El deslizamiento de Güevéjar

Durante el terremoto de Andalucía del 25 de diciembre de 1884, con epicentro en Alhama de Granada, fueron numerosas las poblaciones que sufrieron daños cuantiosos y víctimas por los efectos de movimientos de ladera activados por el terremoto. En algunos casos no es fácil reconocer el escenario de tales catástrofes ya que depósitos y rasgos han sido borrados por los efectos de las reconstrucciones posteriores, la erosión y los cultivos. En otros casos, sin embargo, se pueden reconocer las masas movilizadas, como en el deslizamiento de Güevéjar, donde se reconoce el escarpe principal bajo el cerro del Sombrerete de Nívar y la masa deslizada que se extiende hasta el río Bermejo (los olivos actuales aún permiten observar restos de troncos viejos recrecidos desde posiciones tumbadas), con pequeñas depresiones endorreicas aisladas y los restos de edificaciones del antiguo emplazamiento del pueblo, hoy situado algo más al sur.

Un movimiento anterior se debió producir durante el terremoto de Lisboa (el 2 de noviembre de 1755) con menor envergadura (Sanz, 1992). El río Bermejo debió desplazar su curso varios centenares de metros al sur de su trazado inicial y aún es posible observar depósitos de la masa deslizada colgados sobre el curso actual del río, con fragmentos de materiales de construcción, tierra y bloques de travertinos neógenos, de cuyo afloramiento original quedan restos por encima del escarpe principal del deslizamiento, en las inmediaciones de Nívar, y su extensión hacia el noroeste. Según Navarro Neumann (1924) en ambos terremotos se cambió de lugar el emplazamiento del pueblo de Güevéjar.

En el área epicentral del terremoto de Andalucía, cerca de Alhama de Granada, en Pilas de Algaida se produjeron muertos y cuantiosos daños en edificaciones; sin embargo, el aspecto actual de la zona oculta las evidencias de los movimientos de ladera inducidos por el terremoto, que incluyeron caídas de bloques y coladas de derrubios.