LECRÍN
Su término municipal se ubica, desde el punto de vista geográfico-estructural, en las márgenes suroccidentales del macizo de Sierra Nevada, sobre una estrecha y profunda fosa tectónica que se sitúa transversal a la Cordillera Bética y que presenta un relieve compartimentado. Cuenta con una población de 2.329 habitantes repartida en diversos núcleos de población, ya que Lecrín constituye la reciente fusión de los municipios de Acequias, Chite, Talará, Murchas y Mondújar (agregados en 1.967), a los que se unió Béznar en 1.973. La capitalidad municipal se encuentra en el núcleo de Talará que concentra un 26% del total de la población.
No puede determinarse con precisión el origen de los asentamientos que se localizan en el término municipal, pero se presupone su origen en época romana. Su historia se engloba en la experimentada por el Valle de Lecrín en su conjunto: en época musulmana era un área bajo la tutela de la capital, y posteriormente del Reino de Granada. Bien custodiado por Sierra Nevada, la costa y la Vega granadina con sus respectivas fortificaciones, fue ofrecido a El Zagal por los Reyes Católicos para conseguir la capitulación de Almería y Guadix. Su población morisca, tras la rebelión, fue concentrada en Córdoba y desde allí distribuida por Extremadura y Galicia.
La génesis urbana varía dependiendo del núcleo urbano considerado: Béznar y Talará presentan una clara estructura de pueblo-calle, es decir, las viviendas se disponen paralelas y a lo largo de la vía principal que las atraviesa; el resto aglutinan distintas características constructivas.
Los elementos destacables desde el punto de vista histórico-artistico en el núcleo de Mondújar son la iglesia parroquial del siglo XVI y las termas romanas de Feche. En Chite sobresale la iglesia parroquial de la Inmaculada (siglo XVI), en Talará la ermita del Santo Cristo del Zapato, y en Murchas son dignos de mención la iglesia parroquial (siglo XVI) y El Castillo.
Es la agricultura la principal ocupación de los habitantes de este municipio. Por sus características geográficas que posibilitan poder disfrutar en el valle de un invierno suave, destaca entre las actividades agrícolas, el cultivo de cítricos, en monocultivo o asociados con el olivar, que constituyen el elemento paisajístico más característico de la zona.
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Evolución de la población durante el S. XX