
![]() |
| Acequias y el cauce del Río Torrente |
Nosotros proseguimos nuestro recorrido por el GR-7, al caminante le interesan estas rutas ancestrales que no deben caer en el olvido y deben ser objeto de próximas señalizaciones, para el uso y disfrute de todos los ciudadanos.
Acompañamos el curso del río y, por su margen derecho, transcurre el sendero que afrontamos.
En primavera y debido al deshielo de las cumbres nevadenses, el río pasa con mucha agua, aunque su cauce sufre una apreciable variación dependiendo de la estación, llegándose a secar a finales del verano. Las gayombas abundan en las riberas. El pueblo de Acequias queda próximo; situado entre el río Torrente y el Barranco del Pleito posee un excelente enclave paisajístico. En él existen dos molinos de aceite, de origen morisco. Situados en el paraje de las albercas.
![]() |
|
Vareando almendras en Mondújar |
A los veinte minutos de nuestra salida de Nigüelas nos encontramos con un gran puente de piedra caliza sobre el río Torrente. Si el cauce del río lo permite cruzamos su lecho y pasamos bajo el puente. En invierno y primavera será necesario atravesar el río cruzando por el puente y andar unos 200 metros la carretera asfaltada, antigua N-323, pala retomar la senda que transcurre por la margen izquierda del cauce.
El camino que conduce a Marchas serpentea entre almendros. cerezos. olivos y naranjos. Pasamos junto a una fábrica de ladrillos y tejas. Situada en la confluencia del Barranco del Pleito con el río 'torrente. podemos observar los ladrillos secándose al sol. La arcilla la obtienen en un lugar próximo a la fábrica. A unos (los kilómetros, del emplazamiento de la fábrica. el sendero nos sitúa junto a un campo de fútbol. Pertenece al Ayuntamiento de Lecrín.
Aunque el trazado del Sendero de Gran Recorrido GR-7 no entra en el casco urbano del pueblo de Lecrín, conviene que el viajero descubra este agradable municipio que queda a poco trecho, a nuestra izquierda según bajamos siguiendo el curso del río Torrente.
![]() |
|
Iglesia de Mondújar |
El municipio de Lecrín se formó en el año 1967 por fusión voluntaria de los siguientes pueblos: Acequias, Chite-Talará, Marchas v Mondújar. A los que se unió Béznar en el año 1973. El Ayuntamiento de este nuevo municipio tiene su sede en Lecrín (antiguo Talará) La mayoría de los trazada urbanísticos de estos pueblos conservan su origen morisco, calles estrechas y retorcidas. adaptadas a las irregularidades del terreno, los huertos de cítricos están insertos entre las viviendas, a veces abiertos o a veces cerrados a la calle por tapias, con tradicionales portones de madera v clavos.
Cabe destacar en Mondújar un yacimiento arqueológico de la época romana. Son las Termas romanas del Feche. Se piensa que fueron construidas en el siglo 1 d.J.C. y estuvieron en funcionamiento, hasta el siglo III ó IV. Los restos arquitectónicos encontrados son dependencias dedicadas a baños calientes v de vapor, y una piscina semicircular de unos siete metros de diámetro dentro de un patio.
Asimismo el castillo árabe, situado a un kilómetro, en el cerro de la Mazmorra, al este de la población, es la fortaleza en que la que se refugió Muley-Hacen en una de las muchas guerras civiles que sufrió el reino Nazarita de Granada.
Béznar queda un poco más abajo junto al embalse que remansa al río Ízbor. Aquí se encuentra el Puente Tablate, situado sobre un hondo y dificultoso barranco. Cuentan las crónicas que en ese paraje tuvo lugar una encarnizada lucha entre los hombres del Marqués de Mondéjar y los moriscos durante la revuelta de finales del siglo XVI. Es de resaltar la fiesta de los Mosqueteros del Santísimo, que guardan los mosquetes que les sirvieron para recuperar al Santísimo, que había caído en manos de una banda de monfíes, allá por el siglo XVI y desde entonces custodian a sus santos patrones cuando salen en procesión y al Santísimo en las misas de sus fiestas y en su salida del Corpus Christi.
![]() |
![]() |
| Pinos del Valle y la fortaleza de Mondújar (Foto compuesta) | Vista del bosque de cultivos desde la fortaleza de Mondújar |
En estos pueblos del municipio de Lecrín hay numerosos bares para comer y tapear, así como la posibilidad de alojarse en casas rurales. A una hora de caminar sosegado llegamos a Murchas, al que accedemos por el puente que cruza el río Torrente, cuyo itinerario ya dejamos.
![]() |
|
Los cortados y taludes del río aparecen colonizados por chumberas |
Murchas es un pueblo de casas bajas y blancas. Asentado en un ensanchamiento del valle fluvial del río Torrente. Sufrió más que ningún pueblo de la comarca el terremoto de 1884. El casco urbano se reconstruyó en su mayor parte por lo que su trazado está más sometido a cuadrícula que los demás asentamientos del Valle. Su iglesia data de la segunda mitad del siglo XV
El sendero nos guía en el pueblo y nos remonta por una calle empinada hasta el lugar donde se encuentra una fuente de agua potable. Aquí podemos hacer un alto en el camino para beber o simplemente refrescarnos.
Junto a ella un mirador nos da vista al pueblo de Talará (ahora rebautizado Lecrín) y a la Ermita del Santo Cristo que destaca en la loma de enfrente. A nuestros pies en suave caída el campo está tapizado de naranjales, como telón de fondo Sierra Nevada.
![]() |
Abandonamos la población por unas calles estrechas y buscamos la senda que nos introduce en un vergel de naranjos y limoneros. La arboleda se torna exuberante a medida que nos adentramos en la zona de cultivos.
La temperatura media de la zona se encuentra en torno a los 16° C. Las vegas están labradas con primor. Las parcelas son pequeñas. En esta comarca la propiedad de la tierra es minifundista, teniendo esta característica su explicación histórica en que los pueblos de estos lugares fueron sometidos en tiempos (le los Reyes Católicos por Capitulación, por lo que la titularidad de la tierra no pasó a manos de un gran señor y siguieron repartidas entre los habitantes de la zona.
![]() |
|
Olivos centenarios acompañan a la acequia de los arcos |
La situación agraria actual de la comarca podemos considerar que se inicia en el siglo XVI, cuando la expulsión de los moriscos tras su sublevación contra Felipe II y la inmediata repoblación de los territorios abandonados establecen una situación cuya evolución nos va a conducir a la actualidad.
Durante los siglos del esplendor nazarí, el Valle dispuso en sus campos de abundante agua y, de grandes arboledas de olivos y morales.
Con la expulsión de los moriscos, las población del Valle de Lecrín quedó reducida a muy pocos cristianos viejos que vivían con anterioridad y los nuevos pobladores provenientes en su mayoría de otras zonas de Andalucía, Cuenca, Toledo y de Galicia, constituyeron la base demográfica sobre la que se formaría la población actual del Valle de Lecrín.
Al ser expulsados los moriscos como castigo a su rebelión, el Rey se incautó de sus tierras y ante la necesidad de que se siguieran cultivando, las dividió en suertes, que entregó a los nuevos pobladores.
![]() |
|
El Valle oasis e vegetación |
En los años inmediatos a la expulsión de los moriscos y a la llegada de los nuevos pobladores, la población no sólo no se incrementa, sino que la mayoría de los municipios presenta una disminución en el número de sus vecinos, que en la comarca quedó reducida en 1587 a 2.584 habitantes.
Todas estas expulsiones produjeron la decadencia de la agricultura, pues los repobladores, que recibieron las tierras confiscadas en suertes, desconocían las técnicas agrícolas de los moriscos. Los cultivos arborescentes disminuyeron limitados a pequeños huertos y la cría del gusano de seda que había hecho famoso al reino de Granada v era base de una industria y comercio florecientes, languideció y acabó por desaparecer. Los cultivos que se ponen de moda son los herbáceos destacando los cereales, tanto en secano como en regadío.
Aquí, en la zona baja del Valle, existe una abundante y variada gama de cultivos de regadío. Entre los frutales destacan: ciruelas, cerezas, albaricoques, granados, membrillos,... Es muy pródiga en cultivos menores: habas, hortalizas, patatas, maíz, habichuelas,... El cultivo principal es el naranjo. Su cultivo se extendió a partir del siglo XX. Las naranjas son de muchas clases: dulces, "guasintonas", blancas, naves, velina... Son de muy buena calidad pero su comercialización presenta muchas dificultades.