el lugar de Béznar y Talará será protagonista de una emboscada que llevó a cabo uno de los rebeldes conocido como el Nacox contra el Alférez Moriz, un oficial de la infantería de la ciudad de Trujillo a cuyo mando estaba el Capitán Juan de Chaves de Orellana, perdiendo la vida todos los componentes de estas tropas a manos de los moriscos levantados.
En Talará se desarrollaron muchas de las batallas contra los rebeldes moriscos donde sufrieron graves pérdidas por ambos bandos, y así nos lo sigue describiendo el mismo Mármol Carvajal ” y luego la semana siguiente, yendo el alférez Moriz con la infantería de la ciudad de Trujillo, cuyo capitán era Juan de Chaves de Orellana, acompañando una escolta que iba del Padul a Tablate, el Macox envió trecientos escopeteros a esperarla en el barranco de Talará, y saliendo de una emboscada en que se había metido, la desbarataron, y mataron al alférez y a todos los soldados que iban con ella.....”
Otro documento muy importante y que también nos acerca a la historia de Talará es la relación e inventario de los Bienes Habices de la Taha del Alecrín en la que aparece la alquería de “Harat Alharab.” Se hace relación de los bienes de las antiguas mezquitas, los cuales pasan a la Iglesia. En Talara se relaciona una casa que está cerca de la Iglesia, un horno de la alquería, una tienda y un secano lindero al macaber. No aparece entre los habices, la rābita Alcudiatei, la actual ermita del Santo Cristo, que en cambio sí aparece entre los habices de la Iglesia de Chite.
En el Libro de Apeo y Repartimiento de Suertes sí aparece una relación muy detallada de los bienes de la Iglesia, que tenía a censo Pedro Delgadillo, cristiano viejo. Por lo que parece que Chite y Talará, hasta este momento tenían Concejos independientes. Sera a partir del levantamiento y expulsión de los moriscos con la repoblación de estos lugares, cuando formarán un solo Concejo. De sus páginas se extrae una visión del lugar de Talará en 1.572 que nos muestra como podía ser esta alquería."Y después de lo susodicho en el dicho lugar del Chite siete días del mes de Marzo del dicho año (1.572) los dichos Francisco Gijón y Diego Martínez de Gijón y Alonso de Aguilar debajo del dicho juramento que tienen hecho ante el dicho señor Juez hicieron la declaración que se sigue en lo que toca particularmente al lugar y termino de Talará. El dicho lugar de Talará esta en el dicho Valle, cerca del, de moriscos tenia quince vecinos estos, y cinco o seis cristianos viejos, el cual tienen en arrendamiento los vecinos del dicho lugar todas las casas de él están muy perdidas y caídas solamente habrá cuatro o cinco casas que se pueden habitar, hay en el catorce vecinos de la nueva población, no hay en el dicho lugar Iglesia porque es aneja a la Mondújar”
En Talará se pueden ver algunos de estos edificios donde se molían la aceituna y el trigo. Una muestra de esto es un antiguo molino de aceite de la Familia de Alejandro Tapia, en su patio aún se pueden ven los utensilios de la molienda. Situado a la salida del pueblo, en el antiguo Pago del Burguil (burgo). Antes había unas pocas casas, pero a principios de este siglo se levantó este barrio totalmente nuevo.
Otro de estos molinos es el del Marqués de Mondéjar, luego perteneciente a la familia de La Jorosa. Está enclavado en la misma entrada de Talará, en un camino que baja hacia el río Torrente. Puede que este camino fuese la antigua subida desde el citado río al Camino Real. En la fachada hay una placa que nos recuerda el nombre del molino y muy cerca antiguo lavadero y en la acequia están colocadas piedras donde se lavaba la ropa y que están adaptadas a dicha acequia de riego
Si algo caracteriza a esta población son sus ventas y mesones en el Camino Real de la Alpujarra, actividad que se fue consolidando como lugar de paso y centro comercial para los pueblos de los alrededores y que con el trazado de la carretera de Motril, a comienzos del siglo XIX, absorbió el trafico de la Costa en perjuicio de Restábal y Pinos que era por donde transcurría el antiguo camino de herradura que bajaba hacia la Costa. Una de estas era la llamada Venta de la Dolores o de la Guapa, también conocida como la Venta de la Guapa, hoy Venta de Natalio. El maestro don Joaquín Muñoz Ruiz nos ofrece, en su libro "Recuerdos de Antaño", prologo fechado en 31 de enero de 1958, algunas líneas que hacen referencia a los comienzos del siglo XX. “Quiero acercaron en un viaje en el tiempo de los testimonios más moderno a los más antiguos. Escribe don Joaquín, el maestro poeta "aquellos interminables, viajes en carro, con sus pantagruélicos regodeos en las ventas del camino; las infantiles, competiciones de, los postillones, con su gorrilla de visera, su faja de colorines y su corneta al hombro. ¡Ah, las ventas de camino! El ventorrillo de «La Guapa», en Talará, donde se hacía el primer descanso, por la cuesta arriba y se tomaba la primera copa; el «Aguadero», en el Padul, donde esperaban las aceitunas en aliño y el humeante bacalao frito; la «Romera»; pináculo de las dos vertientes, desde donde la lejanía, de Granada es como un peñascal esparcido. Todas estas paradas en marco andaluz, con sus divertidos comentarios y su vinillo blanco. O tinto. Según el lugar y según la hora. Todo pasó a la historia..."
También de Talará, escribe Pedro Antonio de Alarcón en su libro “La Alpujarra. Sesenta leguas a caballo precedidas de seis en diligencia (1874) “Dejemos atrás Talará y centrémonos en la venta de Tablate. En cuanto a nosotros, pocos momentos después de pasar, sin peligro alguno, el Puente de Tablate, tuvimos también la dicha de llegar sanos y salvos á la Venta del mismo nombre. Esta Venta, llamada además de Luís Padilla (no sé si por referencia á su fundador, á su propietario ó á su inquilino), ocupa una posición tan estratégica, bajo el punto de vista hostelero, como el Puente bajo el punto de vista militar.
Aquel paraje es un foco de caminos (un fondac, que dirían los Moros), donde se cruzan todos los días los viajeros y trajinantes de la Costa, los de Granada, los del Valle y los Alpujarreños. Pero entremos en la Venta. ¡Líbreme Dios de describirla! ¿Quién habla de ventas después de haber leído el Quijote? ¿Qué pintor se atrevería á tratar de nuevo los asuntos pintados por Velázquez?"
El Catastro del Marqués de la Ensenada, en este caso aparece, que Ana López vecina del Chite tenía entre sus propiedades: "Otra casa en el dicho termino (Talará), quarto bajo, alto, patio, caballeriza y corral; veinte varas de frente y diez y siete de fondo, es mesón y tienda propia de la suso dicha, linda con Don Manuel de Ledesma y Gregorio Roldan; gana al año trescientos cincuenta reales." Aparece también en el Catastro un croquis de Chite y Talará pintado a acuarela y un albaricoque con una cartela de su población, que era de 555 habitantes, 276 en Chite y en Talará 279 (147 varones y 132 hembras), cosas del camino. Completo mediados del siglo XVIII con datos de Béznar donde hay taberna y tienda del consejo que renta 1300 reales y un mesón de Don Juan Pacheco de Padilla que gana 150 reales.
En 1501 Atalaráb fue adscrito como anejo a la parroquia de Béznar. Después fue agregado a Mondújar. Talará no tenía iglesia, por lo que por devoción de los vecinos construyeron a sus expensas una ermita, que posteriormente ampliaron y consiguieron que en 1747 fuera consagrada como iglesia, dedicada a Ntra. Sra. de las Angustias, y desde entonces Talará se consideró anejo, y no barrio de Mondújar. Esta ermita, pocos años más tarde, resultaba pequeña, de una superficie de 16 x 10 m. y "de fábrica poco subsistente", por lo que el pueblo pidió una iglesia nueva.
El maestro de obras del arzobispado, Juan de Castellanos, consideró en principio que no era urgente su construcción. Pero ante la insistencia de los vecinos y el parecer favorable del arzobispo hizo un proyecto, que, presentado a la Cámara en 1776, fue rechazado. Ventura Rodríguez en 1783 devolvió el expediente de Castellanos y él mismo hizo el proyecto de la iglesia que había de hacerse y de hecho se edificó. Consta esta iglesia racional y austera de una sola nave, sin capillas, cubierta con bóveda, tiene torre tras la cabecera y en la fachada su única puerta, sencillamente enmarcada de piedra; sobre ella una cartela y encima un vano para iluminar el interior. La cubierta, a dos aguas, forma un frontón perforado por un óculo. Al presbiterio se accede por medio de gradas y, en el lugar del retablo mayor, solo hay un crucifijo y dos hornacinas a los lados.
En una pequeña elevación se levanta la ermita del Santo Cristo, que conserva la devoción a un lienzo de 90 x 60 cm., del Cristo del Zapato, original iconografía del s. XVII, que representa al crucificado con un pie calzado, es también arquitectura neoclásica del s. XIX con planta de cruz griega de 10 x 10,80 m, cúpula sobre pechinas y linterna sobre el crucero. Posee la talla de un Niño Jesús de vestir, de 55 cm. de altura, con cruz y acetre de plata, y se piensa que es de principios de s. XIX y escuela granadina. Esta edificación es una de los centros de culto que con anterioridad habían sido rābitas antes de la conquista castellana y aparece entre los habices de Chite, con el nombre de rābita Alcudiatei.