El último trabajo que nos ocupa, titulado Primera aproximación a la realidad geográfica del Valle de Lecrín y sus posibilidades para el turismo rural, constituye el trabajo para la suficiencia investigadora de su autora, María Martín Morales, presentado en la Universidad de Granada, en el Departamento de Geografía Humana en el año 2001.
La pretensión de esta investigación, según la propia autora, era elaborar un estudio previo a su futura tesis doctoral, de una zona rural en la que fuera factible, por sus cualidades y necesidades, el desarrollo de un plan para fomentar y desarrollar el turismo rural. Justifica la elección del Valle de Lecrín, por su especial ubicación y cercanía a Granada, por ser una zona especialmente desasistida de estudios y desconocida a pesar de contar con grandes potenciales y atractivos, por estar incluida en el Proder Aprovalle-Temple, y sobre todo, por tener unos muy malos indicadores socioeconómicos.
En este primer trabajo, María Martín lleva a cabo una primera toma de contacto con el estudio de la comarca, y con la realidad política en que se encuentra el turismo rural, no sólo en el Valle de Lecrín, sino a nivel general. Por ello, su trabajo queda estructurado en una serie de bloques temáticos muy claros y definidos: primero, analiza el concepto de turismo rural en el ámbito europeo, español y autonómico y las distintas políticas existentes para el desarrollo rural en materia turística, (el Plan Marco de Competitividad del turismo español, el Plan de Desarrollo Rural de Andalucía, los programas Leader, Proder o Proditur, entre otros), que suelen incluir entre sus objetivos la mejora, conservación y valorización tanto del entorno natural como del patrimonio y las tradiciones de los lugares de actuación.
Un segundo bloque, lo dedica al examen y reconocimiento de la comarca lecrinesa, estudiando su medio físico, humano y económico. Para la elaboración de este capítulo emplea a Villegas Molina, pero a la vez proporciona una actualización de todos los datos, que se hacía especialmente necesaria, sobre todo, en los aspectos humanos y económicos, que evidentemente han cambiado bastante en los últimos treinta años, en pos de un mayor desarrollo económico y social, mayor grado de instrucción en la población, pérdida de importancia del sector primario a favor del secundario y terciario, etc.
Finalmente, el tercer bloque, y el más importante para este estudio, es el que dedica a ponderar las posibilidades del turismo rural como agente dinamizador de la diversificación económica del Valle de Lecrín, para ello María Martín, lleva a cabo un análisis tanto de las potencialidades y oportunidades del Valle para adquirir ese desarrollo, así como de sus limitaciones y deficiencias, para finalizar con una meditada conclusión.
He considerado importante este trabajo, pues supone un paso más dentro de los estudios de geografía realizados sobre la región, al presentar, no solo, un análisis del territorio y sus habitantes, sino un enfoque de estudio encaminado a crear unos determinados aportes a través del turismo rural, para desarrollar y diversificar las actividades económicas de la comarca y proporcionar rentas complementarias a sus lugareños, que también influirán de forma positiva en la revitalización y restauración de todo su conjunto patrimonial, desde el natural-medioambiental, hasta el cultural. En definitiva, pretende proporcionar un estudio que ayude a fomentar el desarrollo endógeno de la zona, valorizando sus recursos y riquezas, como respuesta a la crisis del medio rural en general, y del Valle de Lecrín, en particular, que no solo es social y económica, sino también cultural y medioambiental, por el progresivo abandono y uso especulativo de sus valores, que esperamos se vea paliado con la necesaria declaración de Sitio Histórico que espera la comarca, aún en trámite. Dentro de los valores que pondera como atractivos para el desarrollo de la iniciativa turística, los hay de diversa naturaleza, físicos, humanos, económicos, adquiriendo un importante protagonismo los patrimoniales-culturales. Entiende que “el patrimonio arquitectónico y cultural del Valle de Lecrín es muy homogéneo, lo que le confiere un atractivo muy especial de cara al turismo rural”112; y sería oportuno poner en valor, los distintos yacimientos arqueológicos de la zona, los mismos núcleos de población por su antigüedad y urbanismo islámico, con callejas sinuosas y sin salida, con huertos de cítricos intercalados entre las viviendas regados por su antiquísima red de acequias, las numerosas ruinas de su arquitectura defensiva islámica, sus iglesias y ermitas, casas solariegas, arquitectura típica, cortijos y molinos (necesitados de rehabilitaciones respetuosas que los podrían acondicionar para fines culturales o turísticos).
Considera la creación de posibles centros de interpretación que ofrecieran el conocimiento de tan rico patrimonio, de la población y sus costumbres, su gastronomía tradicional, folklore, fiestas populares y artesanías, como el trabajo del esparto o el bordado. Frente a todos estos valores patrimoniales susceptibles de atraer al público, indica María Martín, que se dan una serie de limitaciones que deberían de subsanarse en favor de su aprovechamiento sostenible. Entre las deficiencias que enumera, destaca la inexistencia de un plan de ordenación del territorio y una regulación urbanística coherente con los cambios que están experimentando algunos de los municipios del Valle, una escasa labor de rehabilitación del patrimonio arquitectónico y cultural, desconocimiento e infravaloración de los recursos turístico-culturales que tiene la comarca por parte de los lugareños, déficit de ofertantes de actividades vinculadas al turismo cultural, horario de visitas insuficientes o inexistentes, deterioro del patrimonio urbanístico y de la tipología de arquitectura popular, al incluir nuevos elementos foráneos y discordantes que alteran su originalidad, alguna que otra intervención restauradora poco respetuosa, o el peligro de desaparición de ciertas actividades artesanales.
En síntesis, este estudio de María Martín Morales, es un trabajo pionero desde la ciencia geográfica, que propone una valorización de las numerosas riquezas y elementos de la comarca: patrimoniales, culturales, físicos, humanos o económicos, a la vez que identifica las debilidades que presentan para su pronta solución, con el fin de que funcionen como motor de desarrollo sostenible en un lugar tan atractivo y desconocido a la par como es el Valle de Lecrín.