Cónchar, el pueblo de las granadas
Cónchar es famoso desde tiempos inmemoriales por el fruto del granado rico y
jugoso que se cría con mimo y un excelente clima en las fincas y en las orillas
de los bancales
RAFAEL VÍLCHEZ.
26 diciembre 2016.
Sacado de Ideal

En el centro el 'eterno' agricultor y cosechero de las famosas granadas de
Cónchar, José Enríquez.
En otoño abundan los frutos del granado en la preciosa y
encantadora localidad de Conchar perteneciente junto al atrayente pueblo de
Cozvíjar al municipio de Villamena, en la comarca del Valle de Lecrín.
Centenares de personas de otros lugares acuden cada año a Cónchar para adquirir
a los agricultores las célebres granadas que cultivan en sus bancales. En
algunas civilizaciones la granada el símbolo de amor, de fertilidad y de
prosperidad. Muchos expertos la recomiendan para fines diuréticos, mejorar la
sangre y disminuir la hipertensión.
Uno de los cosecheros de granadas de Cónchar es José Enríquez, de
78 años de edad. "Yo empecé a ayudar a mis padres José y Josefa en el campo
cuando cumplí seis años guardando cabras y marranos por estos campos. Unos años
después comencé a labrar la tierra de sol a sol y, entre otras cosas, a cultivar
granados que según decían los antiguos provenían de Fuente de Piedra (Málaga).
Recuerdo que algunos de estos árboles producían más de 300 kilos de fruto. Mucha
gente de otras zonas acudía a mi pueblo con bestias a mercar granadas para sus
moradas y para revenderlas en otras partes", rememora este ‘eterno’ agricultor.
Según José Enríquez "antes más que ahora, en cada casa de Cónchar
se colgaban manojos de granadas con esparto en los techos de los camarotes y en
otras habitaciones para que se conservaran bien durante los primeros meses del
año. Las cáscaras de las granadas se secaban y endurecían con el paso de los
días pero el grano seguía intacto, muy rico y jugoso. Ahora se produce menos
cantidad de granadas que antes por que el campo está casi abandonado por que la
tierra es muy sufrida y no deja beneficios a quien la labra y la mima. Yo tengo
siete hijos y ninguno es agricultor por que en otro lugar u oficio ganan más y
están menos ‘aperreados’. En Cónchar cuando ahora muere el amo de una finca
muere también el trozo de su terreno", manifiesta.
"Antes daba gusto ver como todo el campo de Cónchar se labraba
para sacar la casa adelante. Los granados se solían plantar en las orillas de
las fincas para aprovechar la tierra para otras cosas. Antes en este lugar se
solían curar a veces los resfriados con zumos de granadas y en la mayoría de las
ocasiones daban resultado. El granado es un arbusto que necesita un clima
templado para crecer y vivir sin problemas. El clima y el terreno de Cónchar son
idóneos para criar granados de gran calidad y también viñedos. Las granadas y
los vinos de esta zona gozan de gran renombre desde tiempos inmemoriales y
mientras Dios me de fuerzas seguiré ‘pegado’ a la tierra y cosechando granadas y
uvas para ofrecer buen fruto y fabricar buen vino casero", terminó diciendo José
Enríquez.
Una rifa para alumbrar a los difuntos
La Hermandad de las Ánimas Benditas de Cónchar celebra un sorteo para construir
tumbas y colocar luminarias al difunto durante el velatorio
RAFAEL VÍLCHEZ.
26 diciembre 2016.
Sacado de Ideal

Un mayordomo de la Hermandad, en el cementerio de Cónchar. / R. V.
Desde el siglo XVI, la Hermandad de las Ánimas Benditas de la
localidad de Cónchar, en la comarca del Valle de Lecrín, se dedica a cuidar el
cementerio. La Hermandad, que nació bajo el signo de la caridad, se encarga de
colocar las luminarias que acompañan al cadáver durante el velatorio, así como
de ofrecer misas a los difuntos y colaborar en las fiestas y actos culturales
que se celebran en este pueblo perteneciente desde hace unas décadas, junto a
Cozvíjar, al municipio de Villamena.
Según el médico y mayordomo de la Hermandad de las Ánimas
Benditas de Cónchar, Antonio José Ruiz Morales, «todos los vecinos y vecinas de
Cónchar forman parte de la Hermandad y los mayores de edad ofrecen cada año tres
euros para cuando le llegue a cada persona el fatal desenlace tenga derecho,
eternamente, a un nicho en el cementerio de Cónchar. También, el finado tiene
derecho a misas y luminarias el día que está de cuerpo presente», explica.
Curiosamente, en Cónchar suelen sobrar los dedos de una mano para
contar los enterramientos que se producen cada año. La sede de la Hermandad de
las Ánimas de Cónchar se encuentra muy cerca de la iglesia, levantada entre 1610
y 1614.
En este bonito y tranquilo pueblo se celebra cada uno de enero la
tradicional ‘Subasta de Ánimas’ para recaudar fondos. Todo lo que se subasta:
jamones, chotos, granadas, jarapas alpujarreñas, arrobas de vino, billetes de
lotería, calabazas, garbanzos, cerámica, cuadros y otras cosas es donado por los
vecinos del pueblo y algunas personas de otras zonas. También, en el día de los
Reyes Magos se celebra la ‘Fiesta del Mosto’ para recaudar fondos.
'Caja de muerto'
En otros tiempos existió en Cónchar un ataúd que perteneció a la
Hermandad de las Ánimas. La ‘caja de muerto’ sirvió para transportar al
camposanto los restos mortales de los cofrades pobres cuando dejaban este mundo.
Una vez enterrado el cuerpo bajo tierra, el féretro volvía al cuartillo del
cementerio para que otros pudieran utilizarlo. Asimismo, hubo en Cónchar, entre
otras cosas, la llamada ‘romana de las Ánimas’, para recaudar fondos a través de
las personas que la utilizaban para pesar.
Hasta 1990, cada familia de Cónchar abonaba cada año a la
Hermandad de las Ánimas sólo dos pesetas. Después, los mayordomos acordaron las
subidas de 50 y 150 pesetas de las de antes. Ahora, cada matrimonio abona tres
euros al año y cada uno de los solteros y solteras, a partir de los treinta años
de edad, tienen que ofrecer otros tres euros al año para seguir como miembros de
la Hermandad de las Ánimas.
Las obligaciones inexcusables de la Hermandad de las Ánimas de
Cónchar pasan por cuidar del cementerio en todos los sentidos, ofrecer misas por
las Ánimas Benditas del Purgatorio, poner luminarias al difunto de cuerpo
presente, cuidar en las fiestas de San Roque de la música que acompaña al patrón
en la celebración de su misa y durante la procesión, así como del ‘castillo’ de
fuegos artificiales que se tira después de la misma y que se tiren cohetes en
diversas festividades.