La obsesión por fotografiar cabras monteses está en casi todos los excursionistas. Parece ser que el destino nos quiso premiar esta vez. Una manada de cabras estaba en la cumbre del Caballo y andando despacito entre ellas nos permitieron aburrirnos de tantas fotografías como le hicimos
En el Caballo hay un fuerte olor a excremento de cabra al igual que en cada uno los mojones de la Loma. Son lugares altos y buenos para la observación, donde las manadas se ponen para otear el horizonte de posibles llegadas, de ahí la abundancia de excrementos