Sacado de Los Habices de las iglesias del Valle de Lecrín de Lorenzo Luís Padilla Mellado
Su nombre viene del topónimo árabe de otro anterior.
( دوركر )
(Dūrkar), alquería árabe en el Valle de Lecrín: qaryat dūrkar min iqlim
En el s. XVII Henríquez de Jorquera en sus Anales de Granada nos brinda una descripción con minucioso detalle de lugares próximos como son las localidades del Padul o Cozvíjar, y no lo hace de Dúrcal, olvidando esta población, aunque sea una de las de más importancia poblacional en el comarca de esta época, como era Dúrcal.
A mediados del s. XIX es Pascual Madoz quien nos proporciona una rica descripción sobre este lugar, refiriéndose a Dúrcal con un minucioso detalle de la configuración de su territorio, su núcleo urbano dividido en los clásicos tres barrios, conocidos como Danón, Nigüelas y Almócita, pasando por medio del primero la carretera que unía Granada con Motril y la Alpujarra. También nos da referencia de otros barrios, uno de ellos llamado Almohasa por encima del que hoy se conoce con el nombre de Almócita y en el que se descubren restos de antiguos asentamientos humanos desde etapas prehistóricas. Otro barrio que se tiene noticia en este pueblo es el llamado Mahigena, que se localizaba en el lugar que hoy se conoce como Margena, donde perduran restos de un fuerte de construcción árabe y varias estructuras emergentes sin duda de viviendas y otras construcciones.
Madoz continúa la descripción de las viviendas diciendo que sus casas son antiguas y mal construidas, de uno o dos pisos, el segundo piso lo utilizan para guardar los granos y otros frutos. Sus calles son estrechas y tortuosas y muchas de ellas sin empedrar. Las aguas de las fuentes que manan en su término, sobre todo en la parte inferior del pueblo además de surtir al vecindario, dan impulso a seis molinos y fertilizan la vega.
Igualmente es muy rica la descripción que se hace en el Libro de Apeo y Repartimiento de Suertes de 1572, el cual nos informa de las raíces y orígenes de su población. En primer lugar nos informa de la distancia que la separa de Granada que es de 4 leguas, poco más o menos, en el Camino Real que va a la Alpujarra y otras partes, y es por esta causa un lugar muy conocido. En él hay tres mesones que pretenden ser de cristianos viejos. Su población en tiempo de moriscos era de 200 vecinos y al presente hay 100 vecinos de nuevos pobladores. Los habitantes del pueblo viven en 130 casas buenas y bien reparadas. Otras no se pueden habitar pues están muy maltratadas y es menester reparos en ellas. El dicho lugar de Dúrcal está dividido y apartado en 6 barrios que se llaman: Margena, Almohata Alta y Baja, Celdelaque, Balina, Alausa y Audarro. No hay más de una iglesia donde se oiga misa que está hacia el barrio principal, está buena y no la quemaron los moriscos, ni caída, aunque tiene la sacristía destechada.
En Dúrcal y su término se contaron 2.200 marjales de tierra de riego, unas 116 Ha, siendo repartidas a los vecinos en 22 suertes. En su el término se apearon 1.600 olivos poco más o menos buenos de los que se cogen un año con otro 300 arrobas de aceite poco más o menos. No hay huertas de agrios en el dicho lugar.
Existen 3 molinos de aceite que son de su majestad porque eran de moriscos, 6 hornos de cocer pan, 4 molinos de pan de una rueda con agua suficiente. También posee en su término 2 almadrabas de teja y ladrillo, que al presente no se trabajaban porque están derribadas y es menester repararlas.
Desde tiempos prehistóricos se tiene constancia de que existió poblamiento en esta zona del valle, teniendo testimonios arqueológicos de restos de la época neolítica en yacimientos excavados en su término municipal, como un vaso fabricado en arcilla con decoración incisa, que fue datado en torno a los 4.000 ó 5.000 años a. C., así mismo se hallaron otras piezas, como varias hachas de piedra pulimentada y algunos cuchillos de sílex, etc., cuya cronología es mucho más amplia y por lo tanto más imprecisa.
También de época romana han aparecido muestras de tejas (tegulae) así como de construcciones domesticas, como también han sido documentadas una serie de monedas encontradas en diversos puntos de su demarcación como el lugar conocido como Mahina, o el Olivón, etc. La más antigua de estas monedas es un sestercio de bronce de la época del emperador Tiberio Claudio, acuñado hacia el año 41 d. C., siendo la más reciente un gran bronce de Alejandro Severo (227-235 d. C.); entre otras piezas también han sido documentadas los grandes bronces de Trajano (98-117 d. C.) y de Antonino Pío (2a mitad del s. II d. C.).362.
En la etapa de dominación árabe y a lo largo de los ocho siglos de permanencia en el territorio granadino, se llevo a cabo una administración local ya definida, como lo muestran las referencias de algunos textos en que integran el Valle en el, Iqlim de Asar o Usar de la Cora o distrito de Elvira.
De este dilatado y extenso periodo de nuestro pasado histórico procede la creación y fisonomía de los pueblos del Valle de Lecrín, distribuidos como pequeños barrios ocupando las zonas de cultivo y protegidos por fortines o pequeñas fortalezas que vigilaban las zonas de paso del Valle, como el Peñón de los Moros, o el Fuerte de Murchas, etc. Eran pueblos dedicados a la agricultura, en la que fueron maestros. De esta época procede el sistema de regadío, los cítricos, y el cultivo de la morera para la producción de seda, importante fuente de recursos hasta la llegada de los cristianos. El desarrollo de estas poblaciones se dio a partir del s. XIII, ya en época nazarí, cuando Granada era el único territorio en que pervivía la religión y cultura islámica en la Península y llegaban a ella musulmanes de otros lugares como consecuencia de las sucesivas migraciones de población relacionadas con el retroceso hacia el sur con el avance de las tropas cristianas en su conquista del suelo español.
Del asentamiento árabe en Dúrcal no se sabe en realidad como estaba configurado. Se piensa que los barrios más antiguos son el del Darrón y el de Almócita. En su término se han puesto al descubierto diferentes restos de la época árabe cuando se han llevado a cabo remodelaciones y rehabilitaciones de edificios, pero nunca llegaron a datarse correctamente. En este lugar encontramos dos fortificaciones de suma importancia para la zona desde tiempos nazaríes y más tarde tras la conquista castellana retomó una mayor importancia este lugar junto a los demás núcleos de población del Valle de Lecrín. El primero de esas fortificaciones es el Fuerte de Margena pertenece a lo que debió ser el "Barrio de Marjena", mencionado en el Libro de Apeo y Repartimiento del lugar de Dúrcal. Mármol Carvajal en su valiosa descripción de la Guerra de Granada nos detalla con suma precisión lo acaecido en este lugar de Dúrcal en la rebelión de los moriscos. “Sabiendo pues que los rebelados estaban hechos señores de Alpujarra y Valle y, temiendo viniesen a serlo aún de la Vega, llegó el marqués de Mondéjar al Padul con tropas cristianas el 4 de Enero de 1569, con dos mil infantes y cuatrocientos caballos"
Esa misma noche fue atacada Dúrcal por los moriscos siendo defendida con extremada valentía y arrojo por parte de sus vecinos. “Custodiaban el lugar de Dúrcal el capitán Lorenzo de Ávila, a cargo de la Infantería y el capitán Gonzalo de Alcántara con cincuenta caballos....., Gonzalo de Alcántara alojó la caballería en el barrio Margena, dispuesta a salir corriendo, tocando las trompetas, en sintiendo tocar el arma, hasta una haza llana delante de la plaza de la iglesia. Esperaba que el marqués de Mondéjar le acudiese del Padul en oyendo las trompetas
Lo que ha llegado hasta nosotros de estos restos son dos lienzos de muro unidos en ángulo recto, es de suponer que fuera una torre de planta rectangular. Su construcción interior es de mampuesto unida con mortero de arena y cal, construida mediante la técnica de tapiería o tabiya, apreciándose perfectamente el paso de uno a otro, cifrándose su separación en unos 90 cms. equivalentes a dos codos ma'muni (medida de construcción árabe), observándose de forma precisa las oquedades producidas por el entramado de madera utilizado para su confección. Exteriormente ha sido enlucida por una capa de color rojizo dándole un aspecto liso evitando los salientes. Es de suponer que este tipo de torres que aparecen en - gran cantidad en la zona de la costa granadina, ya bien sea con esta planta o circular, fueran atalayas desde donde se daría la alarma a los vecinos ante un posible peligro, así como vigilarían las vías de importancia controlando el comercio que atravesaba por sus dominios.
Otro de los restos de fortificación es el Peñón de los Moros, conocido también como el Castillejo. Estos son restos de una fortaleza o hisn de época musulmana, con seguridad de la etapa nazarí (s. XIII-XV), situada en una zona estratégica en la vigilancia de los accesos de la costa y las Alpujarras en dirección a Granada. En la primavera de 1491 mandó el rey Fernando el Católico al Marqués de Villena que, con tres mil caballos y diez mil peones, destruyese todos los lugares que se habían alzado en el Valle de Lecrín. Se cree que en esta fecha se destruyó la fortaleza del Peñón de los Moros.
Los restos que aún quedan en pie son escasos. Además, del trozo de muralla que queda, se conservan indicios del recinto amurallado, una habitación abovedada o silo y un camino que desciende hasta el río de peligroso acceso, que conserva, en ocasiones, escalinatas y bóvedas, construido, posiblemente, para el aprovisionamiento seguro de agua en casos de asalto.
El aljibe es la estructura que mejor se ha conservado, se accede a el por la cara norte por una rotura realizada en forma de arco. Su planta es rectangular con medidas de 5 m. x 2’10 m., y una altura de unos 3’30 m., aunque esta no sería la total pues su interior se encuentra lleno de restos de derribo. Desde el suelo hasta la altura de 1’80 m. está hecho en mampostería cubierta de estuco, que en algunas zonas deja ver la característica almagra roja con la que se cubrían las paredes de los aljibes; a partir del 1’80 m. de altura hasta la bóveda de cañón que lo cubre el aparejo usado será lascas de piedra colocadas a modo de cuña. Esta bóveda ha sufrido un gran deterioro en su parte central. Es de suponer que este aljibe, al igual que el de Lanjarón o del de Restábal, se situara en el subsuelo del castillo, no apreciándose desde el exterior.
En relación a los edificios fabriles en esta alquería, ya en el s. XVI el Libro de Apeo nos describía en este lugar gran cantidad de estructuras dedicadas a la molienda de aceituna y cereales. “Existen tres molinos de aceite que son de su majestad porque eran de moriscos. Uno de ellos está reparado, tiene las cosas necesarias y lo tiene arrendado el Consejo junto a los otros dos por 50 ducados por tres años.
También en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752 nos da cuenta de estos edificios fabriles “la décima séptima pregunta dijeron que en este lugar y su término sólo hay de lo que la pregunta contiene cuatro molinos harineros y tres de aceite
La iglesia de Dúrcal fue construida a mediados del S. XVI. Entre los años 1550 y 1560. Hay datos de ella ya en la rebelión de los moriscos. Madoz nos hace una descripción muy rica y detallada de esta Iglesia “La iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Concepción, edificio sólido de estilo moderno , de una nave principal y dos pequeñas a los costados y reloj en la torre, el altar mayor es un tabernáculo de mármol de buen gusto, y en uno de los otros 12 hay un crucifijo de excelente escultura, que, según tradición, fue donado por los Reyes Católicos.
Al principio se debió hacer uso de la mezquita. En una certificación de 1565 se decía: “La iglesia de Dúrcal costará acabarse 1.100.000 maravedís" Trabajó en ella el carpintero Juan Fernández y en un informe de 1621 se describía como “iglesia antigua, de tres naves, del tiempo de los moriscos, con Santísimo Sacramento, pila bautismal, sacristía y torre con campana.” En la década siguiente se informó que “esta iglesia está bien reparada de edificios y techo, sólo necesita de una capa negra, un salterio, un cáliz, por no tener más de uno habiendo beneficiado y cura y de ordinario religiosos, y de un pie de plata para el relicario del Santísimo Sacramento”.
En la actualidad presenta tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares. De la primitiva construcción solo conserva la armadura de la nave central, de limas simples con diez tirantes pareados con lazo de ocho sobre los canes de diseño manierista invertido. Puede que lo más antiguo del templo sea la nave central, en la que se aprecia una importante intervención en el S. XVII, fecha a la que debe corresponder la actual armadura, con estructura de par y nudillo, lima-bordón en los pies, con dobles tirantes y canecillos con gallones, el tipo habitual entre 1625-75.
Otro de los centros religiosos es la ermita de San Blas, construida en torno al S. XVIII, con reparaciones posteriores como la reparación de la cubierta de la cúpula. Es una construcción de escasas dimensiones que articula una estructura de nave con capillas, hornacinas de poco fondo separadas por pilastras toscanas, en las que se insertan arcos de medio punto. Sobre los capiteles de las pilastras arrancan arcos fajones que descargan la bóveda de cañón con lunetos ciegos que cubren dicha nave
El crucero se cubre con cúpula sobre pechinas, con una pequeña linterna. En las pechinas aparecen los símbolos de la tierra y el báculo del Santo y la inscripción "Sancte Blasij, ora pronobis". La cornisa de la cúpula lleva cartelas manieristas a modo de triglifos curvos. La capilla mayor es poco profunda, en su fondo un retablo imitación neoclásico, pero moderno, cuyo arco central queda abierto para mostrar el camarín donde se encuentra San Blas. El camarín es sencillo y presenta pilastras en sus rincones que soportan una cúpula ciega decorada con finos nervios. Sus volúmenes exteriores resultan quebrados por los distintos tejados que cubren sus estancias, manifestando sus cornisas diferentes intervenciones y reparaciones que llegan hasta nuestros días. A los pies del templo hay un sencillo cuerpo de campanas.