
"En el Valle de Lecrín la ganadería no fue nunca importante y quedaba limitada a la zona montañosa, constituyendo un complemento de la agricultura. Existen referencias de movimientos trashumantes durante el dominio musulmán. A principios de mayo el ganado pastaba, durante aproximadamente tres semanas, en tierras no cultivadas cercanas a los pueblos. A continuación, iniciaba el ascenso por la sierra, manteniéndose hasta el mes de julio en una franja situada entre 1.800-2.200 m. En esta zona, además del aprovechamiento ganadero se cultivaban centeno y patatas. Para tal fin se construyeron una serie de cortijos como vivienda estacional de los campesinos, que tenían, además, una pequeña era para la trilla. Adosado al cortijo había un aprisco para el ganado que pastaba en el área y que estercolaba la tierras de labor.
En julio, y una vez finalizado el deshielo, el ganado abandonaba esta franja y subía a pastar a los pastos de alta montaña, por encima de los 2.200 m., hasta el mes de septiembre. Con la caída de las primeras nieves bajaban de nuevo hacía colas inferiores. Coincidiendo con la paridera de otoño, los rebaños llegaban hasta las tierras más cercanas al pueblo para alimentarse de los rastrojos, circunstancia que los agricultores, a su vez, aprovechaban para fertilizar sus tierras (majadeo).
Al no existir reservas de comida para el invierno ni refugios para el ganado en los pueblos, en noviembre se iniciaba el movimiento trashumante hacia la costa. En mayo regresaban a sus lugares de origen, cerrando el ciclo.
Tal fue el modelo vigente hasta los años cincuenta-sesenta de este siglo, momento en que se registró urna masiva emigración en Sierra Nevada y en el Valle de Lecrín como consecuencia de las difíciles condiciones locales (falta de productividad agrícola, duras
condiciones de trabajo en el campo y bajo nivel de vida de la población rural) y la favorable coyuntura económica nacional e internacional. Las zonas industriales fueron el polo de atracción de los campesinos serranos, que buscaban un aumento de renta y de nivel de vida.En el Valle aunque la actividad ganadera no era la principal actividad, tenía mayor relevancia que en la actualidad, practicándose una trashumancia entre la costa, donde pasaban el invierno y la sierra, adonde acudían en verano, permaneciendo en otoño y primavera en los pueblos del valle. Ahora los rebaños se limitan a desplazarse entre la sierra y los pastos próximos al pueblo. Solo se conservan movimientos trashumantes en Dúrcal, Lanjarón y Nigüelas.
La red viaria utiliza casi 900 Km. andando desde los apostaderos a los invernaderos. Más de un tercio de esta distancia es recorrida dentro de ámbito estricto de Sierra Nevada. El resto corresponde a los trayectos cubiertos por los trashumantes desde las estribaciones del macizo serrano basta los lugares de invernada en Almería, Granada y Córdoba. Los diferentes tramos viarios utilizados por los trashumantes pueden agruparse en 12 rutas que parten de tres zona de Sierra Nevada. vertiente norte, vertiente sur y fachada almeriense.
Cuatro comienzan en la vertiente septentrional, dirigiéndose cada una en un sentido diferente. Sierra de Cabo de Gata, Córdoba, Guadix y Almuñécar. Otras cinco parten de la vertiente meridional, cuatro desde la Alta Alpujarra y la quinta desde Nigüelas sus destinos son las sierras costeras de Granada y Almería, la Sierra de los Guájares y el término de Almuñécar. De las tres rutas que tienen su origen en la zona almeriense, dos de ellas terminan en el valle del río Andarax y la tercera en la Sierra de Gádor.
Los tramos viarios que forman cada ruta canalizan flujos diferentes según se van incorporando o separando los rebaños. Las vías pecuarias utilizadas tienen distinto rango, ya que los ganaderos se desplazan indistintamente por cañadas, cordeles, veredas y coladas, recorriéndolas en su totalidad o bien sólo en parte. A estas vías hay que añadir otras no estrictamente pecuarias, los caminos vecinales, que constituyen cerca del 40% de la longitud total recorrida.
Empieza la ruta ganadera en el término de Nigüelas. Como los primeros 2.4 Km. no tienen ningún tipo de clasificación viaria, los ganaderos han creado un camino alternativo por la orilla del río Torrente, sobre unas terrazas aluviales con cultivos de regadío, hasta llegar al término de Lecrín. donde la ruta sigue por la denominada Colada de los Hijones, con una anchura legal muy variable entre 5 y 21 m. Esta colada pasa por la falda del cerro donde se encuentra la Ermita del santo Cristo, y tras recorrer el barranco de los Hijones llega al término del El Valle, en donde el recorrido continúa por otro camino no ganadero que rodea el embalse de Béznar y desemboca en el Cordel del Camino Viejo de Motril, que marcha más o menos paralelo a la carretera que comunica el talle con el Pinar, al entrar en este último término municipal cambia su denominación por la de Colada del Cerro Urquiza y más adelante por la de Colada del Barranco de la taza, invadida por la carretera que va de El Pinar a Guájar-Faragüit y que termina en la Venta de la Cebada, lugar de invernada de los rebaños.
En Nigüelas existe un único pastor que todavía se desplaza andando hasta el cercano municipio de El Pinar. En un día corre con su hato (195 ovejas) los 16 km que separan los pastos de verano de los de invierno