ALBUÑUELAS, WULFENITAS EN LOS CRIADEROS DE PLOMO-MOLIBDENO

Introducción | Historia y minas |

A finales del S. XIX ya tenemos datos de las minas de Albuñuelas (Véase Artículos del Defensor de Granada sobre el Valle de Lecrín 1880-1936), su máxima producción se alcanza en la primera parte del XX. Por todos los pueblos hay una psicosis de declaración de minas, como se atestigua en el enlace del citado periódico. La mayoría de estas explotaciones quedaron en nada. Pero la zona de la sierra de Lújar y Albuñuelas se mantuvieron explotando llegando algunas a mediados del S. XX. Con estas páginas queremos hacer una reivindicación del pasado minero de Albuñuelas y ponerlo en el lugar que se merece dentro de nuestra olvidadiza memoria


En los últimos años, Albuñuelas se ha convertido en una de las localidades más conocidas entre los aficionados a la mineralogía, gracias a las llamativas cristalizaciones de wulfenita que aparecen en sus minas. En la imagen se observa un cristal de 4 mm de wulfenita procedente de las minas de Los Lastonares, combinando seis formas tetragonales (2 prismas + 3 bipirámides + pinacoide). Colección: José M. Sola. Foto: F. Piña.

En este trabajo se realiza un estudio mineralógico de las minas de Albuñuelas (Granada). Estas minas, ya abandonadas, se encuentran sobre los criaderos de plomo y molibdeno de los carbonatos triásicos del denominado Complejo Tectónico Alpujárride. Desde el punto de vista científico y coleccionístico, las mineralizaciones que se describen son de un alto interés, siendo la wulfenita el mineral más destacado por la perfección de sus cristales y la variedad de hábitos que presenta, y todo ello en un área geográficamente reducida, como es Albuñuelas.

Autores

La zona objeto del presente estudio se encuentra enclavada dentro del término municipal de Albuñuelas, en la provincia de Granada, correspondiente a la Hoja n° 1.041 del Mapa Geológico de España (E. 1:50.000), denominada Dúrcal. Este sector constituye un retazo de la Zona Bética, correspondiente a la Cordillera del mismo nombre, y que se caracteriza por una geología tectónicamente compleja constituida por una serie de unidades o mantos de corrimiento claramente definidos, entre los que destacan los del llamado Complejo Alpujárride, caracterizado éste por:

Es en esta formación, donde encajan los criaderos de plomo y molibdeno que fueron objeto de explotación a principios de siglo.

Panorámica de la localidad granadina de Albuñuelas, con el Pico del Caballo al fondo, tomada des- de el Cerro de la Cruz. Enero de 1998. Foto: José M. Sola.

En sus comienzos, los trabajos se realizaron de forma intensa pero anárquica y sin demasiados éxitos económicos, primero para la extracción de galena y, en segundo lugar, para la extracción de molibdeno en forma de wulfenita. Este mineral fue ignorado en un principio como mena de plomo, pero fruto de los avances técnicos y de la necesidad de materias primas para la elaboración de aceros especiales experimentó una revalorización que permitió la explotación de las escombreras de esta zona.

Hoy en día, abandonadas ya las labores, nos ha quedado un valioso legado mineralógico desde el punto de vista científico y coleccionístico, concretado en espléndidos cristales de wulfenita, tanto por su riqueza cristalográfica como por el brillo y color que presentan.

Asociada a las wulfenitas destaca la presencia de otras mineralizaciones que, en el caso de la vanadinita y la descloizita, ni siquiera estaban citadas en la localidad. No obstante, por lo inaccesible de algunos de los yacimientos y la cantidad de pequeños trabajos, no podemos delimitar el potencial real que desde el punto de vista mineralógico nos ofrecen los bellos parajes del término municipal de Albuñuelas.

GEOLOGÍA REGIONAL

En términos regionales, nos situamos en la zona más interna de las tres grandes unidades en que se divide la Cordillera Bética Se trata de la denominada Zona Bética, caracterizada por un metamorfismo regional ligado al ciclo alpino que se desarrolla sobre terrenos paleozoicos y post-paleozoicos que, en líneas generales, constituyen una estructura muy compleja en forma de mantos de corrimiento, fruto de una tectónica alpídica muy intensa que controla la existencia de numerosos yacimientos y que presenta una ausencia casi general de sedimentos post-triásicos.

Figura 1. Esquema geológico y regional de la zona de Albuñuelas.

1: Mina del Cortijo del Cura.
2: Minas del Cerro del Capón.
3: Minas de La Cunilla.
4: Mina del Cerro de la Jara.
5: Mina del Cerro de la Cruz.
6: Minas del Barranco del Humo.
7: Mina El Centenillo.
8: Mina San Antonio de Padua.

Modificado de la Hoja del MAGNA N°: 1.041.

Podemos dividir estos materiales en tres grandes unidades o complejas tectónicos:

Los tres complejos se caracterizan por una estructura de mantos de corrimiento de gran envergadura, originadas por fenómenos de compresión, aunque más tarde, fenómenos de desplome y deslizamientos por gravedad hayan podido modificar en parte las relaciones geométricas iniciales de los mantos de corrimiento. De los tres complejos, el Nevado-Filábride es el de posición estructuralmente más baja, situándose por encima de éste el Complejo Alpujárride, sobre el que descansa a su vez el Complejo Maláguide. Este último, está caracterizado por materiales poco o nada afectadas por los procesas de metamorfismo regional ligados al ciclo alpídico. Hoy en día, todavía no se sabe con seguridad si su estructura interna está formada por una o varias unidades.

ABSTRACT

This work supposes a mineralogical study about the Albuñuelas (Granada) mines These mines nowadays left up, are situated over the plumb and molybdenum deposits of the triassic carbonates belonging to the named Alpujarride Tectonical Complex.

From the scientific and collecting point of view, those here described mineralizations present a high interest and value, being wulfenite the most imponant and relevant mineral, due to its perfect cristals and its wide variety of habite and even in such an actually geographically reduced area as it is Albuñuelas

Cristales de wulfenita de 4 mm con marcado zonado en "sandwich". Minas del Barranco del Humo. Colección: Fernando Gómez. Foto: F. Piña.

Los Complejas Nevado-Filábride y Alpujárride, con características estructurales y litológicas semejantes, son los más inferiores de la Zona Bética. Ambos se han visto envueltos durante la orogenia Alpina en una complicada evolución tectónica y metamórfica, ésta última producida por la subducción de la placa litosférica europea bajo la placa africana (Paga y Díaz, 1976).

La sucesión estratigráfica de los dos complejos comprende

El Complejo Alpujárride está ampliamente representado en la Zona Bética, con una potencia muy variable de unos sectores a otros. A grandes rasgos, podemos distinguir en su litología: micaesquistos, cuarcitas, filitas y calizas o dolomías marmóreas, que se diferencian en formaciones que, a su vez, se agrupan en diversos mantos de corrimiento.

GEOLOGÍA LOCAL

Las trabajos mineros realizados en la mina El Centenillo ponen de manifiesto el plegamiento, originado durante el ciclo alpino, de los carbonatos triásicos del Manto de Los Guájares. Foto: G. García.

Los criaderas de Pb-Mo de Albuñuelas se enmarcan dentro de los terrenos béticos que se extienden desde los límites occidentales de Sierra Nevada hasta la Sierra de Almijara, así como por la parte meridional de la Depresión de Granada, y más concretamente en los terrenos Alpujárrides que engloban la citada localidad.

El Complejo Alpujárride está compuesto por un conjunto de mantos de corrimiento, de número variable, según la transversal que se considere.

La posición tectónica de los mantos alpujárrides es constante entre Maláguide y Nevado-Filábride, salvo en sectores próximos al límite septentrional de la Zona Bética. Cada manto está compuesto por una serie de términos que se englobarían en una "secuencia alpujárride tipo" (Aldaya et al., 1979).

Conjunto de 7 mm de cristales pseudocúbicos de wulfenita , procedente de las minas del Barranco del Humo. Colección: José M. Sola. Foto: F. Piña. Estado actual de los accesos a las labores subterráneas de la mina El Centenillo. La mineralización arma en las calizas marmóreas triásicas del Manto de Los Guájares. Foto: Gonzalo García.

Se detectan diferencias estratigráficas de unos mantos a otros dentro del Complejo Alpujárride, sobre todo en niveles permotriásicos. Sólo en uno de ellos se presenta la serie completa (Aldaya,1969b,1969c).

Las superficies de corrimiento han cizallado la sucesión alpujárride, situándose en niveles diferentes según los mantos. Tanto el metamorfismo como las diversas fases de plegamiento son anteriores a la tectónica de corrimiento.

Figura 2.
SECCIÓN ESTRATIGRÁFICA Y MEGASECUENCIAS DE LA FORMACIÓN CARBONATADA DEL COMPLEJO ALPUJÁRRIDE:

A) Sección estratigráfica del C. Alpujárride.

B) Sección estratigráfica detallada de la formación carbonatada:

1) Filitas y cuarcitas con intercalaciones carbonatadas.

2) Calizas y dolomías.

3) Filitas.

4) Dolomías masivas.

5) Calizas finamente estratificadas y calizas margosas.

6) Calizas con nódulos de "cherf" en la base.

7) Calizas y dolomías esfrafiformes (intervalo mineralizado).

8) Margas, calizas, etc.

9) Dolomías.

10) Calizas.

C) Sección del intervalo mineralizado con cuatro megasecuencias.

D) Detalle de una megasecuencia con cavidades cársticas mineralizadas a techo y a muro. (Modificado de P Fenol¡, 1992).

El Trías carbonatado se caracteriza por la ausencia casi total de fósiles en las calizas y dolomías, y por una intensa recristalización alpina. En muchos de los puntos se puede apreciar cómo estas calizas y dolomías han dejado de ser sedimentarias para convertirse en auténticos mármoles. Esta recristalización afecta en términos generales mucho más a las calizas que a las dolomías.

La formación calizo-dolomítica está constituida fundamentalmente por calizas con una potencia actual muy variable, que en Albuñuelas alcanzan valores máximos de 500 metros. Estos carbonatos marmóreos aparecen masivas, o bien con excelente estratificación en bancas gruesas, aunque a veces aparecen bancos finos con estratificación muy neta

Grupo de cristales de wulfenita recogidos en abril de 1998 en la mina del Cortijo del Humo. Encuadre de 6 mm. Colección: Fernando Gómez. Foto: F. Piña. El Trías carbonatado de Albuñuelas se presenta en niveles masivos, o bien en bancos delgados con estratificación muy neta, como puede observarse en esta llave de sostenimiento (a la izquierda de la imagen), perteneciente a las labores subterráneas de la mina El Centenillo. Los niveles calcáreos donde se encuentra enclavada esta mina se denominan "Mármoles de la Sierra de Las Guájares". Foto: Gonzalo García.

Barranco del Humo. Entrada a una de las minas y su escombrera. Foto: José M. Sola.

Dentro de los diferentes mantos alpujárrides, el Manto de Los Guájares es, quizá en toda la transversal de Granada, el más alto de todos ellos, apareciendo constituido por un conjunto de unidades de extensión variable. Especial interés tienen para este trabajo, por estar relacionados con las minas descritas, los niveles calcáreos alpujárrides pertenecientes a las formaciones: Manto de Los Guájares y Manto de La Herradura, denominándose respectivamente estos niveles:

En el conjunto del dominio Alpujárride hay que señalar la existencia de manifestaciones volcánicas básicas, poco desarrolladas, que se sitúan en el techo del Trías Medio, y manifestaciones de carácter ácido, de escasa importancia, que aparecen en la base asociadas a las filitas, en general en forma de diques.

Todos los mantos alpujárrides son fosilizados por materiales neógenos y cuaternarios, muy bien representados y en afloramientos de notable extensión, si bien estos mantos quedan hacia el Oeste por debajo de los Maláguides.

Vistoso grupo de cristales multifacetados de wulfenita, procedentes de las minas de Los Lastonares. Estas minas son las que han producido los cristales de mayor calidad, tanto por la transparencia y brillo, como por la complejidad de sus hábitos cristalinos. Conjunto de 8 mm. Colección: José M. Sola. Foto: F. Piña.

CARACTERÍSTICAS DE LOS DEPÓSITOS

Las mineralizaciones del término de Albuñuelas encajan exclusivamente en el Complejo Alpujárride, en las secuencias de cobertera, donde abundan mineralizaciones de hierro y de plomo-cinc-flúor, de origen sedimentario y/o diagenético temprano, que desde épocas pasadas han constituido, junto con el cobre, la minería básica del SE de España. Las mineralizaciones de Fe se sitúan fundamentalmente en la parte basal de la formación superior, mientras que las de Pb- Zn-F se ubican dentro de ella.

En el caso de las minas objeto de este estudio, se trata de depósitos de Pb-Zn enclavados al techo del Trías Medio y en la base del Trías Superior, dentro de las calizas y dolomías marmóreas formadas bajo ambientes marinos someros muy restringidos ("lagoons"), que constituyen la llamada Formación Carbonatada Alpujárride.

Las mineralizaciones de Pb-Mo de Albuñuelas se encuentran enclavadas en las secuencias de cobertera de los terrenos Alpujárrides, dentro de los carbonatos de edad Trías Medio y Superior

Detalle de un cristal de 6 mm de wulfenita semitransparente , extraído en 1998 de las minas de Los Lastonares. Este tipo de cristales son extremadamente raros, siendo lo más frecuente encontrar formas tabulares simples. Colección: Fernando Gómez. Foto: F. Piña.

La estrecha relación de estos depósitos con los carbonatos estratiformes, formados por mecanismos de reflujo en la diagénesis temprana, pueden suponer que la dolomitización y mineralización fueron sincrónicas, con condiciones físico-químicas similares.

Las mineralizaciones tienen un contenido medio de

Uno de los puntos de discusión sobre los depósitos de Pb-Zn, reside en el origen de los metales antes de ser introducidos en la cuenca.

Agregado de cristales tabulares de wulfenita. Ejemplar de 40 mm. recogido en Los Lastonares. Colección: Fernando Gómez. Foto: F. Piña.

Sobre este tema se mantienen dos hipótesis (Alaben, 1973 ; Tona, 1973):

Los yacimientos o indicios minerales del Complejo Alpujárride de Albuñuelas, son diversos, presentando características dispares entre ellos. Sin embargo, la paragénesis es sencilla, formada mayoritariamente por minerales primarios en forma de sulfuros de plomo y en ocasiones de cinc, o bien más complejas en forma de sulfosales o sulfuros de cobre, hierro, etc, apareciendo minerales de origen secundario en abundancia, tales como molibdatos y vanadatos de plomo y cinc, además de óxidos de hierro.

Existe un predominio del plomo sobre el cinc, encontrándose, en ocasiones, la esfalerita alterada en forma de carbonatos y silicatos, tales como smithsonita y hemimorfita, si bien, el cinc es inexistente, o minoritario, en muchas de las las minas de Albuñuelas, como es el caso de las minas del Cerro de la Cruz.

La galena aparecía originalmente en depósitos diseminados en los carbonatos triásicos: bien como lechos de galena interestratificados en forma de bolsadas o lentejones de muy pequeño espesor, en los bancos de calizas y dolomías que han sufrido una fuerte tectonización, o bien como relleno de superficies y grietas intrasedimentarias de tamaño centimétrico. Para los interestraficados se suponen temperaturas de formación entre los 120 °C y 135 °C. En las minas del Cerro de la Cruz, Arana (1973) propone valores de 130 °C a 135 °C. En el caso de las fracturas y fisuras, se supone que las elementos metálicos fueron originados a temperaturas entre 220 °C y 240°C, con un origen hidrotermal, más que por remoción del plomo sedimentario, que es un metal con poca movilidad en comparación con el cinc.

Sistema de fracturas con relleno silíceo, en los niveles carbonatados alpujárrides, fruto de la intensa actividad de la tectónica alpina. Foto: Gonzalo García.

Aunque no se tiene certeza, el molibdeno parece tener el mismo origen que el plomo, apareciendo en cantidades variables dentro de la galena, según análisis químicos realizados por diversos autores en muestras procedentes de localidades próximas.

El molibdeno aparece en las minas de Albuñuelas en mineralizaciones superficiales e irregulares, en forma de molibdato de plomo o wulfenita (MoO4Pb), siendo originada por meteorización de minerales de plomo (galena) en presencia de soluciones de molibdeno, en las zonas de oxidación de los depósitos plumbíferos. El molibdeno pudo venir arrastrado por aguas mineralizantes sincrónicas o no a las que originaron los criaderas de plomo, cuya oxigenación hizo posible el ataque de la galena, fijando el molibdeno en forma de wulfenita

La wulfenita de Albuñuelas yace de formas muy diversas, constituyendo en ocasiones filones o capas de mineral tipo manto, de tamaños decimétricos que no superan el metro de espesor, y que están formadas por una arena calcárea de color amarillento sobre la que se encuentran adheridas los cristales de wulfenita, e interestratificados en las capas calizo-dolomíticas.

Según Rubio y Gavala (1918), el origen de estas arenas puede ser sincrónico con las calizas, basándose en la regularidad de las capas metalizadas y en la presencia de niveles de areniscas micáceas que se intercalan entre las capas calcáreas y que pudieron ser atacadas por las aguas circulantes para dar las arenas incoherentes que forman el relleno de estas capas mineralizadas tipo manto.

En otras ocasiones, la wulfenita constituye bolsadas más o menas próximas dentro de las materiales carbonatadas triásicos.

El vanadio que aparece en estos criaderos tiene supuestamente un origen similar al molibdeno, suponiéndose sincrónico a la sedimentación. Los minerales de vanadio, en forma de vanadinita y descloizita, se han concentrado probablemente por la acción de las disoluciones de meteorización, siendo la galena y la esfalerita los primitivos portadores del elemento. Estos minerales aparecen frecuentemente asociados a la wulfenita en forma de bolsadas o tapices sobre una matriz calcoarenosa

La fragilidad y escasez de los ejemplares de estas minas supone que la recuperación de éstos sea una labor delicado y no exenta de fortuna. Foto: G. García