
Pedro de Alcántara de Borbón y Borbón
Retrato de niño de cuerpo entero, sentado sobre una roca, sujetando un rifle entre sus manos. Viste chaqueta de terciopelo oscura, chaleco, camisa blanca y pajarita bermellón. A su derecha y sobre la roca, se deposita un sombrero. Según la fisonomía del retratado y por el año de ejecución de la obra, 1868, podríamos estar ante una efigie del niño que se convirtió en el I duque de Dúrcal. Además en el legado testamentario de María Cristina de Borbón y Bosch-Labrus, duquesa de Dúrcal, se corrobora esta teoría. La duquesa donó al Museo Romántico esta obra exponiendo que el niño retratado era su propio abuelo. Pedro de Borbón y Borbón fue hijo del Infante Sebastián Gabriel de Borbón, del que el Museo del Romanticismo posee otro retrato (Inv. CE7196) firmado por Luis Ferrant e ingresado en el Museo por la misma fuente que éste. Este dibujo al pastel forma parte de la interesante nómina de retratos infantiles que posee el Museo del Romanticismo. En este tipo de representaciones los pintores solían recrearse en la descripción minuciosa de la indumentaria y en todo aquello que acompañaba a los infantes. El disponer a los niños en escenarios naturales era otra de las características de este tipo de imágenes. La blandura de la técnica, al pastel, contribuye a enfatizar la dulzura del retrato infantil. José Parera y Romero se formó en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. En su producción artística destacan algunas obras realizadas en acuarela o al pastel, como podemos comprobar en este papel. Recibió en numerosas ocasiones encargos del padre del niño aquí inmortalizado

Alfonso de Borbón y Borbón
Retrato de niño de cuerpo entero. Ataviado con traje marrón con adornos y botones laterales negros y cuello blanco, pololos y botines. Con la mano derecha sujeta dos palillos y apoya la izquierda sobre un tambor que le cuelga del hombro derecho. Obra de cuidado dibujo, suave cromatismo y gran luminosidad conseguida mediante las cálidas texturas del pastel. Según el legado testamentario de María Cristina de Borbón y Bosch-Labrus, duquesa de Dúrcal, el niño retratado sería el padrino de la donante. La duquesa también donó otras obras al Museo Romántico como el pastel del mismo autor: "Pedro de Borbón y Borbón" (Inv. CE7197). Vemos en esta obra algunas de las características del retrato infantil: la representación del personaje sobre un fondo de paisaje y el acompañar a los niños de los objetos que le son propios como los juguetes e instrumentos musicales. Los instrumentos de percusión como el aquí representado se utilizaban también con un sentido mágico-religioso, ya que se creía que con su sonido se ahuyentaba a los malos espíritus que podían ocasionar daño a los pequeños. El autor de este pastel, José Parera, en varias ocasiones retrato a la nobleza y realeza como atestigua la efigie de "D. Alfonso de Borbón, Príncipe de Asturias", que presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866.