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Bosque cerrado de cultivos por Melegís |
El sendero está bordeado por acequias cuyo origen se remonta a la etapa Nazarita de Granada.
Ahora, al placer del senderismo de caminar en un paraje natural, unimos el de revivir la historia de estas tierras.
Un poco más abajo nos encontramos con la Acequia de los Arcos, un alarde de ingeniería. Su trazado data de tiempos de la Bética. La comarca es rica en obras hidráulicas altamente refinadas
Observamos que los campos están húmedos y la frescura reina en el ambiente. El caminante se siente impregnado de esta vitalidad que reina en el ambiente.
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| Confeccionando un peculiar botijo para mantener el agua fresca |
El río Dúrcal queda a nuestra derecha, según venimos de Murchas.
Las acequias son las protagonistas del paisaje arqueológico de la zona. El agua constituye un recurso valioso e irrenunciable para las poblaciones del Valle, su jurisdicción y uso están muy bien definidos, pues como los labradores dicen: "el agua es muy fría pero a veces puede ser muy caliente'. El regadío actual es herencia de la época musulmana y en ella se establecieron las bases para la distribución del agua que todavía hoy siguen vigentes.
Aunque el sendero prosigue con dirección a Restábal conviene que el senderista visite el pueblo de Melegís pues queda cerca de aquí.
Melegís se asienta en pleno corazón del Valle. Próximo al lugar donde nos encontramos, tiene lugar la unión de los ríos Dúrcal, Albuñuelas y Torrente que en su confluencia Forman el río de Ízbor que abastece al embalse de Béznar.
En el casco urbano debemos visitar la Iglesia de San Juan Evangelista. Es de estilo mudéjar v renacentista, construida en 1562-67 por Bartolomé Villegas. El retablo es barroco.
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| Lavadero de Melegís | Ambiente rural de Melegís |
Existen varias casas blasonadas del siglo XVIII en las calles de la Fuente, Larga y en la Plaza de Pineda.
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| El Caballo (3.013 m d altitud es el denominador común que preside esta parte del valle |
'Para riego de sus vegas además del agua que le corresponde de las acequias del río Dúrcal y Torrente, existen dos fuentes la de Murchas. que se reparte entre ambos municipios, correspondiéndole a Melegís desde la puesta del sol del domingo basta el mediodía del jueves y a Murchas el resto de la semana; y la fuente de la Salud del pago del Chorrillo. que también se reparte con Murchas, según turnos de nueve días y a partes iguales entre ambos municipios. Los canales de riego son muy antiguos y sólo en pequeños trozos están revestidos de cemento.
Debemos visitar el nacimiento termal de El Baño, situado a dos kilómetros de la población, por debajo del cementerio, cuyas aguas curan afecciones de la piel.
También existe en Melegís restaurantes. La oferta gastronómica de la comarca es muy variada y completa. Sugerimos saborear el remojón típico plato de todo el Valle de Lecrín a base de naranja, cebolleta, tomate, aceitunas negras, bacalao y aceite. Y el puchero de hinojos (patatas e hinojos, cardos, habichuelas secas, morcilla, espinazo y tocino). Nos encontramos un hostal que nos invita a quedarnos más tiempo en este pueblo tranquilo.
El camino prosigue en suave descenso bordeado de árboles. Gira a la derecha y descendemos muy próximos a la ribera del río Dúrcal. que nace en Sierra Nevada, en el Puesto del Cura y baja por un valle abrupto.
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| Castillo de Murchas |
El silencio es interrumpido por el rugir próximo del agua. El entorno es hermoso. un rincón privilegiado de naturaleza. El cauce del río Dúrcal es caudaloso y en sus márgenes. los álamos, mimbres. zarzales y juncos dan frondosidad al paisaje. Andar por estos rincones naturales es ocupación amena y gratificante.
El Castillo de Murchas se asienta en una suave loma. El paso del tiempo no ha perdonado a las piedras de la altiva fortaleza árabe. pero aún se conservan en regular estado los muros defensivos. Se construyó sobre los restos de una antigua fortificación romana. Esta conectada visualmente con otras edificaciones castrenses: Atalaya de Saleres, Castillo de la Alfarería de Restábal y el de Mondújar.
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La abubilla utiliza las oquedades de los olivos para su nidificación |
La historia nos habla de que el Valle tuvo un extraordinario valor estratégico en el reino musulmán de Granada como lugar de encrucijada de caminos.
Junto al río, en esta pequeña explanada, si levantamos la vista una vez más. observamos la diversidad paisajística del Valle de Lecrín. El fuerte contraste de las cumbres de Sierra Nevada desprovistas de vegetación. el verdor cálido de las vegas y el monte bajo de matorral situado en las laderas de los montes.
Toda esta riqueza medioambiental favorece una fauna muy variada: gran cantidad de especies de pajarillos, mamíferos y reptiles. En primavera y verano son los murciélagos. colorines (jilgueros), currucas, verderones, mosquiteros, alcaudones, gorriones, mirlas, abubillas e incluso palomas torcaces, así como cernícalos y lechuzas. Avanzado el verano llegan las tórtolas y después los bandos de abejarucos en septiembre. Por su abundancia, las cabras monteses y jabalíes son los más genuinos representantes de la fauna de las sierras próximas. En ellas, hay cierta variedad de aves rapaces.