Y DESPUÉS DEL 1982 ¿QUÉ?.EL PSOE EN EL GOBIERNO

El atractivo que hizo fluir hacia el PSOE más de diez millones de votos y que le permitió conseguir por vez primera en la historia de la elecciones libres y no fraudulentas en España, una mayoría parlamentaria para un solo partido, se explica tanto por el desmoronamiento del centrismo y la crisis del comunismo como por la cohesión de los socialistas en torno a un núcleo dirigente y un líder populares y por las ofertas formuladas en la campaña y el programa electoral. De ellas, comprendidas en el muy genérico concepto de cambio, las más trascendentales fueron la lucha contra le paro como objetivo prioritario de un futuro gobierno socialista y la convocatoria de un referéndum para que el pueblo español se pronunciara sobre la permanencia de España en la OTAN. En el programa electoral se hablaba también de la modernización de las estructuras productivas, ayuda ala pequeña y mediana empresa, lucha contra el fraude fiscal, saneamiento de las empresas públicas con el compromiso de crear nuevos puestos de trabajo. Se proponía, además, una sociedad más justa e igualitaria, con reformas en campos tan amplios y diversos como la sanidad, la seguridad social y la educación. Otra de las grandes reformas prometidas fue la ampliación y consolidación de las libertades públicas e individuales y la mejora de la seguridad ciudadana, con reformas en la administración de justicia y en la organización de las fuerzas de seguridad del Estado

La formación del Gobierno que se dispuso a llevar a la practica ese cúmulo de reformas políticas y sociales, no deparó grandes sorpresa: Felipe González y Alfonso Guerra se reservaron la presidencia y la vicepresidencia, de exteriores se ocuparía Fernando Morán, de interiores se haría cargo Barrionuevo, educación y cultura corresponderían a Maravall y a Solana respectivamente, para defensa se nombró a Narcís Serra, el ministerio de Hacienda, economía y comercio correspondió a Boyer, como responsable de industria fue nombrado Solchaga, y al frente de agricultura Carlos Romero.

Este nuevo equipo introdujo un estilo diferente de gobernar, caracterizado desde los primeros momentos por la conciencia de ser depositarios de ser depositarios de un proyecto reformador para la sociedad y el Estado, poseer una cómoda mayoría que hacía innecesarios la búsqueda de pactos parlamentarios. De esta forma, las características que habían definido la práctica política durante la transición: negociaciones en el interior de la clase política, en cenas, almuerzos o conversaciones de pasillo, y luchas intrapartidista, desaparecieron desde el primer día con los socialistas.

La lógica neopactista del PSOE con las instituciones conocidas con el nombre de poderes fácticos produjo una considerable distancia entre lo anunciado en el programa electoral y las políticas sectoriales desarrolladas desde el gobierno.

Los socialistas revitalizaron el mortecino nacionalismo español y el nombre mismo de España y decidieron reforzar el estado frente a la fragmentación anunciada por el proceso autonómico. No había un solo Gobierno sino, se enfatizaba, un Gobierno de la Nación. Las referencias a la nación o a España dejaron de ser tabúes en el vocabulario socialista.

Con ese renacido nacionalismo y la nueva sensibilidad hacia el valor del Estado guarda una estrecha relación el fenómeno de mayores implicaciones futuras, iniciado ya con los gobiernos de UCD, pero confirmado y llevado a término por los socialistas desde el mismo momento en que se hicieron cargo del gobierno: el espectacular crecimiento del Estado. Lo que caracteriza al primer gobierno socialista fue el incremento de la presión fiscal y de la capacidad recaudatoria para hacer frente a la subida del gasto público. EL Estado español recorrió así en muy pocos años un importante trecho del camino que le separaba del llamado "estado del bienestar", esto del tipo de estado que gasta en torno al 30% del producto interior bruto en mantener el nivel de vida de los ciudadanos por medio de pensiones y seguros de desempleo, de los servicios de sanidad. Verdaderamente una nota que ha definió el proceso de institucionalización de la democracia en España, más allá del signo político de los partidos que gobernaron fue el peso que lo público adquirió en relación con la sociedad civil frente a lo que parecía mayor protagonismo de ésta en los inicios de la transición.

Con un Gobierno fuerte y con un Estado crecido en su dimensión y en sus recursos, los socialistas se situaron en mejores condiciones para desarrollar la política de pactos con las fuerzas sociales. Naturalmente, esta política no podía llevarse a cabo sin que el PSOE mantuviera y hasta acentuara el desplazamiento hacia la moderación y el centrismo desde la posición de izquierda. Una especie de moderantismo comenzó a dominar no ya la propia definición del PSOE como partido político sino el conjunto de políticas que puso en practica.

En efecto, si se consideran las principales reformas anunciadas y puestas en marcha por el nuevo equipo ministerial se comprobará que las que no se pospusieron o quedaron en meras medidas urgentes estuvieron guiadas por la decisión de no perderla benevolencia de los poderes tradicionales de la sociedad española.

La búsqueda de un amplio pacto con los sectores sociales fue también el criterio que guió la reforma en materia educativa. En justicia la reforma del artículo 417 del código penal evitó despenalizar el aborto en todos los casos en que embarazo no hubiera llegado a su duodécima semana - como había sido la promesa socialista - y tras una fuerte presión de la Iglesia y el consabido recurso de inconstitucionalidad al que invariablemente acudía AP, limitó los casos despenalizados a los de grave peligro para la vida o la salud de la embarazada, al embarazo producido por violación y a la probabilidad de malformación del feto.

La moderación de estas y otras reformas emprendidas por los socialistas no evitó en ocasiones la manifestación de una fuerte oposición política y social. El recurso previo de inconstitucionalidad fue la practica habitual de la oposición conservadora a todas las leyes orgánicas promovidas desde el gobierno. Pero el descontento provenía también de los sindicatos.

Pero donde con más claridad se reveló durante estos tres años el nuevo rumbo socialistas fue en la política exterior. La política del Gobierno del PSOE dio un giro de 180 grado respecto a la política del PSOE en la oposición: las presiones de los estados unidos y de varios países europeos, la inmediata conexión expresada por algunos ministros y evocada por el presidente entre la permanencia en la OTAN y la incorporación de España ala Comunidad europea, la actitud favorable a un estrechamiento de vínculos con la Alianza adoptada desde muy pronto por el Ministerio de defensa fueron los principales factores de una conversión desde el rechazo a una primera actitud de " compresión " por decisiones tomadas por la OTAN y finalmente a unas ambiguas pero constante indicaciones a favor de la permanencia en la Alianza.

La decisión de no salir de la OTAN apareció enseguida como complemento de las otras dos principales direcciones de política exterior adoptadas por el gobierno: ratificar las relaciones bilaterales con los estados unidos y acelerar las negociaciones par la adhesión de España ala Comunidad Europea.

El 31 de enero de 1986 Felipe González anunció la convocatoria del referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN.

La firma del acta de adhesión y el ingreso efectivo de España en la comunidad se produjo el uno de enero 1986.