

Francisco tiene 93 años. Se llevaron a su padre cuando él solo era un pequeño de tres. Hoy ha recuperado sus restos y lloraba mientras recordaba que ha estado toda su vida esperando este momento. "He pasado mucho", afirmaba al recordar su vida con una fotografía de su padre, la única que conserva la familia, entre las manos. Su padre, Felipe Manuel Fernández Fajardo, era albañil y vivía en Dúrcal. Fue asesinado por los golpistas en las tapias del cementerio de Padul y es una de las dos primeras víctimas que han sido identificada en las tareas que lleva a cabo el equipo Universidad y Memoria de la UGR que dirige Francisco Carrión. Este lunes, 12 de octubre, las dos familias han recibido sus restos en un acto que ha honrado la memoria de ambos. Un acto en el que, una vez más, instituciones, familias y memorialistas han renovado su compromiso con la recuperación de la Memoria Democrática y la defensa de las libertades, la justicia, la igualdad y el respeto a los derechos humanos. Defensa de los valores democráticos, que de eso se trata.
Este lunes, 12 de octubre, las dos familias han recibido sus restos en un acto que ha honrado la memoria de ambos
Los restos de Felipe Manuel Fernández Fajardo serán enterrados ahora con Virtudes, su esposa, y su otra hija. Como ha transmitido Francisco, uno de sus nietos, a las personas que asistían al Centro Federico García Lorca de Padul, donde se ha celebrado el acto, ahora podrán "cerrar en parte la herida" abierta desde el día en el que desapareció. Les fue arrebatado a su familia. Estaba casado y tenía dos hijos, de 6 y 3 años. Han sido 90 años de "angustia", ha transmitido a los asistentes, recordando el sufrimiento de su abuela Virtudes en los años de posguerra. Tras dar su enhorabuena a los familiares de la otra víctima identificada, ha pedido a todas las familias que aún esperan encontrar a los suyos que "no desfallecer". Y, con el agradecimiento a todas las personas que han hecho posible recuperar hoy los restos de su abuelo, ha depositado una rosa sobre cada una de las cajas con los restos.
La familia de Francisco anhela encontrar también a Enriqueta, su esposa, asesinada junto a su marido
La otra familia, la de Francisco Rodríguez López, cierra solo un parte de la herida. Porque junto a Francisco -que se dedicaba a tareas del campo y era carbonero- fue asesinada su esposa, Enriqueta Guerrero Martín. Como ha recordado durante el acto Francisco de Asís Carrión Jiménez, del equipo Universidad y Memoria, sus asesinatos fueron "un castigo ejemplarizante" por no haber podido detener a su yerno, vinculado a las Juventudes Socialistas. La familia confía en que, entre las 35 víctimas exhumadas en el cementerio durante las cuatro campañas desarrolladas, estén los de Enriqueta. De momento, han recuperado los del abuelo. Uno de sus nietos, Enrique, ha pronunciado unas sencillas y sentidas palabras: "Que el señor en su inmensa misericodia y la Virgen del Pilar no permitan que esto vuelva a suceder".
Si hay algo que comparten, estas dos familias y todas las que buscan a sus familiares, es la dificultad para encontrar datos y documentos que den pistas sobre su paradero. Como han transmitido hoy, durante décadas hemos escuchado que estaban en las cunetas. Pero ellos estaban en Padul, en una fosa, sin nombres, sin señalización alguna. Sin una simple placa que honrara su memoria.
Para tirar de la madeja de la documentación es imprescindible la labor de investigadores e investigadoras. Lo sabe bien Silvia González quien, en su día, requerida por José Luis Villegas, puso a la familia de Francisco tras la pista del cementerio de Padul. Ella misma fue la encargada de tomar las pruebas de ADN a los familiares que finalmente han servido para identificarle. Su compañero en el equipo de investigación. José Peña Moreno, consiguió datos de la pareja. "Nos alegramos de este final", ha transmitido Silvia González a este diario. Ella destaca que la labor del movimiento memorialista seguirá, "pase lo que pase" en las próximas elecciones. En las que también está en juego recuperar los restos de las víctimas, con la amenaza de derogación de las leyes de Memoria Democrática por parte de la derecha y la ultraderecha.
Una vez más la fiscal de Derechos Humanos y Memoria Democrática, Montserrat Luque, ha acudido al acto de entrega de los restos de víctimas identificadas. Antes, ha mantenido un breve encuentro con las familias para informarles de los pasos que ha dado el Ministerio Público. En concreto de las diligencias de investigación preprocesal abiertas para que las familias puedan conocer los hechos; para que puedan obtener la verdad de lo sucedido; para restituir la vulneración de derechos ocurrida; para ofrecer el reconocimiento que les fue negado.
Montserrat Luque ha transmitido a las familias el "respeto y la cercanía" de la Fiscalía, que en su labor "sitúa la dignidad de las personas en el centro". Ninguna actuación puede compensar plenamente el sufrimiento sufrido por estas familias, ha afirmado la fiscal, quien ha enfatizado no obstante la importancia de preservar la memoria, de honrar la memoria y de renovar el compromiso con la libertad, la justicia, la igualdad y el respeto a los derechos humanos.
Como ha resaltado la fiscal, "una democracia madura no puede mostrarse indiferente". Esta labor es una obligación derivada de los derechos humanos.
"Estamos devolviendo nombres, dignidad y memoria", resalta la alcaldesa de Padul
Como ha señalado la alcaldesa de Padul, Celia Villena, durante su intervención, con el acto celebrado en el municipio, "estamos devolviendo nombres, dignidad y memoria" a dos personas que tenían sus trabajos, sus preocupaciones y sus sueños. "La violencia tras el golpe de Estado acabó con sus vidas", ha dicho la alcaldesa, que ha puesto el acento en que, admitir que Padul fue escenario de estos hechos, es un acto de valentía. "No es más digno esconderlo", ha proclamado para desear que el homenaje tributado en el municipio trajera "paz" a las familias, a las que ha agradecido su "perseverancia" en la búsqueda.
Recordar, como se ha hecho este lunes en Padul, "no es abrir heridas, porque las heridas no se cerraron. Es empezar a sanarlas", ha añadido.
Por su parte, el profesor Francisco Carrión, que lidera el equipo Universidad y Memoria y dirige la cátedra de Memoria Democrática Salvador Vila de la UGR, ha recordado que en las cuatro campañas desarrolladas en Padul han sido exhumados los restos de 35 víctimas. "Recordar no es alentar el odio, es reconocer el dolor", ha dicho para defender la necesidad de aprender y mantener un compromiso con la convivencia. Como ha subrayado, este trabajo busca que ninguna víctima sea condenada al olvido, ese olvido que el franquismo impuso echando toneladas de tierra sobre las fosas.
Carrión ha excusado a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, siempre presente en estos actos y por las restricciones de la normativa electoral no ha acudido este lunes a Padul. "El Estado ha apoyado con toda su energía hasta llegar hasta aquí", ha dicho Carrión, que también ha citado a la Comisionada de Concordia de la Junta.
El profesor no ha ocultado la preocupación de familias, investigadores y memorialistas por el futuro. Y ha llamado a elegir el próximo 29N pensando en la defensa de la Memoria Democrática y en opciones que la respeten. "No tengáis miedo, habladlo con vuestros vecinos, en vuestra casa...", porque, como ha proclamado, "mientras haya una familia esperando, la Memoria seguirá llamándonos".