Noticia de Ideal de 26 de agosto de 2.002

 

Entre cabras anda Justo

Un vecino de Dúrcal, Justo Terrón, de 78 años de edad lleva los últimos 72 desempeñando el.oficio de cabrero y asegura que seguirá siendo pastor «hasta que Dios me dé fuerzas»
 
PASTOR. Justo, como no podía ser de otra manera, rodeado de su rebaño de cabras en pleno campo.
JUSTO Terrón Haro nació en Dúrcal en el año 1924. Cuando cumplió los seis años de edad comenzó a ayudar a sus padres en el oficio que ellos desempeñaban: el de pastor de cabras. Y desde entonces no ha dejado de ejercer su oficio por sierras, ramblas, secanos y bancales.

Hace unos días mientras realizaba su trabajo en el paraje rural de El Picón, a la sombra de un árbol, Justo recordaba que cuando él era joven «en Dúrcal había muchas personas que se ganaban la vida como yo. Ahora en cambio los pastores que existen en mi pueblo se pueden contar con los dedos de una sola mano y seguro que sobran varios».

El dicharachero, andarín y astuto Justo Terrón guardó durante muchos años, además de su rebaño, una gran piara de cabras que superaba el medio millar de cabezas. Estas cabras que proporcionaban leche diaria a sus dueños eran propiedad de muchísimas familias de Dúrcal. «Recuerdo que a cambio de sacarlas por los campos para que comieran recibía cada mes unos dinerillos muy estimables y respetables».

Al monte

Justo relata cómo cada cabra «salía de la casa de sus dueños cada mañana por sí sola al llamado consejo. Se concentraban en plazoletas y en otros lugares del casco urbano. «Acto seguido cuando llegaba la hora con la ayuda de mi familia yo me encargaba de reunir todos los animales en un mismo sitio tras realizar un recorrido repleto de fuertes pitadas. Más adelante cuando estaba la manada completa emprendía mi rutinaria caminata con los utensilios propios de un pastor y alguna que otra vianda para llegar al monte o junto al río. Al atardecer volvía con las cabras a la localidad e incluso en centenares de ocasiones con algún recién nacido choto entre mis manos».

Justo, que detesta envejecer en un sillón viendo la televisión, asegura que mientras Dios le dé salud y fuerzas «seguiré siendo pastor en activo, porque me gusta hasta más no poder ser cabrero, cuidar mi pequeño rebaño y estar en contacto con el mundo rural en plena naturaleza».