Los deslizamientos de Monachil

El valle del río Monachil, entre el centro urbano del mismo nombre y el Purche, en las zonas conocidas como Los Hundideros y La Umbría, ha experimentado notorias modificaciones en el relieve a lo largo del siglo pasado, cuando sucedieron una serie de movimientos, fundamentalmente flujos de margas, al parecer activados por las lluvias.

En 1924 (Navarro Neumann,1924) y en 1962 se registraron precipitaciones medias inusuales de 700 I/m2, mientras que las medias suelen situarse en torno a los 400 I/m2 (Mateos y Ferrer, 1994). La descripción aportada por el primer autor de los flujos y desprendimientos de Monachil durante las lluvias de Marzo y Abril de 1924 ofrece detalles de gran interés. La publicación, con fotografías del entonces profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Granada y reputado fotógrafo Manuel Torres Molina, se basa en las notas publicadas en La Gaceta del Sur por E. M. Puga, corresponsal, y L. Morell, ingeniero agrónomo. Se mencionan varios datos significativos sobre el fenómeno:

Marzo de 1924 fue el mes más lluvioso desde la creación del Observatorio de Cartuja (Granada) en 1902. En 23 días de lluvia, no muy fuertes, pero sí continuas, se recogieron 175'8 mm, y 48'5 mm en los 11 días de lluvias de abril. Durante la noche del 29 de marzo se abrieron grandes grietas, a unos 100 metros del camino de los Neveros, por debajo de la alberca llamada del collado de la Peregrina y se formó una inmensa "quiebra" de aterrador aspecto.

Se formó una masa de 500 metros de ancho y hasta 2 km de longitud, con un avance medio de 5 metros por hora tendente a ocupar un valle de dimensiones, en comparación, escasas. Otra "quebraja" y corrimiento de tierras se originó al pié del cerro del Purche y una tercera cerca del cortijo de los Albises, bloqueando Monachil. El barranco de Moraleda quedó cegado y el curso del río fue desplazado y se formó una laguna a pesar de que el río pudo mantener su curso. Hacia el 15 de abril los procesos de flujo se ralentizaron hasta parar. No hubo desgracias personales y sí cuantiosos daños.

En el mismo escenario se producirían nuevos flujos masivos, deslizamientos y desprendimientos en 1963, como se recoge en el mapa de deslizamientos del valle del Monachil a escala 1:10.000 realizado por Mateos (1995).

En la actualidad pueden reconocerse claramente los efectos sobre el relieve de tales movimientos, desde escarpes principales hasta las zonas de acumulación. Igualmente se aprecian segmentos colgados de la antigua red de drenaje previa a las movilizaciones que debieron modificar notablemente la morfología del valle.


Aspecto del valle del Monachil a lo largo de la Cerrada del Cuco (Foto: Torres Molina; Navarro Neumann,1924).


Aspecto del Barranco de Moraleda, por debajo del Purche durante los grandes flujos de margas (Foto: Torres Molina; Navarro Neumann,1924)


Figura 13. Daños en el Caserío del cortijo de la Hoya de Torres (Foto: Torres Molina; Navarro Neumann,1924).